viernes, 12 de diciembre de 2008

la última cena

El Conde me ha invitado a su castillo.



Naturalmente yo llevaré la bebida.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

un cuento a la medida


¿Hace otro cuentito?


"el niño moribundo a su padre: 'vente conmigo'."


(si no te gusta tan corto, pues alargas la agonía del niño y ya está).


Miguel Cobaleda
Concierto de cuentos a una voz

domingo, 7 de diciembre de 2008

te puede pasar a ti




Usa el casco.

viernes, 5 de diciembre de 2008

qué suerte

Afortunados somos, pues tenemos con qué mantener nuestro nivel de vida en estos tiempos difíciles...
Pero reflexionar en qué condiciones, el 17 de este mes se votan en Estrasburgo varias normativas que me afectan:
+ jornada laboral semanal de hasta 65 horas,
mejor, esta semana llego a las 76h.
+ no se computa la hora de guardia no trabajada,
a mi no me afecta, porque en el Hospital puedo vigilar a los pacientes cada 5' a fin de justificarme, pero si estuviera localizado en casa y no me avisaran en todo el día no cobraría, pero no podría desconectar el teléfono, salir fuera....
+ no se libra la guardia al día siguiente,
no me importa, pero no garantizo que en mi hora vigésimo séptima de turno mis ojos vislumbren ese matiz que ha cambiado por la enfermedad.
Y hoy, en las "Cortes" de mi comunidad, están votando una orden por la que pueden enviar a cualquier facultativo del Sistema Sanitario a trabajar a no sólo otro Centro distinto al que presta sus servicios habitualmente, sino a otra provincia, eso sí, por un máximo de seis meses.



Lo siento, sigue mi semana negra. Bajaré el número de visitas si no hablo de gestas deportivas. Pero son mis pequeñas cosas, ya sabéis.

jueves, 4 de diciembre de 2008

proyecto dos puntos de vista


Una cafetería sin televisión. Tres mesas de mármol que se continúan con un pie de hierro hacia un suelo de baldosas de los años cuarenta. En la barra una chica que acaba de aparcar su Harley negra a la puerta habla con María, la dueña que da nombre al café. Gran ventanal, carteles que anuncian especialidades. En la mesa de al lado, tres chicos sacados de un anuncio de ropa americana para niños bien. Entra alguien que parece su profesor, da la impresión de que van a arrancar en cualquier momento con el Oh captain! my captain!

Un viejo entra, enciende un pitillo, pide lo de siempre, ojea el diario deportivo en la barra y se marcha, deja su sitio a la que parece maestra y viene helada, bien por el frío vallisoletano que empaña el cristal bien por alguna contestación de los alumnos.

Apuro el periódico y miro el reloj. Me toca leer mi examen. No estoy nervioso.

Treinta minutos esperando leer el examen de la oposición. Dos personas, un par de fotos y el reto de contarlo en una servilleta. La otra versión aquí.
Siete quince. Coincide con la hora. Ahora a baremar méritos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

cuento chulo

He de reconocerlo, me había perdido. Era temprano y no me atrevía a llamar a mi anfitrión para que viniera a recogerme.

Entonces la vi. Esbelta y bella en mitad de la rotonda. Me hizo un gesto apenas perceptible y me dijo que me refugiara debajo de sus faldas.

Cuando llegué a la puerta donde me recibió Harpo moviendo el rabo, me guardé de contar la historia. Preferí presumir de perfecta orientación, por si algún día un amigo me llevaba a tierras allende los mares.

Tras unas carreras, mil palabras, un café y la promesa de muchos en el maletero, volví a casa.

Hace unos días llamaron a casa.

No hace falta añadir que conservan la belleza de aquella mujer.

Y no sé, con la lluvia hacen un ruido así como metálico.

enseñándoles la ciudad

dedicado a mis amigos alcobendanos, sobre todo a quien hace poco perdió un buen amigo.

la obra de Manolo Valdés en la Plaza más bonita del Mundo

martes, 2 de diciembre de 2008

números

Quiénes pasan más frío, ¿mis mandarinas y naranjas de zumo o mis orejas?

De 26 a 30 sólo van 4, pero qué mal sienta rodar a menos de esa mágica cifra de corte. Y que bien me vendría esos 4 sumados al cero que marca la ausencia de frío y de calor. O que fuera cero la velocidad del viento, el aire en movimiento, que pasa por la sierra y se preña de afilados dientes que me clava en las partes que oso a dejar expuestas.



solución

Y es que en esta época no hay que mirar más que los números que están en el plan de entrenamiento. Y no se te ocurra mirar el número que marca la temperatura, el de la humedad y la presión, porque te dirán si te va a pillar la ventisca, yo prefiero estar en la inopia y sentirme menos bobo que si salgo sabiendo lo que me espera. No mires la báscula. Ni el porcentaje de grasa.


¿cuántos gramos pesa la cabra de menos y cuántos kilos tú de más?

Más numeros, las noventa pedaladas que he de superar, los cuatro días que tengo que aprovechar esta semana, las tres capas sobre el pecho, los cincuenta y tres dientes del plato grande que echo de menos, el pulso que sube aunque la bicicleta no avance. Y a veintitrés días del veinticinco aún no jugamos con los watios.

El número uno, así me siento cuando enfilo hacia casita. Miro para atrás y no viene nadie. Tampoco me he cruzado con nadie a lo largo de estas cuatro horas. Llueve, me pongo el chubasquero, amarillo, ¿cuál si no? si voy el primero..

antes, camino de sub...

se aprecia un número a la izqda del reflejo

ahora, camino del trabajo