viernes, 25 de abril de 2014

Marathon des Sables. Días -2 y -1.

Todo gran viaje comienza con lágrimas.
Por lo que dejamos atrás.
Por lo que deseamos encontrar.

Dejamos atrás el amor conocido
por buscar tesoros que no sabemos
si serán tan valiosos como la ausencia.

Pero acaso no los conseguí soñándolos
y partiendo en su búsqueda?
Busco riquezas en mi travesía
sé que dejo lo más valioso en el lecho.

Antes de que amanecer abandono la cama caliente, me he acostado poco antes. Hoy es el cumpleaños de la pequeña y lo celebramos ayer, eso y mil tareas hicieron que hasta pasada la medianoche no tuviera la versión definitiva de la mochila. Sobra decir que nunca entrené con ella, las últimas semanas estuvo lloviendo y no quise mojar el contenido, estuve entrenando con la versión beta, 6kgrs, que no me impedían hacer rodajes casi en tiempos de sinmochila. La de verdad pesaría 10.130grs, a los que sumaría dos bidones de 750ml...

Consejo para mi: en la próxima carrera en autosuficiencia entrena con el equipo de verdad. Y más veces.


Emoción al subirme al bus que me dejaría en la T4. Diría que el momento más emocionante de los que seguirían, hasta el momento. En el aeropuerto poco a poco se reúne el grupo peninsular, sudamericano y escandinavo que compartirá vuelo chárter a un precio que me pareció excesivo. Cuando lo planteé en el grupo de mail nadie quiso desmarcarse de la línea oficial y buscar métodos alternativos y más económicos para llegar a la salida. Otros años el vuelo iba incluido en el precio de la inscripción.

Consejo que seguí: mochila y equipamiento de carrera en cabina, por si acaso se desvía el equipaje. Pequeña maleta trotera para lo que se necesite los dos días antes y los dos después de Sables, teniendo en cuenta que tocará arrastrarla desde el autobús a la jaima y de ésta al checking por unos 300mts de polvo y pedruscos.

Mi mochila aparentemente es de las más pesadas, pero a lo mejor no van todas cargadas de manera oficial. Empieza el modo relacionespúblicas. De la bloguesfera conozco a Rafa, que me presenta más gente, con los que luego compartiré jaima. Hay gente que va solitaria y gente que ya va con los grupos hechos.

Vuelo que llega con adelanto, pero nos toca esperar al avión de los americanos. Tipos enormes que imagino más en deportes de contacto que penando por el desierto. Los peninsulares somos gente más enjuta que hace tiempo comiendo la bolsa que nos da la organización: selección de snacks franceses, hogaza de pan, lentejas y queso.

Traslado en convoy de autobuses hacia el primer campamento, se hace largo. Tocará arrastrar la maleta hasta la tienda asignada, estamos colocados por países, y éstos por afinidades idiomáticas.


147 tiendas para corredores y aparte una pequeña ciudad para las casi quinientas personas de la organización. El 80% de la energía eléctrica utilizada es suministrada por paneles solares. Hay lío al llegar al campamento, estamos lejos de cualquier núcleo habitado, somos una pequeña república de atletas/aventureros bien en mitad del desierto y dicen que aquí son dos horas menos que en la península aunque los gps digan que sólo llevamos una hora de retraso.

Las ocho personas que entramos en la jaima lo hacemos justito. Presentaciones. Los más de mil participantes parecemos muy distintos, pero tenemos mucho en común, la osadía de hacer esta carrera, los meses de entrenamiento y también hay que decirlo, cierto poder adquisitivo.

Las jaimas son como veis. Y una alfombra a su caer sobre el suelo. Recuérdalo si no quieres llevar esterilla, te tocará levantar la alfombra (si no está llena de las posesiones del resto de compañeros) y barrer los pedruscos, o aguantarte. Los palos pueden retirarse para impedir que entre el sol o el viento. Con el paso de los días se irán llenando de polvo y pinchos secos. 


