jueves, 23 de diciembre de 2010

tonada desafinada de trompeta

Se lo decía a A antes de entrar en la sala. Tengo que verla, aunque sé que no me va a gustar.  Este chico siempre promete pero para mi no cumple. Lamentablemente me cae bien, así que me dejé caer  por el cine el día del espectador, pero hubiera sido mejor haber atracado algún jubilado por el camino y usar su carnet y ahorros para ahorrarme todo gasto superfluo.

 Areces se quiere morir al ver qué ha hecho... todos somos payasos tontos

Podría estar divagando en esta entrada de la guerra y sus consecuencias, de la elección de bando, de la transformación de las personas; también de los payasos y el mundo del circo, que nunca me gustó; de la psicología de las mujeres maltratadas.. pero antes he de cumplir con mi deber de buen ciudadano.

Buen arranque, fotografía y títulos de crédito pero nada más. Supongo que la mitad del  presupuesto de la película se lo gastaron quemando el Casco Viejo donostiarra invitando a Tarantino and friends a pintxos y txacolí, porque si no es en estado de profunda embriaguez no se entiende el premio a la mejor dirección y guión en Venecia, festival que no goza de mi credibilidad, pues todos sabemos que es más un desfile de celebrities y moda que de buen cine.

 El señor Segura y un machete, el  terror de  los nacionales

Carlos Areces me gusta, pero sigue la tradición interpretativa española de representar siempre el mismo personaje. Por momentos parece que estoy viendo un Muchachada con más medios y menos gracia. Antonio de la Torre nunca ha sido de mi devoción y Carolina Bang tiene una calidad interpretativa directamente proporcional a su status de tía buenorra, encima hay primeros planos que la destrozan. Lo mejor su escena final, precedida de un catacrock de espalda antológico al caer desde lo alto de la Cruz del Valle de los Caídos..

 si no os va la chica, pinchad en la foto, aviso, hardcore.

Quiere ser gamberro y no lo es. Violencia políticamente correcta. Todo lo mezcla, Franco, Carrero, etarras,, nacionales y republicanos, como en si fueran Payasos en la lavadora, primer libro a quemar en una larga tarde invernal. Y uno, que ha pagado 5€, quiere más, pero no llega y no se sorprende por nada, parece un divertimento de la pandilla de Plutón BRBNero en un descanso, pues los personajes son los mismos.

 economía de maquillaje: el rojo es quemadura de plancha, el blanco sosa caústica. 
Niños no os maquilléis sin supervisión de un adulto.

Quizás no sea más que un envidioso. En mis tiempos de colegio mi mente también volaba y encadenaba estupidez con estupidez en el papel, sólo a mi, y a algún otro cercano, nos hacían gracia. Ahora sigo, aunque  duran menos. Pero este tipo simpático las pone en marcha y le dan premios, consigue fondos de tve (la tele de todos), el ICO (que debería andar subvencionando políticas educativas globales), canal+ (con el barniz cultureta que esto tiene), la Generalitat Valenciana (con lo que sobró de los trajes de Camps...)... y le sale una película bonita, pero no más.

 intentando ser más patético que Roland McDonald

Aún así, si alguno se pierde y va a verla puede jugar a buscar referencias cinematográficas en las escenas en las que no esté en plano la trapecista. O disfrutar con Areces paleoatleta corriendo por el bosque más desnudo que Kupricka.

No tendré pesadillas porque ya la he olvidado.

sensibilidad exquisita


martes, 21 de diciembre de 2010

otoño vertiginoso

Se acaba el otoño y en su último domingo disfruté en Vitoria-Gasteiz.

Últimamente paso poco por aquí, mil cosas distraen mi atención, más trabajo, más viajes, más lecturas, más fisio, más cine, intento más descanso, estoy compitiendo más que en todo el año y más veloz que nunca.


Desde la Behobia no hago otra cosa que mejorar mi tiempos, y disfruto más, no sé qué situación es consecuencia de cuál.

Dos medias, dos diez miles.

A menos de cuatro. Mis series de hace unos años.


