Crezco y parece que voy para atrás. Corro más rápido que nunca, como si no hubiera llegado al tope. Casi una dioptría menos en cada ojo que cuando estudiaba, menos pelos por el cuerpo y una cifra en la báscula que no veía en quince años. Sin trabajo fijo (aunque estable desde hace 5años), con coleta y pantalón corto, los fines de semana me voy a hacer deporte y hasta me hago tatuajes.
Un chaval. Pero de facebook, no de tuenti.
Aunque me he casado. Y ya toca hacerse la cama, la compra, chapucear, cocinar y limpiar. Y preocuparse por alguien más que uno mismo.
Y el hermano pequeño, el gamberro, el popular, el que no entraba en casa me ha adelantado. Ahora es Señor. Con gente a su cargo perseguirá a los malos para hacer de éste un mundo menos infeliz. Casado, con el pelo corto y los tatuajes borrados. Con una preciosa hija de la que soy el padrino. ¡Mucha suerte en tu nueva etapa y que la fuerza te acompañe!
Nunca se crece para atrás, siempre se crece. Nunca dejamos de aprender y sorprendernos.










