Mostrando entradas con la etiqueta ironman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ironman. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de agosto de 2012

Norseconsejos. y III



ALOJAMIENTO

Aconsejo los hoteles que recomienda la organización. En el de meta, en el que además acaba la maratón de los que luchan por la camiseta blanca, dan un buffet la tarde/noche de la llegada, pagando. Igual que el desayuno al día siguiente. Allí se entrega la camiseta finisher y se hace una foto con todos los participantes.

La población de Rujkan está en el valle, a unos 18km de carreteras reviradas y con una amplia pero cutre oferta hotelera. Pero un domingo por la noche es difícil encontrar algo abierto para comer, aunque por la mañana está animado.

También hay campings y lugares habilitados para acampar.

No hay pasta party, el día antes hay una quedada de natación con café y pastas del patrocinador por la mañana y un triatlón sprint por la tarde (este año se transformó en duatlón por la temperatura del agua). Hay varios lugares acogedores y ricos para comer y cenar, teniendo en cuenta que hay que hacerlo con horario europeo y un par de supermercados, mejor el Joker que el Coop.


COMUNIDAD   
                                         
Si tienes interés en participar o te gusta el concepto del Norseman, te recomiendo agregarlos al FB o al Twitter. Según vaya acercándose la fecha irán subiendo fotos con comentarios que te animarán; descubrirás al ganador de la primera travesía invernal en el fiordo así como a los valientes que se atrevieron a hacer el Norseman en primavera (con trajes secos de submarinismo incluido, tardando un par de días), irás viendo el estado del circuito según se acerque el día, fotos graciosas… es una comunidad maja. Seguir  a esta gente es realmente interesante.


CIRCUITO

La bicicleta es subir, subir, subir, subir, llanear, llanear, bajar, subir, bajar, subir, bajar, subir, bajar, subir y bajar por el peor tramo de carretera de todos (baches)


La maratón tiene los primeros 25km picando hacia abajo ligeramente, se corre por el arcén izquierdo, no tiene más historia que la de correr por una carretera noruega (verde, lago, algún pueblo), después se gira a la izquierda 90º, control de chip, primer avituallamiento de la organización (agua, isotónico y plátanos con sonrisas ralladas en la piel y poco más) y empieza el ascenso. Se puede correr según el estado físico de cada uno, la mayoría caminamos. A partir de ahí, ya se puede llevar acompañante corriendo al lado.


Control de tiempo en el km32 y nuevo avituallamiento, los que no pasen tienen recorrido alternativo que finaliza en el hotel, y continua el ascenso, ahora más ligero hasta el km 37 donde hay un amplio aparcamiento. Para entrar al Gausta hay una puerta, unos cuantos jueces delante. Si hay buen tiempo pasas, si no, te harían bajar al control anterior y ahí se acaba la carrera.







Y hay 4.750 mts a meta. Realmente lo peor, puede ser el último kilómetro, que está lleno de piedras. Aislado, no me parece muy complicado. Hay marcas rojas que impiden perderse. Y es una romería de gente subiendo y bajando. En los primeros km he visto incluso niños en la mochila de sus padres, y más arriba además de niños más mayores, perros, caminantes de todas las edades y descendedores con buen estilo. Conforme se asciende, el clima cambia. A mi me llovió cerca ya de coronar. En fotos se ve a gente que ha llegado en camiseta de tirantes… cuestión de suerte y de estar en el momento justo.



Desde la cima se ve un sexto de Noruega. Disfruta del ascenso.


domingo, 19 de agosto de 2012

quiero ser Norseman. y II


La chica veloz está delante. Si he llegado a verla es que voy más rápido que ella. Sin prisa, pero sobre todo sin pausa. Flato, piernas flojas pero me mantengo en carrera. ¿Por qué me habré tomado la transición tan tranquilo? Ahora es tarde y se me han escapado seis que quizás no atrape. Dos kilómetros y cae. 164.

Un poco más delante se aproxima rápidamente un hombre vestido de azul. Miro atrás, la chica veloz se aleja cada vez más. 163.

Saco un poco de ventaja, paso detrás del quitamiedos y aligero. Chica veloz ha pasado a hombre de azul, pero no está en distancia peligrosa.


Aparece mi equipo en el km 9. Ya soy el 161. Bebo y como muy brevemente. Dos besos. Me quedan 2. Creo que pasan 160, ¿no? ¿Y si eran 150?