Ligeramente acatarrado me presenté en la estrecha salida de la media vitoriana. Cada vez más atestada, deberían ir pensando en poner cajones para ordenar a la gente, pues nos comportamos como borregos y todos queremos estar delante empujando y pisando lo que se interponga en nuestro camino.

 salida estrecha, seto entre los corredores, embudo por delante, detalles a mejorar

Esta vez iba a algo más que dar lo mejor de mi. Iba a hacer marca. ¿Y qué haces cuando logras tu objetivo? Ir más allá. 

Sería el kilómetro dos cuando tras pensarlo una zancada adelanté al grupito de la liebre de la hora veintitrés. Hasta donde llegue, pensé, cuando me coja ya se por dónde va la línea roja a la que me tengo que agarrar y no soltar como sea.


Lo bonito es cuando la línea roja nunca te sobrepasa, y menos te iguala.

No estoy acostumbrado a correr en grupo. No sé si es bueno o malo. Si es consecuencia de tanto entreno en solitario o a causa de mi caracter. Reconozco que me sentía abrigado del viento frío dentro del grupo, pero si podía más me iba y si no me quedaba, aunque después fuera recogiendo a los rezagados. Y superándolos.


Y voy superando kilómetros. Y voy superándome. Y de vez en cuando me superan, y en otro tanto supero a a alguien. Y seguimos.

En la única cuestecilla cacé a la segunda chica. Su liebre la iba animando. Eso me animó a mi a llegar hasta ella. Pero tenía que dejarla. El entrenador la instaba a seguirme, que ya caería, no bajé el ritmo hasta que no lo dejé de oir.

Y luego empieza de nuevo el callejeo. Y alguna calle con una pátina de fino hielo donde casi resbalamos. Giros cerrados. Es la hora de apretar. Es lo que hago siempre. Apretar al final.

Los que me conocen dicen que no lo doy todo hasta el final. No sé si es verdad. Pero no sé hacerlo de otra forma.


No sé si subo el ritmo, pero no baja el que me impuse desde la bocina. Al final el sprint se reduce a unos pocos cientos de metros. Lo suficiente para matar el gusanillo.

No sé si hubiera sido capaz de ir más rápido, pero al llegar la sensación fue de que podía haber ido más lejos.


Hasta cuándo y hasta dónde son preguntas que tengo toda una vida para responder.

Estoy contento. Aunque ni yo ni la más que fotógrafa esperábamos no encontrarnos. Ella también tuvo que correr.

Una hora veintiuno veintinueve. Mejoro mi marca dos minutos veintiun segundos.


Estoy contento.

Eso hará que corra más.

martes, 14 de diciembre de 2010

excusas


Hace años que dejé el colegio, y exceptuando el Tribunal que ha de evaluarme en unos días (ya hablaré más adelante de este tema si me es favorable), dependo básicamente de mi en el desarrollo de mi vida. Ya no puedo decir que tal o cual me tiene manía, o que fulanito está enchufado. Si hace frío lo hace para todos, si llueve todos nos mojamos. Si alguien puntual me intenta engañar, a la próxima será él el burlado. 


He empezado la temporada 2011 con fuerza, una estupenda Behobia y el anterior cross de 9km me hacían sentir fuerte y con potencial para disfrutar grandemente de las cosas este año. Así me presento en el siguiente cross de 10km (siento que las fotos siempre me las hagan en el tramo de cemento, en la cuesta al 15% previa a meta), dispuesto a darlo todo y mejorar marcas, relativas, a dar más kilómetros en menos tiempo.

Así que no tengo excusas. Si había barro tenía que haber mirado mejor por dónde pisaba. Si me coloqué mal, de nuevo, en la salida, es por mi culpa que llegué 5' antes a la carrera. Si salí escopeteado por intentar superar a alguno que tengo en el punto de mira y me tengo que pegar el calentón, es culpa mía por no medir las fuerzas. Si llevaba las piernas cargadas, si no podía seguir al que me adelantaba, no tenía otra marcha más para hacer un cambio de ritmo y sonreir, si a falta de kilómetros esta vez ya iba pidiendo la hora en vez de pedir más como hace quince días es culpa mía, por acabar las tres horas y pico del entreno del día anterior apenas diez horas antes.