Hay una presentación de la carrera y explicación del funcionamiento del bivouac. Hay danzas típicas y de pronto se caen las vestimentas blancas. Un equipo de rugby local nos invita al primer torneo de rugby sobre la arena que ocurrirá en unos meses y escinifica una haka. Estos dos días nos dan de comer, caliente y variado, aunque creo que el menú no llenaría las reservas de los veganos. El agua que nos dan es libre. Recomiendo tomar pastillas de sal ya estos primeros días, las meadas son frecuentes, poderosas y transparentes. Se mea porque se bebe, y me temo que con cada meada se van unos pocos electrolitos. La organización suministra bolsas biodegradables para las deposiciones, hay una especie de biombos triples distribuidos por fuera del perímetro del campamento donde meterse a llenarlas, se les hace un nudo y se depositan en un cubo de basura para ser posteriormente incineradas. A mi me encanta mingitar mirando al horizonte, y sobre todo a la bóveda celeste, que aquí se ve espléndida. Este es el primer año que las mujeres tienen un biombo propio para orinar sin ser vistas.

He leído los resultados de estudios sobre el peso y las calorías que llevan los top50, los franceses y los ingleses. Estos últimos son los que más calorías y peso llevan. Pero es falso. Cada participante rellena una declaración de honor donde recoge el material que lleva, el peso total y la distribución y suma de las calorías. Esto no se comprueba, salvo que optes a premio a simple vista tu mochila parezca ultraligera.

Cosas que vi las primeras noches en el campamento: colchones hinchables de camping que la primera mañana de carrera se desechan, igual que las sillas y ollas donde se cocinan sustanciosas cenas  regadas con alcoholes típicos de cada lugar de origen. Hay restos secos de plantas en los alrededores con los que alimentar grandes hogueras.

Los andaluces nos invitan a probar ricas especialidades de la tierra y eso sirve para conocernos un poco más entre los españoles. La verdad es que a lo largo de la carrera me relacionaré con poca gente, me sonarán casi la totalidad de los cincuenta y pico españoles, pero hablaré con menos de la mitad. Sobre todo estableceré vínculos con los componentes de la jaima 86 y con los más extrovertidos de las demás. Casi parece que los solitarios somos los menos, la gente va en grupos desde su lugar de origen.

Me llama la atención la cantidad de gente que corre por tal o cual enfermedad o proyecto. Lo veo loable si sirven como altavoz de situaciones a veces olvidadas, pero no entiendo los que buscan financiación para realizar aventuras particulares bajo el paraguas de una causa justa. Yo lo hago por mi. Por mi principal patrocinador, me sorprende la gente que echa cara y monta proyectos de crowdfunding tanto para ésta como para otras carreras. Si puedes ir y quieres, vete, pero hay cosas mucho más importantes en la vida y útiles para el resto de la humanidad  en la que gastar una cantidad indecente de dinero que recorrer 250km por el Sahara. Y también corro por mi más importante supporter (en el sentido amplio de la definición: soporte, apoyo, hincha, seguidorA..).

Y con estos mimbres llega la noche antes de las siete de la tarde. Nos acostamos aunque cuesta dormirse. Hay muchas cosas que comentar. Mañana empieza la aventura.


martes, 22 de abril de 2014

Marathon des Sables

el desierto sólo se muestra arrogante
hasta que encuentra a su dueño.
G. M. Tavares (adaptado)


Dicen que el Maratón de las Arenas es la carrera más dura sobre la faz de la tierra. Miles de atletas de todos los rincones acuden al desierto del Sahara a disputarla cada año, y van veintinueve, y muchos repiten.

El MdS es una de esas carreras que siempre he querido hacer en la vida, desde que la descubrí en revistas y programas de deportes espectaculares en la televisión, y necesité un buen empujón para dar el primer paso. En su día ya me pasó con el Ironman, y esta vez necesité una buena excusa para cambiar todo lo conocido por una carrera totalmente ajena a mi.