Si están en el horizonte poco a poco serán míos. Mejora el clima. Cuando tras una curva a izquierda aparece el Gaustatoppen a lo lejos, me emociono. Ya soy el 158. Voy a subir, pero no me relajo. Tengo que pasar más gente, tengo que tener más margen, ¿y sólo si pasaban los 150 primeros?

En modo económico, al tran-tran del hasta el infinito y más allá llego al km 25. Control de chip y primer avituallamiento de la organización, me lo salto, me como tres, aprieto corriendo en la cuesta y cuento con 300mts de ventaja.



Los primeros corren, podría correr. Pero con el estado actual de las cosas, me vale con mantener esta ventaja para que me dejen subir a la cima y conseguir la camiseta negra. Camino rápido, los de atrás corren y caminan, corren y caminan, son más que antes, pero no me cogen. Tampoco pillo a los de delante. Tengo que mantener la posición hasta el km 32. Y lo consigo en la que creo que debe ser el puesto 142.

Estoy supercontento, ¡lo he conseguido! he tirado de todo y ¡he pasado el corte!

Los últimos rivales en el horizonte ahora son amigos. Estonios. Dos amigos, sus parejas y el padre de uno de ellos. Uno corrió ayer y por poco tuvo que conformarse con la camiseta blanca. Les pido permiso para compartir asistencia en el ascenso, ya que no me dejan subir solo y mis chicas no han podido entrenar la ascensión.


Me cambio de zapatillas, cojo la mochila, nos reímos con los controladores de material y pasamos la puerta que nos da permiso para acabar en la antena de radio.

Ya da igual el puesto y el tiempo. Hemos pasado el corte. La subida no es difícil. Hay perros, niños, bebés en las mochilas de sus padres y mucha gente baja corriendo con envidiada técnica.


No es un ascenso muy difícil. Es un ascenso después de un día largo. Y voy zombi.

Y aún así, sin querer, sin que hiciera falta, el acompañante estonio que corrió ayer sigue conmigo, a veces me empuja y a veces me da su mano para tirar de mi. Ha dejado a sus amigos atrás y se ha venido conmigo. Me pide la cámara para hacerme fotos sin que me de cuenta. Me pide que me vista cuando empezamos a estar a más descubierto y comienza a soplar el viento.


Me pregunta cuándo voy a sacar la bandera. Le digo que no llevo. Me mira extrañado. Le cuento que no me siento orgulloso de la situación actual de mi país. Me mira como si hubiera visto al yeti en una montaña noruega. Hablamos un poco. Le explico que somos un país de tramposos.

4.750 mts de camino. 1.800mts de altitud. Se hace largo. Pero sigo avanzando. A falta de 200mts la épica aumenta porque empieza a llover. Un completo, por favor.


Cruzo la línea. Estoy bien. Foto sonriendo y pasa rápidamente al refugio. Apenas hay sitio en meta para unas doce personas.

El refugio es grande. Dentro hace calor. Está lleno de triatletas comentando la jugada. Pido un chocolate caliente y un gofre con mermelada de fresa.

Llega el equipo estonio, nos abrazamos, me acabo el chocolate y me despido.


Tengo que volver, tengo que volver, tengo que volver.

Quiero que mis equipo llegue aquí arriba. Quiero que nos abracemos en lo alto. Pero antes quiero hacer una carrera donde reviente tras darlo todo, donde suba fuerte y llanee rápido. Quiero volver a saltar de ese ferry y nadar en el mágico fiordo al amanecer y quiero volver a disfrutar del precioso circuito de bici. Quiero volver con calma, con más días y disfrutar de este país como se debe. Quiero volver a organizar esta aventura como acostumbro y no como lo he hecho, quiero planificar bien la asistencia. Quiero hacerlo mejor.

Quiero salir en la foto con todos los participantes (esta vez llegamos tarde), quiero otra camiseta negra, quiero la camiseta verde (5 negras), si algún día sueño con la rosa (2 verdes) seguro que se han inventado la amarilla.


Tras mi primer IM, mi primer LZ, éstos han sido mis mejores 226km, sobre todo por esos 25km de carrera donde apreté los dientes y me sentí capaz.

viernes, 17 de agosto de 2012

quiero ser Norseman. I


La noche antes de una competición nadie duerme. No duerme el organizador, no duermen ni los atletas ni sus acompañantes, no duermen quieres preparan el desayuno a las 2am.

