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miércoles, 31 de diciembre de 2008

portaos bien



Otro esfuerzo más, ¡venced la gula! que el año que viene está a la vuelta de la esquina y con él los buenos propósitos. Escribid la lista y pegadla en la puerta de la nevera, que si la dejáis debajo del árbol se puede quedar pegada al zapato del Melchor y olvidaros de ella.

No corráis, sólo en competición, y el día que toquen series, y también ese que salga algún tontorrón en la grupeta y haya que devolvérsela. La vida se vive despacito, y cuando se difruta pasa deprisa.


Pensad bien que pedís con cada uva, que luego se cumple. Mucha suerte, salud, amor y que no falte el trabajo.


¿Qué vais a hacer con el segundo de regalo que trae el último minuto del año?





Nos seguimos leyendo el año que viene.


Aunque algunos sabéis que esta noche hay sorpresa.

martes, 2 de diciembre de 2008

números

Quiénes pasan más frío, ¿mis mandarinas y naranjas de zumo o mis orejas?

De 26 a 30 sólo van 4, pero qué mal sienta rodar a menos de esa mágica cifra de corte. Y que bien me vendría esos 4 sumados al cero que marca la ausencia de frío y de calor. O que fuera cero la velocidad del viento, el aire en movimiento, que pasa por la sierra y se preña de afilados dientes que me clava en las partes que oso a dejar expuestas.



solución

Y es que en esta época no hay que mirar más que los números que están en el plan de entrenamiento. Y no se te ocurra mirar el número que marca la temperatura, el de la humedad y la presión, porque te dirán si te va a pillar la ventisca, yo prefiero estar en la inopia y sentirme menos bobo que si salgo sabiendo lo que me espera. No mires la báscula. Ni el porcentaje de grasa.


¿cuántos gramos pesa la cabra de menos y cuántos kilos tú de más?

Más numeros, las noventa pedaladas que he de superar, los cuatro días que tengo que aprovechar esta semana, las tres capas sobre el pecho, los cincuenta y tres dientes del plato grande que echo de menos, el pulso que sube aunque la bicicleta no avance. Y a veintitrés días del veinticinco aún no jugamos con los watios.

El número uno, así me siento cuando enfilo hacia casita. Miro para atrás y no viene nadie. Tampoco me he cruzado con nadie a lo largo de estas cuatro horas. Llueve, me pongo el chubasquero, amarillo, ¿cuál si no? si voy el primero..

antes, camino de sub...

se aprecia un número a la izqda del reflejo

ahora, camino del trabajo