Escogí Sables y no otra carrera, alguno la llamará aventura, por lo que tiene de mítico y por la seguridad que me ofrecía una organización consolidada, que revierte bien el alto coste de la inscripción.


El MdS es una competición en autosuficiencia (la Organización sólo provee de agua limitada y la jaima para el reposo, amén de servicios médicos y de rescate si se necesitan) que recorre el desierto marroquí durante 250km distribuidos en seis etapas, con una jornada en la que se realizan más de ochenta kilómetros. Dicen que este año rondamos los 56º, aunque afortunadamente no tuvimos tormentas de arena ni nos llovió...

Para mí, triatleta de larga distancia, acostumbrado a entrenar en el medio conocido que me rodea: aguas controladas de piscina climatizada, carreteras con cobertura telefónica y caminos desde los que casi siempre veo señales de civilización; que aprovecho las comodidades de dormir en el hogar y alimentarme sin freno cuando lo necesito y que me gusta salir con lo mínimo, no dejaba de ser una aventura 
- completar en una semana el kilometraje que habitualmente realizo en un mes,  
- hacer por primera vez más de 44km de un tirón,  
- correr por terreno desconocido,
- trotar con una mochila con diez kilos a la espalda,
- gestionar la alimentación no sólo durante la carrera cronometrada sino después en un ultra por etapas,
- dormir casi a la intemperie en un saco después de más de veinte años reposando en colchón,
- convivir con siete desconocidos durante una semana,
- aguantar temperaturas elevadas sin tener una piscina o la playa cerca,
-...

así que la aventura no fueron esos siete días fuera de casa, empezó mucho antes, cuando empecé a formalizar la inscripción y a preparar todo lo necesario.  El hormigueo duró meses, haciendo preguntas, buscando consejos, comprando el material y entrenando de manera extraña y fue mucho más intenso que cuando puse en práctica todo lo aprendido y adquirido. La incertidumbre es la aventura. Sentí más emoción cuando de madrugada, con la mochila cargada en modo competición por primera vez me subí a un autobús de línea para llegar al aeropuerto que cuando crucé la última línea de meta.


Fui, corrí, anduve, vi y volví. Seis etapas en las que viví muchos estados de ánimo diferentes. 

Una primera etapa (34km) de contacto donde vi lo que había, donde me sentí extraño y donde cargué por primera vez con una mochila pesada que me hacía un daño tal que no me permitía correr ni cuando el terreno me daba permiso. 

Una segunda etapa (41km) que se me hizo larguísima, incapaz de correr por el dolor de hombros y la gran cantidad de arena en la que no supe ir más deprisa que un paso cada vez más lento, que hizo que la temperatura fuera más alta y el agua más escasa y en la que me planteé por primera vez mi situación allí y su sentido. 

Una tercera etapa (37'5km) donde, resignado, salí al trantrán, a sobrevivir, a llegar, a coger la medalla y a cerrar el capítulo. 

Una cuarta etapa (81'5km) en la que el día antes advertí que sería de relax, parando en cada control a descansar y comer en condiciones y en la que sin querer me vi corriendo de un tirón, incluso en la noche y con un frontal insuficiente, y haciendo top 100.

Una quinta etapa (42'2km) donde la suerte me favoreció, en la que fui liderando la prueba  durante casi una hora y que realicé casi en solitario (los 200 atletas más rápidos saldrían 90' después de que otros 800 y yo tomáramos la salida con la fresca), disfrutando tanto o más que el día anterior al sentir que las fuerzas me acompañaban y que hacía lo que había venido a hacer, rondando también el top 100.

Una sexta etapa (7'7km), no cronometrada, solidaria, de paripé, y que hice andando acompañando a otro amigo menos afortunado. Esta última manga sobró.

Al final, no es lo más importante aquí, pero en una competición no es lo de menos, quedé el 212 de más de mil participantes en una edición ni peor ni mejor que las anteriores pero en la que hubo el doble de abandonos que el año pasado.


