sábado, 17 de mayo de 2008

gracias

Por despertar con el otro lado de la cama vacía. Por ir a hacer la compra sin compartir las bolsas. Por preparar la comida mientras nos damos una ducha, a veces mirando para otro lado cuando lo dejamos todo perdido con nuestros restos de la batalla. Por tener paciencia cuando llevamos tres días sin entrenar. Por regalarnos lo que estábamos deseando. Por ir a buscar a la otra al taller cuando estamos ocupados. Por reprimir los celos cuando nos enganchamos al foro o blogueamos. Por irnos a buscar cuando nos quedamos sin repuestos o nos vencen los elementos. Por soportar que vayamos siempre arreglados con la misma ropa aunque tengamos lo último en equipamiento, tres veces. Por compartir las vacaciones con la que tiene cuernos y sentir que algunas veces también tenéis acoples. Por reprimir la queja cuando rozamos paredes o el coche por proteger a la otra. Por esos ratos de soledad mientras estamos en el gym, en la piscina, en la carretera, en los caminos, en el fisio, en el osteópata, en la tienda, con los amigos o sin nadie a nuestro lado. Por todas esas horas al sol para vernos unos segundos cada par de horas. Por esperar otro rato interminable a que nos den el masaje, a que comamos algo, a que salgamos del jacuzzi, a que charlemos con los otros finisher en esa zona sólo para nosotros. Por aguantar que vayamos con mala cara. Por reir compartiendo nuestra sonrisa. Por animarnos cuando nadie más lo hace. Por sacarnos esas fotos tan preciosas. Por no dormir la noche antes. Por madrugar el día importante. Por arrastrar la maleta normal porque nosotros ya no damos abasto con la de material. Por ayudar a montarlo todo. Por consolarnos cuando no salen las cosas. Por escucharnos hablar y hablar y hablar de ruedas, y cubiertas, y sillines, y trazados, y manillares, y cuadros, y ángulos, etc etc
También sois finishers aunque no os den la camiseta ni la medalla.
Valga este abrazo.

viernes, 16 de mayo de 2008

la insoportable fragilidad del triatleta

Has desafiado la lluvia. Has luchado contra el viento. Te protegiste de la nieve. Has pasado frío, y has pasado calor. Has soportado miradas y comentarios cuando has regresado de estas batallas. Has arreglado averías sentado en la cuneta. Has aprovechado al máximo las horas de luz. Has madrugado para ir a la sierra, para salir a correr, para ir a nadar, a veces sin desayunar. Has llegado tarde a casa, alguna vez con la preocupación de quien te quiere. Has planificado horarios como si tuvieras un máster en gestión. Has conjugado familia, amigos, trabajo y otras obligaciones con tu mayor afición. Has cambiado turnos para hacer entrenos importantes, a veces alguna competición. Te has gastado los ahorros en ese material que tanto necesitabas dejando de lado otras necesidades más perentorias. Has apretado los dientes cuando no llegabas a las pulsaciones o a los watios que tenías programados. Has hecho largos y largos en la piscina mientras en la calle de al lado cambiaban tus vecinos. Has superado gravilla en las curvas, conductores asesinos, pintura vial mojada, basura en los arcenes, baches en tu camino. Has salido a entrenar aunque te tirase la última herida. Has esquivado las temibles lesiones que tanto te han asustado y dañado en otras ocasiones. Te has privado de caprichos en la mesa por afinar. Has pasado noches sin dormir pensando que no salían las cuentas de los entrenos. Has superado las ganas de mandar todo al infierno cuando el esfuerzo no se ve reflejado y parece que andas peor que el año pasado por estas fechas. Has reído y alguna vez llorado. Has esperado a los compañeros cuando estabas como una moto y has aceptado la última media barrita de tu amigo cuando tu cuerpo se volvió pesado y tu estómago un agujero.

Llega un momento en que deseas que la carrera sea mañana, pero todavía no ha llegado la hora. Desearías congelarte para mantener todas tus propiedades íntegras y estar a salvo de lesiones o indisposiciones indeseadas, que te descongelen dos noche antes. Con un gran plato de pasta delante. Estos últimos días te asaltan mil pensamientos, mil dudas.

Dedicado a todos los que van a LZ la primera, o como si fuera la primera vez.

A todos vosotros, salud física y de material, fuerza y muchas ganas de disfrutar.