Sólo Å duerme.

A las tres estamos preparando la bici y el material que necesitaré en T1. Hace buena noche. Además de las farolas y el aura del mágico ambiente precarrera nos iluminan antorchas.

Un cuarto de hora antes de las cuatro todo son abrazos y palabras que no hacen falta pronunciarse y que todos entendemos.

A las cuatro todos estamos en el ferry que se mueve perezoso hacia la entrada del fiordo.


A falta de cinco minutos para las cinco me asomo al filo de la cubierta del ferry. Apenas cinco segundos después un nudo en el estómago mientras floto en el vacío anticipa mi entrada en el agua.

Doscientos metros a nuestra izquierda, la sirena del ferry nos da la salida, las piraguas se apartan y doscientos cincuenta soñadores empezamos a nadar hacia nuestro sueño.

El día empieza a clarear, es fácil orientarse. Línea recta hacia la hoguera y las luces del pueblo y luego giro de noventa grados paralelo a la costa hacia la izquierda.

Sinceramente, al principio no noto que el agua esté a trece grados y medio. Llevo patucos y gorro de neopreno. La cara y la mano no se quejan. Deslizo cómodo. La natación es limpia. El gps me dice que puedo bajar de una hora si mantengo este ritmo durante apenas mil metros más.

Contractura en el gemelo izquierdo, paro a tratar a estirar y el gemelo derecho se queja. Mal. Más o menos continúo hasta tierra. Empiezo a sentir un poco de frío.


Un hora y ocho minutos, unos pasos saliendo del agua y caigo. Contracturas en las piernas. Llego donde mi bici y mis As me esperan. Me tumbo en el suelo y A. me estira como puede. Parece que un loco me ha conectado un electroestimulador al tope de potencia. Isquios, cuádriceps, gemelos… todos y cada uno de los músculos se van marcando sobre el antes uniforme relieve de mis piernas. No te preocupes txiki, hay más como tú. Duele.

Con calma me pongo unos piratas, una camiseta interior, manguitos, guantes, el maillot corto Demonfit, un chaleco reflectante y conecto las luces de la bici. Con calma salgo de T1 hasta que vuelva a encontrarme con mi equipo.

Cuarenta kilómetros de continua subida, pasando por túneles, algunos iluminados con velas, otros goteando agua del techo, algunos abiertos y otros cerrados durante más de dos kilómetros. Siempre ascendiendo.


No voy. Doscientos días preparando éste y me tiene que salir uno en el que las sensaciones no acompañan. Con calma, con cabeza. Piano se va lontano.

Cuarenta kilómetros. Empieza la meseta de Hardangervidda. Control de chip y encuentro con las As. Con la ropa que les dejé. Maillot manga larga, guantes de invierno, chaleco windstopper y braga. El recorrido es precioso. Lagos a los lados de la carretera, casitas en lugares imposibles, montañas a lo lejos, nieve, niebla en la carretera. Dicen que es el lugar más meridional donde se ve el zorro ártico y que por aquí está la manada de renos más grande de Noruega. Los únicos animales que veo van acoplados sobre dos ruedas.

En esta parte llana recupero un poco pero sin poder dar lo que pensaba que tenía. El circuito me encanta. No hay drafting ni amagos. Somos pocos y en un país civilizado. Los mismos coches me adelantan y paran un poco más adelante una y otra vez. Ya tengo animadores fijos.


Kilómetro 95. Primera bajada importante. Empieza a llover. Sesenta y pico kilómetros por hora. Reventón trasero. Tardo decenas de metros en frenar y parece que me pasa media carrera. Desmonto la cámara. El equipo de apoyo consigue aparcar 200mts más abajo. Recambio la cámara por otra nueva, me cuesta colocar la cubierta y le doy aire con bastante dificultad, habitual lo primero, extraño lo segundo. Con calma. No voy bien pero voy a llegar.

Cuando todo está listo doy un último repaso. El flanco de la cubierta tiene una herida por donde escapa parte de la cámara. Mi Asistencia tiene de todo. Cambio la cubierta. Si compitiera por un puesto, la carrera se me ha ido aquí. No deja de pasar gente.