Ha pasado una semana desde que regresé, las sensaciones están igual de asentadas que cuando vinieron. He completado una experiencia única, como tantas otras en número infinito, y he vuelto. Haberla superado me llena de satisfacción, pero nada más. He vivido otras situaciones que me han emocionado mucho más. No he tenido largos soliloquios interiores durante las etapas que se hacían infinitas, la deshidratación no me ha hecho ver zarzas ardientes que me revelaban secretos vitales ni vuelvo enamorado del desierto, aunque sí he descubierto capacidades en mi que antes desconocía.

Aquí he vertido mis primeras impresiones de la carrera, es mi intención realizar una serie de entradas sobre el MdS, tanto describiendo cómo me fue como recogiendo los detalles y consejos que un profano del ultra y el desierto como yo puede dar desde su corta y puntual experiencia y que a mi me hubiera gustado encontrar en las redes: material a llevar, cómo es aquello, etc. Espero que a muchos de ustedes les entretenga y que a alguno le resulte útil.

viernes, 4 de abril de 2014

"debe ser bonito ver amanecer en el desierto"

Tras semanas dándole vueltas, ya acostados, la voz que siempre me apoya pronunció las palabras que harían que me decidiese.

Han sido meses de entreno diferentes, pero lo que más cansa es pensar y anticipar qué va a suceder y qué voy a necesitar, en el deporte siempre hay un algo inesperado, pero hasta ahora siempre he sabido por dónde me iba a mover. 

Esta vez no.

Mi plan es ir, ver y volver. Disfrutándolo antes, durante y después. Mi intención es compartirlo todo con vosotros retomando este hábito perdido. 

Podéis mandarme mensajes contándome cómo va el mundo o recordándome que sigo existiendo en ese rincón vuestro dónde me leéis, os lo agradeceré mucho.

Mi dorsal es el 1151 y el enlace donde podéis escribirme y animarme es éste

jueves, 3 de abril de 2014

dos años

Hace dos años comenzaste tu camino y desde entonces no hay día que no me aúpes un poquito más.

Felicidades Å por estar y hacernos disfrutar cada momento al resto del equipo.


viernes, 21 de marzo de 2014

Alto Sil, en el camino



Segundo año consecutivo en este carrera, sii el año pasado el clima previo asustaba y la nieve nos acompañó durante todo el recorrido, éste el sol brilló con fuerza y las condiciones de la carrera cambiaron. 

Me presento en el Alto Sil sin haber modificado mis entrenos normales para otros objetivos, quiero estar a todo, y una cosa u otra no saldrán, pero voy a intentarlo Tanto el objetivo principal y esta carrera tienen por finalidad el disfrute, así que no voy a quitar lo uno por lo otro. 

De salida no voy, los primeros kilómetros son en subida y noto como llevo un gremlin mordiéndome ambos aquiles. Soy incapaz de sacudírmelo y de subir corriendo, y al principio es lo que toca. Me pasa casi todo el mundo. Ya voy con los que llevan grandes mochilas y que con bastones siguen un ritmo ágil y sin pausa. Llego al km5 en 52’ y desesperado. Estoy en lo alto de un cortafuegos. Unos cientos de metros más abajo veo a los últimos atletas. Paro el crono y pregunto dónde está el siguiente control. Hay mucha gente animando y mala suerte sería que nadie me bajara en coche. Al fondo, a otros 5km está el siguiente avituallamiento, en un pueblo al final de una suave pendiente. No tengo nada más que hacer esa mañana y, ya que estoy, decido completar el kilometraje semanal. 