El trabajo está hecho.

cosas que se hacen

Estoy a la puerta del banco salmantino media hora antes de que abran. Ya que madrugo, quería hacer cosas pendientes desde hace tiempo sin esperar colas.

Cojo el coche y conduzco hasta Zamora para recoger a la triviajera que sale de trabajar. Tras ducha y desayuno salimos para casa de sus padres. Comemos en media hora y otra vez en marcha hasta Tolosa, donde me espera Emaitz.

Es la segunda vez que voy a que me ajuste la postura. La primera con la cabra (que encargué con las medidas que me dijo porque a pesar de no usar sofisticados aparatos confío en él). Me ajustó la Kuota hace seis meses y siempre contesta amable al teléfono con las dudas sobre postura que tengo. Más de una hora subiendo y bajando de la bici, pedaleando cinco minutos para después subir, adelantar, inclinar el sillín, bajar potencia, inclinar manillar, ajustar tres pares de calas y parece tontería o quizás sugestión pero al final es como si la postura hubiera estado esperándome y cuando la encontré desaparecieron molestias en hombros y cuello. Estoy deseando ponerla a rodar para ver hasta dónde podemos llegar juntos. Ahora dice que tengo que ir a un osteópata a que me recoloque la cadera derecha, que al parecer está adelantada y descompensa la pedalada.

Aquellos que recuerden que ya estuve por tierras vascas el fin de semana pasado tal vez se pregunten por qué no hice esto entonces. Emaitz estaba dirigiendo a su equipo de aficionados fastidiándome los planes y haciéndome ganar otro día de no-descanso y no-entreno. Por cierto, una montonera de 60 corredores bajo la lluvia mandó a un pupilo a la UCI con neumotórax bilateral amén de ingresar otros 11 compañeros con diversas fracturas y contusiones .

La triviajera, aún somnolienta, certifica con sus ojos de fotógrafa que ahora tengo una postura aero más convincente. La Kuota, tallada en su día a ojo, poco puede aportarme en postura triatlética más que comodidad.

Volvemos a Vitoria-Gasteiz, parada de media hora para tomarnos un café y una caña y despedirnos por los próximos tres días. Cojo el coche y ella me acompañará hasta casi las afueras, llegaré a tiempo de hacer una sesión de natación y quizás otra de carrera.

Poco le gusta el transporte público a la viajera. Tiempos que exasperan, vecinos incómodos, horarios rígidos que pueden estropear un domingo de campo con su familia. Decido dejarle el coche y volverme yo en tren, pero ya salió el último que enlaza su ciudad con ahora la nuestra.

Así que juntos hasta Miranda de Ebro donde cogeré otro tren una hora después. Aprovechamos el rato para pasear por sus calles, entrar en una librería e intentar oir a toda prisa la llamada de una historia que me acompañe en el viaje. Al final el elegido es Pedigrí de Patrick Modiano. El vagón va casi lleno, así que decido no viajar con la montura bien acomodada en su bolsa. Al final se van juntos coche, bicicleta y chica. Yo me quedo con una ventanilla que mira en dirección contraria.

Salamanca me espera con media hora de retraso. Caen los restos perezosos de lo que parece haber sido un diluvio, aunque no parece importar a la gente, vestida de jueves universitario, que mira con cara estrañada a ese chico con pantalones cortos, mirada cansada, mochila y un par de ruedas en sus fundas de la mano.

Ahora conocéis la razón del título. Hoy puedo haber hecho muchas cosas o haber perdido el tiempo. Cada uno sabe cuáles son las cosas que le gustan y sin las cuales no le importaría morirse, pero en tanto uno pueda realizarlas espera seguir viviendo.

Hoy he cafeteado, he leído un libro, he paseado, he viajado, he soñado con mi nueva compañera, he visto una película y me han abrazado. ¿Qué más puedo pedir?

Empezar a entrenar en condiciones después de cuatro semanas. Que el clima y las lesiones me respeten. Aprovechar mejor el tiempo para hacer las cosas pendientes. Pero esto son cosas que pertenecen a otro post.


martes, 13 de mayo de 2008

mira que cuesta...

Hoy hace un mes de Sudáfrica y todavía no he realizado una semana entera de entrenamiento adecuado.


Viajes, dobles turnos para recuperar los viajes (tiempo y dinero), descanso de los dobles turnos, compromisos sociales, deberes hogareños, visitas al taller e imprevistos en la bici...



