domingo, 6 de noviembre de 2011

a priori

A estas horas estaré tomando la salida de mi segundo maratón. Escribo esto antes de coger el avión, quiero dejar constancia de mis sensaciones antes de cruzar la línea de meta.

Llego aquí como el segundo David que más anda en treinta y cinco años, el más fuerte fue aquel que se enfrentó al IM St George. Los últimos meses me ha costado ponerme, pero los ritmos ha ido saliendo y tengo confianza.

Estoy motivado. Siempre he querido correr esta carrera multitudinaria que recorre los barrios de la capital del mundo. El puente de Verrazano lleno de atletas es una imagen dentro de la cual siempre he querido estar. Podría  decir que estar aquí ya es un sueño, que llegar a Central Park ya será el mayor premio, y si alguien me ve en la tele cruzar la línea sería la guinda. Pero en este momento quiero más. Quiero bajar de tres horas. Hice diecisiete minutos más hace un año en el también mágico Berlín, en una carrera limpísima y llana, en NYC hará frío, habrá aglomeraciones y no es plana. Y además tampoco tengo experiencia en maratones rápidas.

Pero lo voy a intentar, espero cruzar la línea de meta y estar satisfecho de haber hecho todo lo posible.

Creo que podéis seguirme aquí, soy el 2674.


Muchas gracias A. por apoyarme siempre y estar a mi lado, por no dejarme nunca solo y acompañarme. Por pasar frío y preocuparte mientras me esperas. Tú sí que eres una chica dura. Te quiero.

Cuando las cosas pasan, pasan muy rápido y una sola vez


Desde que recuerdo, siempre que veía las imágenes en televisión quise estar aquí. 

Cuando aún no corría y 42,195km no eran una cifra mágica sino el infinito, soñaba con cruzar este puente.

Hoy estoy aquí, cumpliendo un sueño, y espero vivirlo al máximo y recordarlo siempre.

sábado, 5 de noviembre de 2011

cinco de noviembre


Recuerda, recuerda
el cinco de noviembre
 el complot y la traición recordarás.

Por ninguna razón,
el complot de la pólvora 
¡debería olvidarse jamás!

Guy Fawkes

viernes, 4 de noviembre de 2011

ahí se quedan

Están castigados. Contra la pared.  En el rincón de pensar. Para que recapaciten.

Los dejo sin postre. Sin vacaciones. Y sin internet.


Miedo al futuro, pavor a lo que está por venir, preocupación por la estabilidad.

Ahí os quedáis.

Por unos días, voy a aprovechar el momento.

jueves, 3 de noviembre de 2011

puentes


Se acaba la temporada, 31+9+15 semanas casi de un tirón. Se ha hecho larga. Pero ya estoy llegando al otro lado. Dentro de poco cruzaré el puente, llegaré a la otra orilla. Sonreiré, me acordaré del camino que me ha traído hasta aquí y sonreiré aún más.


Al otro lado me sentaré, recobraré fuerzas y volveré a empezar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tintín

 

En los últimos días he vuelto a releer, la mayoría, y descubrir alguno, los álbumes de Tintín en orden de publicación, desde 1930 de Tintin en el país de los soviets hasta 1983 en que su autor falleció sin terminar Tintín y el Arte-Alfa. Reconozco que los primeros ocho números me decepcionaron. Cuando los leí con anterioridad no había diferenciado unas novelas de otras, pero leídas en orden cronológico se observa una evolución.


Al principio Tintín tiene un dibujo rudimentario, es clasista, se emborracha, pelea a la mínima, parece que habla con su fox terrier Milú, es racista y mata animales sin ningún motivo. También en las primeras novelas siempre se salva en el último momento por cualquier motivo que toda persona mayor de cinco años consideraría estúpido.


Parece un tebeo de idiotas de hace cincuenta años.