No soy un gran bajador, pero no es difícil, me dejo caer y sin querer voy adelantando gente que se lo toma con calma. Decidí salir ligero, sin riñonera, pero es un día caluroso y hay que aprovechar a beber agua. Pregunto dónde está el siguiente control y me dicen que a 7’5km. La verdad es que ahora me encuentro más suelto y ya los últimos parece que quedan más atrás, así que sigo. Y cada vez mejor. A partir de este avituallamiento no dejaría de pasar gente. El motor va y el chasis ya no tiene ningún problema. Este año no hay tanta nieve como el pasado, la que hay es en la primera cumbre, blanda. No tengo oportunidad de entrenar sobre nieve, así que no sé correr sobre ella, a pesar de intentar seguir las huellas de los que me precedieron en varias ocasiones hundo la pierna hasta la rodilla. Tras varias maldiciones emprendo el descenso hacia el despoblado de Primout. Increíblemente me veo suelto, para lo que soy, desciendo ágil e incluso adelanto gente en los ensanchamientos del camino. 



Primout está en el fondo de un valle por el que discurre un río que seguiremos, bien por la ribera de hierba embarrada, bien literalmente por el río. Habremos de cruzarlo al otro lado, lugar donde se toma el tiempo para la especial cronometrada de la subida a Peña negra, 380mts de desnivel en 1km. Me siento bien, ya no adelanto pesados mochileros, sino gente con aspecto, o postureo, de correr por el monte. Andando deprisa y en ocasiones ayudándome de las manos realizo el ascenso que más tarde me sorprende al comprobar que he realizado la 35 mejor subida del día. 

Ahora ya quedan sólo unos kilómetros de descenso por un bosquecillo de piedras y barro, siguiendo a veces el lecho de un arroyo para luego coger el sendero que lleve hasta el pueblo. Varias caídas, una en todo el barro. Algún episodio de no ver las marcas del camino y algún atleta que coge el camino más recto, me hacen perder tres posiciones. El año pasado en este lugar perdí muchos más puestos. Este año han cambiado la entrada al pueblo y se hace desde abajo. No calculaba yo la pendiente final y teniendo un compañero desde hace unos kilómetros y otro participante unos metros más allá, doy un demarraje que me deja casi vacío bajo el arco de meta, con 90" y 30 puestos más que el año pasado pero con una de las mayores alegrías que he tenido en competición. De pensar en retirarme viendo la cola de competición a no sólo remontar puestos a sentirme ligero y con muchas ganas de correr. Viendo parciales más tarde, veo que gente que en el km5 me sacaba 10’ entra en meta otros tantos detrás de mi

Acaba una semana dura, de bastante carga y recarga. 108km que no han sido de trote y acabo muy satisfecho de mi rendimiento. Aún hoy, cinco días después, tengo agujetas en los cuádriceps, pero no ha interferido en la programación de esta semana aunque si en los andares cotidianos. 

Alto Sil es una carrera especial, con frío y con nieve o con sol espléndido y todo derretido y pringoso, es muy divertida, con bonitas vistas y terrenos cambiantes. Si la camiseta fuera una pizca más bonita, sería de las que no me quitaría en todo el año, pero no todo puede ser perfecto, aunque Lolo sabe hacer las cosas muy muy bien. Este año las 400 plazas se agotaron en media hora. Espero seguir estando ágil el año próximo para pillar plaza y para seguir participando en ella.

sábado, 1 de marzo de 2014

el nuevo cine

Pierdo el hábito de dejar constancia escrita de mis pensamientos. Tal vez sea la última de las prioridades. Sigo pensando, continuamente, pero la falta de tiempo, acentuada por el deterioro de las conexiones de los pecés que manejo en los últimos meses y que a veces las ideas gotean por otros lugares (tuiter, facebook, whatsapp) hacen que no me siente a dejarlo por aquí. 

GM me ha enviado un messenger a propósito de un libro cuyo autor que me ha pedido amistad, a mi!, en facebook. Ante el doble halago me siento en deuda. 

Dentro de poco serán dos años que fuimos padres primerizos. Desde entonces apenas he ido al cine en tres ocasiones aprovechando que mis chicas no estaban. Pereza, pereza y lo caro que está el cine me están alejando. A veces, cuando cambiamos de hábitos pensamos que el resto de la humanidad lo hace con nosotros, si dejamos de ver una serie, ésta se hunde por falta de audiencia, si dejamos de ir al cine, la taquilla se resiente. Parece que está siendo el caso. Alármense. Apenas veo series o programas en tv. El poco rato que resta entre que la peque se duerme y la seguimos, lo suelo dedicar a la lectura, igual que mis entrenos figuran en la columna de la derecha, las lecturas aparecen en la pestaña donde figura biblioteca 2014.