Así que aunque me tome estas carreras como un buen entreno de calidad, cada vez más gente conocida me salude, haya mantenido el puesto de la última vez (56/520 vs 55/534 del primer cross, manteniendo la misma distancia respecto al primero proporcionalmente al aumento de kilómetros) no estoy contento. Y es culpa mía.

Creo que cada uno ha de aceptar sus elecciones y capacidades y no buscar excusas absurdas, ni antes ni después. Al adelantar a un habitual del top 20, de sobra mejor corredor y sufridor que yo, y saludarle, no sólo no me respondió al saludo, sino que se pegó detrás y mientras su respiración callaba la mía y mis pasos, empezó a justificarse, hoy he venido sólo a rodar, no he entrenado esta semana, bla, bla, bla...
Y las cuestas nos tienen manía.


Próximo reto este domingo, media maratón de Vitoria, no sé si será la sexta o la séptima vez que corra por sus calles. No será la semana óptima para preparla pero le tengo muchas ganas. Este año, dicen, toca lluvia. Voy a intentar rebajar mi mejor marca en 50" y así conseguir la hora veintitrés que me piden en otros lugares. Pero si no lo consigo seré feliz si no encuentro excusas.

Y a seguir progresando.
gracias Atletas Veteranos, Guillermo y Crego por las fotos

jueves, 9 de diciembre de 2010

estación de frío y lluvias


Frío, lluvia y bici se llevan mal. El primero no me importa en la carretera y la segunda no me molesta sin la tercera, pero los tres a la vez no se soportan.


Salgo a correr, me mojo y salpico, se mezclan sudor y lluvia, se eriza la piel y me despeino, y no importa. Sé que al final del recorrido, como en la Oca, o el Parchís, estoy en casa. Calentito y a salvo. Y que allí, a cubierto del frío, del viento, del diluvio permanente y de la noche, me espera la otra.


 Por la mañana, a mediodía, por la tarde o a medianoche, haga lo que haga fuera, me espera dispuesta.

Y la lluvia golpea la persiana como si quisiera agotarse de una vez para siempre, mientras las gotas de sudor caen sobre la alfombra. Y yo pedaleo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

biutiful and blu, casi black

My life is brilliant. My love is pure. I saw an angel. Of that I'm sure
James Blunt. You're beautiful

Dos películas de actualidad, aunque una ocurra en la Barcelona multicultural de hoy que muchos no conocemos, ni tenemos deseos, o en la Escocia católica de hace 40años.

Ni a Uxbal ni a la gente que le rodea le importa la huelga de controladores o quiénes son los candidatos a las autonómicas o nacionales. Vive en la capital de un pequeño país y se cuela en el Metro.  Depende de muchos y muchos dependen de él. Habla con los muertos y es un vivo con la fecha de caducidad inmediata. Explota inmigrantes y se preocupa de ellos, aunque sus decisiones no son siempre las más acertadas. Y antes de partir quiere dejarlo todo atado, sobre todo garantizar la supervivencia de sus dos hijos ante la incapacidad de una ex bipolar y vida alegre.. Un fotografía oscura, pesada y fea, una película densa y un idioma que exige concentración y que para entenderlo plenamente parece exigir viajar fuera para verla subtitulada.

Es un película circular que se sustenta casi entera sobre un genial Bardem, un angel sin alas de amor puro, aunque no acaba de ser redonda.

otro NED, más inteligente ¿tiene opciones?

There is no future in England’s dreaming. No future for you no future for me. No future, no future for you.
Sex Pistols. No future.

No hay futuro para Uxbal, no hay futuro para los NEDs. No hay futuro para el sueño que vivimos.

McGill a punto de pasar al lado oscuro

No Educados y Delincuentes es la última película de Peter Mullan, que además hace de nopadre del protagonista, basado en sus propia experiencia suavizada. Una historia que podría trasladarse 40 años después a cualquier lugar, quizás con una mayor presencia de armas, sexo y drogas más duras.

