lunes, 7 de abril de 2008

en el pais de los big five...

8408 kilometros para llegar al pais de los Big Five y no me refiero a Scott Molina, Dave Scott, Mark Allen... sino al Elefante, Leon, Rinoceronte Negro, Bufalo y Leopardo. Es curioso, en el unico pais donde se espera que cruce la carretera, no existen pasos de cebra, sino dos lineas blancas entre las que se debe caminar...


Llegada hoy a este enorme pais que nos recibe con lluvias intermitentes, aunque la temperatura es buena. Dejo la bici y el material de competicion en la consigna del aeropuerto para recogerlo dentro de tres dias cuando regresemos de las Cataratas Victoria, por eso hoy tampoco entreno... no soy como Bikila capaz de correr descalzo, tampoco lo echo de menos, a las seis de la tarde ya ha anochecido (a tener en cuenta el domingo, porque refresca) y tengo muchas ganas de dormir en una cama, estos viajes tan largos hacen plantear que viajar en bussiness no sea otra pijada mas...


Comemos shushi y de postre cafe y tarta con las galletitas parlantes de Shreck. Riquisima... espero que su amigo verde no venga a rescatarle. Luego parada en el supermarket para aprovisionarnos de agua y dulces, como veis en la variedad de colores de zumo esta el gusto.





Por ahora, en las afueras de Johannesburg los precios son baratos. Seis revistas de ciclismo sudafricanas donde se anuncian marcas ibericas, solo una de multideporte, muy delgadita, pero con anuncios de neoprenos Orca 3.8 a 4500 rands, unos 425euros.


Me despido hasta la proxima, desconozco si sera pronto o mas tarde y si tendre acentos en el teclado. Por cierto, los primeros quince minutos todos los comandos de acceso al blog se cargaban en japones, pero es que boca abajo del mundo todo es distinto...

domingo, 6 de abril de 2008

en marcha

Lo que menos me gusta de viajar es hacer las maletas. Esa sensación que mezcla nervios por dejarse algo importante tras ponderar las mil y una situaciones posibles y de vergüenza por extender tanto la lista de imprescindibles... ¿es realmente necesario tanto?


Pasaportes, carnet internacional, tarjetas de crédito, billetes de avión, reservas de hoteles y excursiones, seguro deportivo internacional, el despiste de algún papel que puede trastocar el viaje. Adaptador para los tropecientos enchufes que llevamos, ¿realmente es necesario tanto?

Una libreta Moleskine empezada en Egipto hace un año, continuada en Suiza y que esperamos terminar en el Cabo de Buena Esperanza, recogiendo los pensamientos que traigan los vientos de los dos océanos.

Y sobre todo las cosas que no se compran, mi pareja, de paciencia casi infinita, el entreno de estas pocas semanas y unas ganas enormes de conocer nuevos lugares.

Y la excusa perfecta, esa camiseta finisher para lucirla primero en Elche y luego ya veremos, y una buena foto en la llegada, con un buen tiempo en el reloj que ahora es lo menos importante si los recuerdos y el esfuerzo han merecido la pena.








sábado, 5 de abril de 2008

sol


Ha salido el Sol, ya hacemos sombra, y las calles se pueblan de gente enseñando sus vírgenes pieles ante la luz, como yo haré pasado mañana a muchos kilómetros de aquí. Ya se ven más ciclistas poblando las carreteras, y los que hemos estado guardándolas durante el frío nos preguntamos si tenemos algún derecho más que el que marquen nuestras piernas curtidas, aunque hay quienes aprovechan bien el rodillo y otros infernales inventos para sufrir a cubierto.

Parece una contradicción, pero cuantas más cosas intentamos hacer más nos cunde el tiempo aunque siempre nos quejemos de que no vendan días de veintisiete horas o semanas de nueve días. Estos dos días me he levantado tarde, he desayunado con calma, he ido a hacer las compras de última hora, he inventado deliciosas recetas con el fin de vaciar el frigorífico de perecederos y apenas me ha dado tiempo a hacer dos sesiones de bici y una de natación, es más, ayer ni siquiera buceé en la red.


Y qué más me dan los foros, y las noticias, si la calle está llena de alegría. La temperatura es benigna, anochece más tarde y hay mil cosas que hacer fuera de casa y que el invierno escondía detrás de las cortinas.

Ya he limpiado la bici, el mecánico ha repasado su funcionamiento y ya duerme en su maleta. No tengo más remedio que ir rápido en Port Elizabeth, más rápido que la sombra que abre este post. No voy a frenar porque me he quedado sin zapatas de freno, no sé cómo, ni cuándo, pero de repente hoy no tenía zapatas de freno. Seguro que más de uno deseaba que esto sucediese para que aprenda de una vez a negociar curvas y bajadas, pero aunque no me gusta cambiar las cosas a última hora intentaré algún arreglo mañana si es que pensar en ello retrasa mi sueño.

El lunes volverá la lluvia a este lugar, pero hoy el Sol ha dejado su firma en mis brazos y gemelos, y la ciudad se ha vestido de luz para que la lleve bien bonita en la distancia.


no hay alegría más alegre que el prólogo de la alegría (Benedetti)

viernes, 4 de abril de 2008

diez días

Quedan diez días!