Con suerte mañana podré empezar a encadenar de nuevo sesiones de acumulación encaminadas al próximo IM. Llevo semanas sin pasar de los dos dígitos en horas de entreno. Y para ajustar la postura a la cabra perderé otro día para subir a Tolosa a visitar a Emaitz, quizás pasado mañana.



Pasado mañana también se abre la inscripción de la Challenge Barcelona, y a finales de mes de la Behobia-San Sebastian... estamos hablando de como poco pruebas para dentro de seis meses. El próximo IM con plazas es Western Australia a principios de diciembre (excepto IM UK del que nadie habla bien) y la subasta de plazas para Kona va por 14.300$ y aún quedan 4 días para su fin..


Que hemos convertido esto en un deporte caro ya lo sabíamos pero lo estamos volviendo imposible. No todo el mundo podemos permitirnos planificar las vacaciones a un año vista, puede haber cambios laborales, familiares o incluso podemos lesionarnos.



El año pasado perdí la inscripción a Frankfurt al colgarse el ordenador mientras introducía los datos, cuando volví a intentarlo ya no había plazas. Frankfurt se agotó en 12horas, Austria en 17.

Dentro de poco me sentaré con la triviajera y planificaremos la temporada que viene. Si quiero ir a un IM europeo, queda poco más de un mes para que se celebren, debo hacer la inscripción el mismo día que se abran, que suele ser al siguiente de la prueba.



Ya tengo la preinscripción del Titán para dentro de cinco meses cuando aún no sé si por entonces tendré ganas de seguir entrenando (o trabajando, mi plaza es de interino y puede venir alguien en el próximo concurso de traslados).


domingo, 11 de mayo de 2008

patxanga

A. duerme y yo acabo de correr un diez mil, los primeros 10 kilómetros de la maratón de Vitoria-Gasteiz. Un entrenamiento fuerte a ver si por aquí encuentro la forma perdida, que corriendo y nadando me está costando un montón recuperar los ritmos perdidos.

Esta vez me disfracé de atleta, nada de ropa de lycra, ni gafas, ni gorra, ni medias fashion, ni goma para el dorsal, sólo mis piernas gordas al lado de las de los seguidores de etíopes y keniatas. Salida muy rápida, yo a intentar bajar de 38' que es lo que me había planificado el entrenador tras contestarle, iluso de mi, "muy bien" a su pregunta de "cómo te encuentras" (lo que se traduce a mismos entrenos de 3semanas preIM 3semanas postIM sin haber hecho nada desde el IM, siendo salmantino me sucede igual que a Fray Luis de León cuando vuelve a su cátedra de enseñanza tras largo tiempo en la cárcel y empieza su primera clase con el famoso "como decíamos ayer..."). Rápidamente se forman grupetas, y yo a mi ritmo. Poco a poco voy adelantando, adelanto a un hombre que podría ser mi padre por la edad, me mira el dorsal:

- no te preocupes, le digo, soy del diez mil popular (su dorsal es amarillo, participa en el Cto de España de veteranos, el mío es verde, el de los demás participantes de la maratón es blanco).

- ya decía yo que ibas muy agónico.

(que tan popular no soy, aunque miro el pulso y voy a 176, sudo como hacía tiempo que no hacía y resoplo para mantener el quinto kilómetro por debajo de 3'50")

- Es que hace tres semanas, miento, corrí un Ironman, y luego para ayudar al equipo, trabajando más entre tanto para recuerar las vacaciones hice el Cto de España de LD que era Triple Olímpico hace dos semanas.

- joer chaval, tú estás tonto...

un kilómetro después ya tenía aire para contestarle:

- es que mi novia es de aquí, hemos venido y he aprovechado para hacer un entreno de calidad. Estuvimos de boda y nos acostamos a las cuatro...

- pues tú tranquilo que bajas de 40'.

Quedan tres kilómetros, nos coge otro grupo de veteranos. ¿A quién se le ha ocurrido hacer la categoría de veteranos a partir de 35 años? Es que dentro de cuatro ya seré un "veterano", casi es mejor la distinción de toda la vida entre solteros y casados.. y en vez de mirar de qué color es cada dorsal buscaríamos anillos.. como Frodo Bolsón.