McGill es un estudiante modelo en primaria. Quiere seguir siéndolo en secundaria.Pero si vives en un barrio de clase baja, en una familia desestructurada, tu hermano es el líder de la banda y cada cuatro manzanas debes enfrentarte con una pandilla rival, lo tienes difícil. Pero no es imposible. Aunque el protagonista opte por la vía fácil y cuando quiera salir verá que ya no puede, que no hay futuro.

McGill tiene un único amigo, de clase alta, cuya madre le prohibirá verlo. En la edad en que necesita ser aceptado optará por el gregarismo y la violencia. Nadie le apoyará, ni la escuela, ni su familia, ni el sistema.

Curiosa la violencia que impera, de bravuconadas, de marcar territorio. Hasta que McGill decida ir más allá.

¿qué habrá sido de ellos treinta años después?

No hay futuro para alguien como él, ni para una sociedad donde el 36% de los estudiantes de quince años son repetidores. Donde los muchos quieren tener pero no hacer.

Ambas películas tienen mucho en común. Reflejan un mundo que se me antoja inframundo. Que aparece en las películas, los libros o de refilón en la televisión entre la publicidad y el fútbol. Afortunado de pertenecer a una clase media que va reduciéndose deafortunadamente. Intelectual y económica. Ahora no parecen ir unidos, a los segundos ya no se les presupone lo primero, y son los admirados de los que no poseen ninguna de estas dos características. Triste.

No future.

Para completar la trilogía casi negra bastaría con una película sobre el cambio climático o el poder de las multinacionales. Verbi gratia Biutiful cauntri. Menos mal que un crecido Harry Potter parece que derrotará por fin al innombrable y volverá a reinar el Bien, aunque para ver su mejor película tendremos que esperar.

Pan y fútbol. Borrón y cuenta nueva.

sábado, 4 de diciembre de 2010

ya no queda casi nada de lo de antes, y lo que hay, ha cambiado...

Se levanta el aprendiz de triatleta y consulta el diario que le guía en su camino. Antes de teclear su clave y sumergirse en su cuaderno de entrenamiento, echa un vistazo a la cita que figura en portada, atribuída a un alpinista francés, de los clásicos, ya fallecido.

Pocas cosas subsisten en nuestros días, ya no existe ni la noche, ni el frío, ni el viento, ni las estrellas. Todo se ha neutralizado. ¿Dónde está el ritmo de la vida? ¡Todo va tan aprisa y hace tanto ruido! El hombre apresurado ignora la hierba de los caminos, su color, su olor, sus reflejos cuando el viento lo acaricia. Gastón Rebuffat (1921-1985)

Tranquilamente se viste, ha madrugado. Apenas deja la cara descubierta para que el viento la abofetee. Sale a la calle y espera a que el gepese se sitúe, varios vahos salen de su boca en lo que esto sucede. Como si de una salida oficial se tratara, sale a trotar con el pitido. Poco a poco encuentra el ritmo marcado. Siente el frío en la cara, en los brazos, si acelera el paso los muslos dejan de quejarse. Los otros madrugadores ya están a sus labores y poca gente se encuentra camino del campo. A lo lejos una niebla espesa hace que cielo y tierra pierdan su continuidad. Pronto se da cuenta de que es lo único cercano que hace ruido, a los lados la cencella le observa mientras de vez en cuando el hielo cruje bajo sus pies. Llega a la cruz y empieza la vuelta a casa. Ahora el viento le lleva y ve acercarse la ciudad sacudiéndose la bruma. Ahora es él quién genera la neblina y se pregunta cuántos han madrugado antes que él para que la ciudad esté así.

Se quita la ropa delante del espejo y observa su cuerpo enrojecido. Nota el calor del hogar y al final del pasillo una presencia tranquila. Poco a poco el agua caliente empieza a ser muy agradable y la piel vuelve a tener el color que tenía debajo del edredón. Prepara zumo para dos.