Pero el dibujo va progresando. Aún siendo un trazo limpio empieza a prestar más atención al detalle y algunas viñetas ocupan media página. Tintín se vuelve abstemio. Tal vez por ello deja de hablar con Milú aunque se siguen entendiendo a la perfección, aunque su perrito nunca abandone el gusto por el whisky. Se echa amigos como el capitán Haddock y el profesor Tornasol, aunque en la serie sigue sin prestarse mucha atención a los personajes femeninos y los negros son vistos con cierto aire paternalista. Las tramas se complican, son más lógicas, creíbles y hasta en el último número pierde sus bombachos, tiene una pequeña moto y en el casco una pegatina con el símbolo de la paz. Y ya se empieza al parecer al Tintín que me encantaba cuando iba al colegio.



Creo que es un acierto que la película se haya rodado con técnica de animación. Pienso en Tintín como un dibujo, no un personaje real como podría ser Corto  Maltés. No la vimos en 3D porque no me convence el sobreprecio ni el uso de gafas en el cine. La película entretiene, es más o menos fiel a los cómics aunque se toma muchas licencias y mezcla varios episodios. La sala estaba llena de pequeñajos que, supongo, tendrían su primer contacto con el reportero que nunca crece y no se relaciona con mujeres. A ellos pareció gustarle, a mi me también me gustó, e iré a ver la segunda parte, pero tampoco me entusiasmó. Ya me contaréis que os parecen los créditos de inicio y la bso de Williams, a mi no me gustaron nada.

martes, 1 de noviembre de 2011

De tratados y líneas

Hace 500 años, en el Tratado de Tordesillas, las dos potencias mundiales de la época se repartieron el Mundo. Una línea trazada cien leguas al oeste de las Azores dejaba a su derecha los territorios portugueses, y al oeste, los de la Corona española.


Y mi motivación estableció una tratado con la pereza. Todos los entrenos realizados entre dos líneas se harían serios, no habría paradas, ni aflojar el ritmo por cualquier minucia, ni se postpondrían. Todos los entrenos con dorsal se cumplirían.

Y así me planto en la línea de la media maratón de Tordesillas, recién saliente de una guardia que duró una hora más, que acabó apenas una hora antes  en la que no nos dio tiempo a cenar. Dispuesto a cumplir un entreno de calidad, macado por ritmos, fácil planteamiento: diez minutos de calentamiento, treinta minutos a velocidad crucero, otros treinta un puntito más alto,  lo que quede a meta rodando fácil.

en la recta de meta

Nunca había estado en esta media y se hablaba de ella como dura por sus desnivel y los vientos, que esta vez no soplaron.


Todavía queda mucha gente que no lee Demonfit y sale desbocada en la salida, cuesta abajo me dejo caer y adelantar por todo el mundo. En la línea de salida plantee a mis amigos rodar juntos, pero con el disparo salieron desbocados.

con Mario García, preparando la maratón de Donosti

Coincide que el primer cambio de ritmo se da justo al pie de la subida más dura, y ahí dejo de ver la carrera como un espectador activo y adelanto posiciones. El resto de los kilómetros irán cayendo como si mis piernas llevaran el extra de control de velocidad de los coches, respetando los ritmos marcados al máximo, se  subiera o se bajara. Cuesta arriba en ocasiones había que apretar, cuesta abajo dejarse caer.  Tengo compañeros ocasionales como Mario, Abel y Alberto, que también salió a rodar, aunque menos tiempo que un servidor. Yo parecía un cohete espacial que cada vez iba más rápido y en cada fase iba desprendiéndose de motores auxiliares.

Buenas sensaciones, es una bonita sensación empezar desde atrás e ir adelantando gente. Quienes me veían desde atrás decían que me seguían a lo lejos cuando iba solo, que cazaba grupos y que al rato se desmembraban detrás de mi hasta que enganchaba con otro. Otra manera de correr esta de ir de menos a más.

¡este tío pega fuerte!

La pena fue cuando se acabaron los 70' de entreno como tal, disciplinado bajé el ritmo. Algunos de los recién adelantados me volvieron a superar y me quedé a punto de cazar al grupo de la primera chica. 


Día soleado y un entreno cumplido al milímetro con muy buenas sensaciones. Veremos si el camino acaba bien.