Como si fuera la primera vez, todos los años, y van cuatro, pienso cómo voy a ser capaz de afrontarlo. Como todos los años reviso fotos pasadas y pienso que en cualquier tiempo pasado estaba más fino. Como todos los años pienso que si otro año lo hice por qué este no va a ser igual...

Objetivo acabar, será otro viaje para explorar el mundo que viaja con nosotros y el que nos rodea, para descubrir nuevos colores, nuevos olores, nuevos sabores. Para vivir sensaciones y construir con ellas recuerdos para toda la vida. Para escuchar a las estrellas que al otro lado del mundo cuentan las historias de otra manera. Para comprobar cómo el agua baila en el desagüe al revés que aquí. Para despedir al verano e invitarlo a venir a nuestra casa.

Y estoy nervioso, como la primera vez, pero el día que no me emocione me dedicaré a otra cosa.

jueves, 3 de abril de 2008

descansar

A veces descansar no es sólo no entrenar, sino también no trabajar. Dedicarnos a los otros vicios, que también los tenemos. Los que ya me vais conociendo sabéis que los días de descanso total coinciden con los días de trabajo total, y que hasta este año aprovechaba los días de libranza tras trabajo total para hacer las tiradas más largas, y que alguna vez me he dormido sobre la bici, suerte que suelo ir por carreteras poco transitadas y siempre me he escorado hacia el arcén de la derecha.


Pero mañana voy a empezar a descansar de verdad, rodaje corto, preparar la maleta, descontracturar las piernas (tienen fuerza pero nada de agilidad), empezar algún libro que cerraré bajo otras constelaciones,
tumbarme en el sofá,
abrir la mano
y dejar que el tiempo
se
escurra.

martes, 1 de abril de 2008

medallas

Hoy he madrugado más que el otro lado de la cama, que tenía que ir a trabajar. Yo tengo turno de tarde así que me he ido a nadar y luego a correr, después primera sesión de fisio tras cuatro años que me ha descargado la espalda, y ahora la noto tan ligera que siento como si en cualquier momento empezara la transformación y me fueran a salir alas..

Y claro, a las 11 de la mañana con todos los deberes hechos me he puesto a barrer, como todos los días, no vayáis a pensar mal, y he sacado un montón de polvo y pelusa, un montón como cualquier otro de los que saco todos los días. Según dicen trocitos de piel, pelos, y mil bichos más. Trocitos de nuestra vida que acaban en la basura.

Hace 10días puse la cadena nueva, y gentileza del mecánico, no sólo relucía la cadena, sino todo lo demás que la acompañaba, casi no me acordaba de la última vez que vi la bici así, yo no tengo tanta paciencia, pero estaba de fiesta, resplandeciente, y fue sacarla de paseo con mis zapatos nuevos y empezar lo de abril aguas mil. Y así está ahora, llena de barro, aunque la cadena brilla algo todavía. Pero todo ese barro son como medallas, por tener las ganas de ensuciarla cuando todos los demás dormían tranquilos. Y me he acordado de otras medallas, las que resultan después de una carrera, ese conglomerado de sudor extrasalado, gotas de bebida energética y restos de barritas pegadas al cuadro amasado durante cinco o seis horas y dejado secar durante otras tres o cuatro bajo un sol achicharrador. Las medallas de la ropa las guardo en la lavadora, y ahora estoy con problemas para salir abrigado. Aunque algunos días de diario me eviten cuando vengo cargado de condecoraciones, eso no espanta un buen abrazo si es debajo del arco de meta. Y ahora me dicen que use una crema para borrar las medallas alrededor de los ojos, esas que salen cuando te ries o cuando aprietas los dientes. Las únicas medallas que no me gustan son las cicatrices en el material, por mi trabajo he coincidido con ciclistas tras una caída, y aquéllos a quienes no se las subvencionaban lloraban más por sus monturas que por ellos mismos, que las cicatrices en las bicis cuestan, y a veces restan seguridad, preferimos cargar nosotros con ellas, recuerdos de mil batallas.


Me gusta tener la casa limpia y ordenada, pero desconfío del que no tiene medallas.


en el buen camino

Al final el domingo salí en bici. Agaché la cabeza en señal de sumisión al viento, sujeté el acople, apreté los dientes y me agarré a la línea blanca para hacer unas series. Y en éstas estaba, intentando mantener la verticalidad, cantando una canción, pensando temas para el blog, imaginándome la bicicleta en Port Elizabeth, mirando el pulso, viendo la velocidad, sufriendo por ir deprisa, sufriendo por no ir más deprisa, cuando levanté la cabeza, y ahí, al borde del camino, clavando sus ojos en mi, estaba el zorrito. Le saludé y desapareció cruzando persiguiendo un Principito que lo domesticara.


Y me acordé, que igual que al zorro, otras cosas me han domesticado a mi. Decía el zorro que sólo se conocen bien las cosas que se domestican, aquéllas que no compramos hechas, sino que pasamos tiempo pacientemente haciéndolas únicas en el mundo. Aquellas cosas que hacen que un día sea diferente de otros días, unas horas de las otras horas. Aquellas cosas, que si quedamos con ellas, empezamos a ser felices una hora antes.


Entonces me puse contento, me había sonreido el zorro. Aquel día había sido diferente, y me recordaba las cosas importantes.