Cuando mi mujer estaba embarazada, muchas fueron las voces que nos advirtieron de la nueva vida. Totalmente diferente y cuyo parecido con la previa sería mera coincidencia: olvídate de leer, y de dormir, y de hacer esas carreras que tú haces. Supongo que a mi señora la advertirían con otras catástrofes más propias de sus tendencias e inclinaciones. Pues he dormido igual de bien que antes (reconozco que A. cuando estamos juntos es la de sueño más ligero y suele acontecer que ocurren mil aventuras sin que yo perturbe mi sueño), aunque en mi defensa diré, que el sentido arácnido se despierta cuando soy yo el único mayor de edad en la casa. Sigo leyendo. Sigo entrenando. Adaptando las sesiones a las actividades de reposo de mis mujeres, y con la ayuda impagable y ergogénica de los abuelos. Todo dentro de mis posibilidades, a aquellos acólitos del WITL les recomiendo una vida normal, con un trabajo normal, una familia y una casa con mil tareas a cumplir a lo largo de la semana. Si después de currar, limpiar la casa, hacer la compra, tratar de hacer feliz a mi pareja y descendiente y unas series, o un extensivo, un día tras otro, aún no saben dónde está el límite, entonces tienen derecho a buscarlo.

Pero no voy al cine. Aunque puedo comentar los dibujos animados para menores de dos años, espero que sirva de guía a padres más primerizos que nosotros...

La casa de Mickey Mouse 
Un ratón vive en mitad de la nada, pero siempre está rodeado de amigos. Un perro un tanto simple, un par de patos y una vaca. El ratón y un pato tienen novias de su misma etnia. Además el ratón tiene un perro que al revés de su otro amigo, no habla y un superordenador al que invoca cada vez que tiene un problema porque le da soluciones para todo. Muchos colores, tamaños, acción y acertijos simples. Al final todos acaban bailando la mickeydanza. No me gusta que imponga la celebración de determinadas festividades comerciales como San Valentín (lo más es regalar algo a tu pareja) y que aunque hay hermandad de ratones y patos, hay xenofobia, pues Pluto, y otros perros son mascotas, y no hay personajes de otros órdenes animales: peces, crustáceos.. 

Caillou 
Como dice la canción inicial, con subtítulos en estilo karaoke, tiene tres añitos, una hermana, padres y abuelos, muchos amigos de colores distintos y los animales no hablan. Caillou es un bebé alopécico que no para y cuyos padres, de ocupación indefinida tienen una paciencia infinita. Puede inducir a los bebés a creer que son el centro del universo y que las ganas de jugar brotan de sus progenitores como las riquezas de la cornucopia. La hermana pequeña, Rosie, es de inteligencia fluctuante según las necesidades del guión. Es la única serie donde los personajes comen y usan el aseo, lo que aporta realismo. Igual que la Casa de Mickey, te hace sentir triste si no recibes nada el día de los enamorados... Si ya me parece una chorrada en adultos, como para crear traumas ya desde la infancia... y educa en valores, las mamás y abuelas limpian, cocinan, van a la compra y los papás se ocupan del taller y jugar al béisbol.

Peppa Pig 
El mundo es de los mamíferos. Peppa tiene amigos cabras, ciervos, osos.. pero no aparecen ni murciélagos ni ballenas o similares. Los mamíferos terrestres dominan el universo. Muchos tópicos en cuanto a la alimentación de los herbívoros, pero no consta de qué se alimentan los carnívoros. Todos los edificios están en lo alto de una colina. Reparto misógino de los roles en el hogar y un padre tan tonto y prepotente que al resto de los padres nos deja en buen lugar. A su favor decir que es uno de los pocos protagonistas femeninos que existen. El hermano pequeño, George, amante de los dinosaurios, es uno de los mejores secundarios del panorama de la animación actual. 