Qué máquinas, llevan los kilómetros clavados, los he adelantado un par de veces y ellos a mí otras tantas. Yo voy a tope y eso que sólo voy a recorrer la cuarta parte, así que este es el ritmo al que van los pros...

Abel Antón anda "trotando" con nosotros, animando veo a Beloki. A pesar de tener pareja vitoriana y venir con cierta frecuencia aún no se me pega el aire deportista de otros alaveses: los Llanos, Iván Rodriguez, Martín Fiz (que disputaba el Cto de España de Casados), Pedro Oviedo, Juanito Oiarzabal, los González de Galdeano y Beloki, etc

Llego a meta y me vengo para casa. A. está donde la dejé, me ducho y vuelvo a su lado.

Por primera vez, durmiendo con ella, no tengo fotos de la carrera, así que os pongo las de la boda...

viernes, 9 de mayo de 2008

Despedida



Esa que veis ahí fue mi primera bici de carretera, también de duatlón, abuela cabra de la que vendría después.

Pasa a un futuro du/triatleta, primo de A. que lleva tiempo pensando en iniciarse y ésta es la pieza que le falta.

Excepto el cuadro, y el sillín que he recuperado para la transmisión, todas las demás piezas han cambiado al menos una vez. Primero las ruedas Mavic CPX 10 por unas CPX 30, pues me duraron 10días. Luego mi primer sueño aero, la trasera Spinergy para la que estuve ahorrando la paga de un año, al año siguiente la delantera, unos cierres Kore que ahora pasea orgullosa la Kuota, después la magia transforma el 105 de 8v en un estupendo Dura-Ace de nueve, más tarde llegaron las Spinergy Spox (prototipo de rueda ultraligera con buje de carbono sin repuesto en caso de rotura de uno de aquellos radios de fibra). Tras el parón obligado por los estudios y con el primer sueldo cambié el sillín Selle Italia Flite para Coda por un Slr de segunda, la horquilla recta Time por una Sintema Kuota ultraligera, la potencia Coda por una Deda Mag00 ahead (¿cómo se llamaban las potencias carreteriles antes de las ahead?) y un manillar Deda Newton como el de Amstrong que aún luce en la flaca de carbono, los primeros pedales Exus también se trocaron en los Spd-Sl que el americano y yo seguimos llevando, y que repiten en su versión mejorada en la Cervèlo.

Llegó un 13 de junio de 1998, un día después del Duatlón de promoción que hubo en mi ciudad y que al final corrí por relevos, encargándome yo de la carrera. Al año siguiente debutaría en el Cto de España de Duatlón en Coria, nuestra primera competición.
Seis años con una bici que nunca montó en avión conmigo pero que hizo mil viajes en la vieja furgoneta del equipo, a veces con otras diez compañeras. Incluso en una ocasión fuimos tres en un Cinquecento a competir en un duatlón a Guadalajara (si llega a ser triatlón no caben las gafas de nadar). Si la arañaron no se quejó, fui yo quién derramó la lágrima.
Mis primeras carreras, mis primeros cien kilómetros, la primera pieza que cambié, mis inicios en la Larga: Zarautz, El Chorro, Eivissa (fue por mensajería) y Niza. Muchos recuerdos se van con ella y espero que su nuevo propietario cree otros nuevos y maravillosos, iniciando una feliz aventura en nuestro deporte.

¡Salud y larga vida!

jueves, 8 de mayo de 2008

cuarenta y cinco, treinta y dos, dos mil cien

Los días de vida de mi blog.

Las pequeñas cosas que he compartido con vosotros.

Los curiosos que han pasado por estas páginas. Muchos alimentando ese árbol rosa de la derecha cuyas hojas estrelladas me dan alegría: Clemente, Plani, Guille, Jonathan, Miss Take, Misspink, Furacan, Mario, Sislen, Mikel Osa, Humberto Cerezo... y esos dos que se encargan de regarlo cuando yo no estoy, a los que ya echo de menos cuando me conecto al ordenador: Talin e Ironmanu.

A la sombra de este árbol ha salido un blog compañero, no dejéis de visitarlo y de alimentarlo también, http://triviajeros.blogspot.com

Espero que este blog siga creciendo, que sigáis con ganas de escuchar y yo viviendo cosas que contar. La verdad es que contaros cosas engancha, y leeros a vosotros anima.

Gracias a todos y un ironabrazo (con permiso de Talin).