A estas horas estaré tomando la salida de mi segundo maratón. Escribo esto antes de coger el avión, quiero dejar constancia de mis sensaciones antes de cruzar la línea de meta.
Llego aquí como el segundo David que más anda en treinta y cinco años, el más fuerte fue aquel que se enfrentó al IM St George. Los últimos meses me ha costado ponerme, pero los ritmos ha ido saliendo y tengo confianza.
Estoy motivado. Siempre he querido correr esta carrera multitudinaria que recorre los barrios de la capital del mundo. El puente de Verrazano lleno de atletas es una imagen dentro de la cual siempre he querido estar. Podría decir que estar aquí ya es un sueño, que llegar a Central Park ya será el mayor premio, y si alguien me ve en la tele cruzar la línea sería la guinda. Pero en este momento quiero más. Quiero bajar de tres horas. Hice diecisiete minutos más hace un año en el también mágico Berlín, en una carrera limpísima y llana, en NYC hará frío, habrá aglomeraciones y no es plana. Y además tampoco tengo experiencia en maratones rápidas.
Pero lo voy a intentar, espero cruzar la línea de meta y estar satisfecho de haber hecho todo lo posible.
Creo que podéis seguirme aquí, soy el 2674.
Muchas gracias A. por apoyarme siempre y estar a mi lado, por no dejarme nunca solo y acompañarme. Por pasar frío y preocuparte mientras me esperas. Tú sí que eres una chica dura. Te quiero.