La gata Lupe
La gata Lupe es la mascota de una niña que le cuenta cuentos donde ella y sus amigos son los protagonistas. Aquí ya aparece un búho con protagonismo. Un perro deportista, una coneja y una ratoncilla de inclinaciones no bien delimitadas por el guionista la acompañan en mil y una aventuras. Hay un tejón, Herber, que no es malo, pero su personalidad, rayando la patología psicológica, acaba alejándolo del grupo aunque los animalillos lo aprecian e intentan incluirlo en sus juegos. Los más sinceros. Animación imaginativa infantil sin incongruencias de bulto. Además, tienen el sonido y los colores menos estridentes. 

Cantajuegos
Lo peor. Varios adultos, que cambian según la canción, vestidos con monos y camisetas rojas (no sé si el estilismo tiene algún mensaje subliminal), con una edición de vídeo infame cantan canciones de toda la vida en playback. Intercalan dibujos de feísmo innegable e imágenes de niños a los que no ampara la ley de protección del menor. Tienen un algo hipnótico en los bebés, pero el efecto en los adultos es demoledor. Es increíble pensar que algo pergeñado sin esfuerzo alguno ha tenido ese éxito.

 Pocoyó
Como Teruel, existe. Pero a mi niña no le hace mucha gracia. A mi tampoco. Así que no lo ve. ¿Será la causa de la ruina de una empresa que fue insignia de la marca España?

En la red hay cientos de estos vídeos, pero amigos, se acaban y a las criaturas les da igual ver el mismo tres veces seguidas. Es muy importante interesarse de vez en cuando por los contenidos que visualizan nuestros retoños para tener referencias y demostrar cierto interés, pero una vez echado un rápido vistazo, abandónese su visualización.

martes, 28 de enero de 2014

privilegiado

Tal como decía ayer, parece que lamento mi nueva vida y no es así. Desde hace veintidós meses somos un equipo aunque sólo yo tenga el privilegio de colocarme el dorsal y no nos ha ido nada mal. De hecho, como parte de este equipo hice mi mejor marca personal en media maratón, conseguí mantener mis tiempos en media distancia, subí dos veces al podium y mantuve mi ritmo de lectura.No he vuelto al cine aunque pudiera, pero no lo echo de menos. Otras cosas me llenan.

Y el equipo me completa a la perfección, es más cansado que ir por libre y no se entrena ni se ensaya, cada día es la función principal y no pienso que nos vaya nada mal. Es alucinante ver la progresión de la integrante más pequeña del grupo, ayudarla a crecer y aprender, porfiando que las bases que intentamos sentar sean sólidas en su futuro y la ayuden a ser feliz de mayor.

He descubierto en mi mares de ñoñería y océanos de paciencia que parece ser que siempre estuvieron ahí, espero que nunca se agoten. Cuando se quiere hacer todo, entiéndase ese todo como todo lo que uno cree que necesita para desarrollarse plenamente, continuamente hay que tomar decisiones, a lo largo del día son muchas y la cosa va saliendo. Hay que limar flecos donde se escapa el tiempo como el agua entre los dedos, me esfuerzo y creo que voy consiguiéndolo.

2014 será más y mejor. Continuamos con los retos, dos picos importantes en la temporada, (marzo)-abril-mayo y septiembre. Ya están los dorsales cerrados: una media de asfalto, una carrera por montaña, dos ultratrails y dos triatlones, uno de larga distancia y otro medio. 

Espero que ustedes sigan pasando por aquí y dejando algún comentario por su parte, por la mía espero ser más regular en mis intervenciones. Unas cosas se dejan de hacer por otras, pero con organización y un poco de ayuda informática espero seguir creando mis pequeñas líneas para compartirlas.

Tengo mucho que contar y aún más tendré. Permanezcan atentos.