Acaba la bajada, comienza otra subida, acaba la lluvia. Mi Apoyo me ofrece cambiarme por ropa seca como hacen otros triatletas. Le digo que cuando llegue abajo, que tras varios kilómetros con el chubasquero es fácil enfriarse. Acierto. No dejará de llover hasta el kilómetro ciento setenta.

En una subida la rueda trasera se descentra. No la había apretado demasiado para que mis Ayudantes pudieran desmontar fácilmente la bici en T2. Nueva parada. Me encuentro a mis Animadoras comiendo y aprovecho para hacer lo mismo y cambiar de sabores.

Subida larga, bajada larga. La historia se repite. Cuando queda ya la última bajada y es hora de apretar para ganar algo de tiempo la carretera se bachea. No son baches con falta de asfalto, son bañeras. Algún coche desalmado pasa por alguno y salpica, pero suelen ser respetuoso. Me acoplaría e iría fuerte, pero un bache anterior casi me tira de la bici al pillarlo despistado, la rueda no lleva demasiada presión y tengo miedo de macharla. De todas formas, sin pausa pero con calma.


T2 está un par de kilómetros más allá del km180. Un pradera verde, seca y soleada. Me quito la ropa despacio, juego con la pequeñA, A. va y viene del coche con cada uno de mis caprichos. Viene una chica verloz, entre 3 asistentes se desviste, come, se viste y se va. Ni se ha sentado.

Empiezo a correr. Una niña me enseña un cuaderno donde ha escrito 165. Supongo que es el puesto que hago en este punto. A estas alturas de la carrera ya no me planteaba luchar por la camiseta negra, pero está ahí. Seis personas delante. Decido apretar un poco y sobre todo no parar. Tengo 25km para recoger a los caídos. Espero que me de tiempo, espero no caer yo.


me quedo descansando, ¡hasta el domingo!

miércoles, 25 de mayo de 2011

IMágenes

D, C, B, A.

Cama enT3

Vistiéndonos para la batalla

¿Quién es el Maestro oculto bajo la capucha? ¿Yoda?

Babo Jedi es.

Estirar es importante.

Y también alimentarse.

 Y a pesar de todo las mariposas siguen, y esta vez saldrá mejor.

Camino de nuestro día. ¡Hacia el infinito y más allá!

Mientras amanece.

Esperamos la salida.

Qué dirán ahí arriba de nosotros.

Calentando

Comienza la batalla

Cada uno a lo suyo 

Natación completada, a otra cosa

Todo en su sitio

No hay vuelta atrás, aún sin dorsal

Un rayo de esperanza

Lo que me dejó la indeseada una semana después...

Unos van

Otros vienen


Unos lo hacen por su país

Y otros hacen lo que pueden

La alegría y..

lo otro, se acabó

domingo, 22 de mayo de 2011

info IM St. George

Mi primer Ironman con organización americana, todo a lo grande.

La pega de esta prueba es la separación entre las distintas transiciones (30km entre T1 y T2, y 3km entre el IM Village y la T2), que casi obliga al alquiler de un coche si es que no lo tienes ya para explorar los preciosos alrededores. Pero si alguien lo prefiere, puede ir a cualquier lugar en su bici, y mi hotel tenía transfer a la salida de la natación, no hay ningún hotel cercano a meta y St George es una ciudad americana, el downtowon central y un par de calles con los negocios y muy extensa al ser las casas unifamiliares, así que las distancias son grandes.

IM Village bien surtido de patrocinadores del M dot. Posibilidad de alquilar Ceepos de dos modelos en todas las tallas y Zipps de todas las medidas, incluso lenticulares con y sin powertap. De saberlo antes puede compensar correr de alquiler.

La población admira al atleta, si sales a entrenar o simplemente al supermercado, la gente te saludará y te animará.

La natación es un parque estatal (no vale el abono de los parques nacionales), si vas con la pulsera IM pasas gratis hasta el día de la carrera. Un lago rodeado de dunas, con una isla central que hay que rodear. El agua está fría pero a los 200mts ya no se nota y los días que he ido a nadar hacía calor, pero hay quien fue unos días antes y se quedó helado. Los adultos van con neopreno, algunos con gorro, los niños se bañan en bañador.


