El señor Melville, ante la imposibilidad de acudir a la Universidad, decidió aprender en la escuela infinita del mar. Se enroló en un ballenero, desertó y vivió una temporada entre caníbales. De vuelta a su patria decidió ser escritor mientras vivía de su sueldo de profesor, al principio tuvo éxito con sus novelas de aventuras donde reflejaba su vida, pero un día se levantó y decidió escribir la gran novela norteamericana.
En un principio iba a ser comercial, destinada a vender muchos libros y generar ganancias, pero tras conocer a otro escritor, Nathaniel Hawthorne, decidió cambiar su enfoque de relato de peripecias sobre la caza de cetáceos, por algo más filosófico y metafísico, lo que hizo que su gran obra fuera un fracaso comercial y que tuviera que tras trabajar en aduanas muriera casi en el anonimato. Hasta varios lustros después, no se reconocería el gran valor de Moby Dick.
Para escribir un buen libro, debes elegir un gran tema.
La ballena fósil, Moby-Dick.
En un principio iba a ser comercial, destinada a vender muchos libros y generar ganancias, pero tras conocer a otro escritor, Nathaniel Hawthorne, decidió cambiar su enfoque de relato de peripecias sobre la caza de cetáceos, por algo más filosófico y metafísico, lo que hizo que su gran obra fuera un fracaso comercial y que tuviera que tras trabajar en aduanas muriera casi en el anonimato. Hasta varios lustros después, no se reconocería el gran valor de Moby Dick.
Philip Hoare, inglés, creció enamorado de las ballenas y reconoce que, como mucha gente, vuelve una y otra vez a un texto que le hechiza. Mientras algunos a su lado estudian sus libros sagrados, él repasa Moby Dick.
Moby-Dick, o la ballena, se publicó en 1851. Hoare nos enseña que antes vimos a la Tierra desde el espacio que a una ballena nadar en libertad, y que aún desconocemos casi todo de estos gigantescos mamíferos casi exterminados, porque la ciencia de su destrucción fue muy superior a la de su estudio. Por eso creo que Leviatán o la ballena, es el complemento perfecto para leer después de Moby-Dick o la ballena.
Ambos libros son relatos enciclopédicos centrados fundamentalmente en el cachalote, uno de los animales más grandes que existen y del que ignoramos muchísimas cosas. Melville nos cuenta la obsesión de un capitán por cazar una ballena intercalando capítulos sobre la vida en el mar, la religión, el saber sobre los cetáceos, reflexiones morales y Hoare empieza a hablar y poco a poco comparte con nosotros todo lo que sabe, obsesionado con Melville, reconstruye toda su biografía y relaciones que le llevaron a escribir sobre la ballena blanca. Y además nos descubre que los derivados obtenidos de las ballenas llenan nuestro mundo.
Ambas obras son voluminosas, e irregulares. A ratos pesadas, a ratos muy entretenidas, las dos dejan un regusto muy dulce tras su lectura y reposo. La lectura de Moby-Dick se facilita por su estructura en 135 capítulos.
Llamadme Ismael...
Así empiezan las aventuras del Capitán Ahab y su prótesis de mandíbula de cachalote en busca de la ballena albina que le amputó la pierna.
Una ballena que puede sumergirse a kilómetros de profundidad, donde es capaz de permanecer durante largos periodos gracias a al corazón bombea su sangre (proporcionalmente 2/3 más que la de un ser humano) a diez pulsaciones por minuto, por unas arterias en las que una persona podría nadar. Y en el fondo del mar tiene mucho rato para pensar, eso se cree, pues se le atribuyen a estos seres distintas culturas y sistemas sociales avanzados: comparten recuerdos, transmiten conocimientos, forman grupos, cooperan y se ha observado que tienen neuronas relacionadas con el uso de herramientas. Incluso hay quien postula que manejan conceptos abstractos y que podrían tener religión. En su lenguaje hay acentos según el grupo al que pertenezcan.
La mayor compañía de café del mundo, originariamente creada por un profesor de inglés, otro de historia y un escritor, tomó su nombre del primer oficial del Pequod. Incluso puede que un día en sus locales suene la música del bisnieto del escritor de Moby-Dick.
Las enormes ballenas y las pequeñas cosas particulares desaparecen y las franquicias toman el lugar de todo.
¿Quién no es esclavo? Decídmelo
Espejismos, Moby-Dick.
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