La claridad curiosa se filtra por la persiana y toca a las puertas de mis párpados.
abro los ojos, miro el reloj, chequeo el cuerpo, estoy cansado, la cama está caliente y es toda para mi.
El atleta se gira y vuelve a sus sueños. Un rato largo más tarde los volverá a abrir, cumple las rutinas matinales y hace algo distinto, algo que sólo hace de muy vez en cuando para apreciar la diferencia.

no me lo puedo creer, novecientos gramos más que hace cuatro meses....
Sube la persiana, cielo gris encapotado. Predicción de nieve. Esta vez no le apetece. Perrea, se lee un capítulo de los Watchmen, se va a comprar el pan oteando el cielo por si empieza el temporal. No pierde la esperanza de que acabe de levantarse y eso le exima de la carretera.
voy a tener que salir y cumplir, pues nada, un desayuno energético. Ay, qué pereza me da...
El perímetro de treinta kilómetros que rodea a la capital charra es azotado continuamente por los aires. El que aquí escribe suele elegir enfrentarse al viento de cara a la ida, habitualmente marchando hacia el sur, carretera por la que se suceden subeybajas y que llega a las estribaciones de la sierra.
Si ya sabía yo que nevaba, por lo menos le igualo esta foto a Nacho.
Como la lluvia no hace acto de presencia, y el programa de entreno lo permite, decide embarcarse más allá, metiendo algún puertecillo, bajando al valle donde la temperatura es mayor
y volviendo a subir otro puertecito tendido. Está flojo, pero contento de andar por aquí a estas alturas de temporada.
Vecinos-Linares-San Esteban-Valero-San Miguel de Valero-Monleón-Endrinal-Frades y se cierra el círculo de casi 150 km.
Es curioso. Bajar 300mts no supone descender al infierno, al revés, parece primavera. Aparece la sombra, el olor a tomillo, el viento se queda al otro lado de las montañas. El agua corre por sus laderas.
Hay colores, el verde en todas sus tonalidades, el blanco de la espuma del agua, marrones, grises.. parece que estoy rodando por la Comarca.
Un par de barritas, un bidón energético y otra vez para casa. Arriba está esperándome lo que intentaba olvidar y casi había logrado. Además el viento caprichoso ha variado su dirección, los molinos no me miran de frente, se han girado 45 grados. Ahora el aire sopla medio de culo medio de lado y en alguna curva cerrada intenta lanzarme fuera del asfalto.
Volverán las tupidas madreselvasde tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun más hermosas, sus flores se abrirán
Nadie hay en casa para impedir que continúe este entreno de soltero. Tocan treinta minutos con el pulso un poco alegre. No hay problema, aunque sigue molestando el isquio izquierdo.
Debió ser una pesadilla, porque tres barritas y dos bidones de setecientos cincuenta no pesan menos mil cuatrocientos gramos, o es que la dilución la hice con antimateria?