El día de la carrera no hay otra manera de ir a la natación que en los típicos autobuses amarillos escolares que proporciona la organización, tanto para atletas como para acompañantes (una hora después), que han de esperar a que salga el último atleta del agua para volver a St. George. Hay varias actividades para los espectadores a lo largo del recorrido: juegos, ironkids, pancakes gratis y concurso de ingesta, música... pero es difícil de ver: dos vueltas en bici y a pie y lejos de St. George.


Muy bien balizada, fácil orientarse por boyas, que no por los montes que rodean el lago. Natación tumultuosa, golpes por lances de carrera, pero no a mala idea como aquí. No vi a nadie atajar, aunque sí un esnórquel. Piraguas.

La gente se fía de la gente. Los boxes quedan cargados desde la noche anterior con todo tipo de material espectacular y fácilmente extraíble. Nadie cogerá sin permiso algo que no es suyo, aunque esté tirado, esperarán a que su propietario esté cerca o preguntarán a todo el mundo si es suyo para pedírselo prestado.

Voluntarios para: ayudarte a salir del agua, abrir cremallera, quitar neopreno, darte bolsa, ayudarte a vestirte y recoger, darte protector solar, localizar bici, dar bebida... Antes de la salida había mecánicos, varias bombas de aire, bebidas, carpa médica...

La carretera siempre está cortada en el sentido de la marcha y de frente en más de un 90% pero en ningún momento se corre peligro.


La bicicleta son dos vueltas con unos 20km de salida desde la natación que no se repiten. Ningún paso por núcleo muy habitado, animación entusiasta en los cruces, avituallamientos extensos y con abundantes voluntarios. Varias motos y coches de mecánicos para solucionar incidencias que dejé de ver  los 40km, igual que a los marshalls... La gente es muy respetuosa con el drafting. La vuelta que se hará dos veces consiste en subidas largas con porcentajes de hasta un 10% y el 40% final es cuesta abajo con curvas de trazada fácil en carretera ancha. Para bici ligera con buen desarrollo en la primera parte y aero a tope para la segunda. El viento hizo aparición tardía. El circuito es duro. Si el clima quiere, puede ser durísimo.


Recogen la bici al llegar a T2, localizan tu bolsa, te ayudan a vestirte y recoger. Crema, comida, etc... muy bien montada.

La carrera a pie es la más dura que he hecho en los 10 IM distintos en que he participado. La salida de la carpa ya es en subida, un par de kilómetros por una larga recta urbana donde hay algo de sombra y el público anima a rabiar y después empinados y prolongadas sube y baja por asfalto, sin sombra ni ningún tipo de vegetal. Montes de arena. Banda de música sonando a White Stripes, Gnarls Barkley, U2.. con más intención que voz. Avituallamientos geniales. Cabinas de indoros en cantidad. Un par de bucles idiotas y una alfombra para el chip que proyectaba en una pantalla ánimos para el atleta que acababa de pasar.


Si llegas en menos de 13h30' lo harás de día (60% de los 1310 que acabaron sobre 1569 que empezaron) en una meta con speaker pantalla, gradas, masaje, césped, carpa de comida en cantidad: pizzas, hamburguesas, sandwiches, helados, bebida.. buen ambiente. Facilidad para recoger posteriormente el material.


Sorprende la gente que participa en esta prueba, el abanico de edades es muy amplio y el espectro de fenotipos es muy variado. Gente etiquetada médicamente como obesa participa, incluso mujeres de 24 años (en este país es imposible ver una de estas variables por separado). La gente no va tanto a competir, sino a participar. Buen material que prima comodidad sobre aerodinámica. El reto, el adversario, son ellos. No hay piques, no hay agarrones o golpes en la natación. Aunque se les ve muy flipados, especiales, basta leer en el periódico local la cantidad de sacrificios que hacen para no fallar un entreno y conseguir básicamente acabar.

Amputados, mujeres de 58años con zuecos de plástico en la maratón, militares de todos los cuerpos, dos marines que corrieron sosteniendo el asta de la bandera de las barras y estrellas volviendo loco al público. Todo el mundo tiene cabida aquí.

Buen público, algo escaso a lo largo del recorrido.

Temperatura en la bici y carrera, en 2011, entre 20 y 28º.

Sol, cuestas y asfalto.

Organización sobresaliente. Aunque los paisajes no sean los más espectaculares, probablemente el IM más duro que he disputado, si el Sol y el viento quieren, el más duro del mundo.

Y Zion Park a media hora para hacer marchas espectaculares.