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lunes, 14 de junio de 2010

zazpi

Van siete. A. me conoció saliendo el último en travesías y luchando por el podium de farolillos rojos. Éste fue el primer tri que hice tras volver a entrenar tras aquel parón de 18 meses, el primero de larga, el primero para los dos, nos gustó, y prometimos volver siempre que pudiéramos. Y sólo he fallado en dos ocasiones, y en una tenía pagada la inscripción pero nadie se prestó a hacerme el día.
Cada año la inscripción más cara y las plazas se acaban antes. Creo que cada vez los de delante son más y corren más aún. Nunca es una prueba que prepare específicamente sino que me pilla pre o post competición más larga, pero siempre disfruto haciéndola.


Este año era de los de lluvia. Y de los de mar revuelta. Cada año saludo más gente que conozco. Algunos me animan diciéndome que me ven más delgado, que no fino. Viéndome ahora casi he olvidado cómo estaba hace apenas cuatro meses.


Para los que tienen el delito de no conocer esta prueba diré que se nada de la ratita de Getaria hasta la playa de Zarautz, a 2.500 mts por mar. De Zarautz a Getaria llevan a los triatletas vestidos con neopreno en dos autobuses que van hasta los topes haciendo todos los viajes que hagan falta durante la hora previa a la salida. En esos autobuses el ambiente que se respira es cien por cien triatlético. Es fácil orientarse, la costa a la derech a. Dos enormes boyas grandes guían. Estupenda natación hasta la primera boya, en un grupo, bien orientado, con el garmin vibrando en mi muñeca animando. El caso es que tras doblar la primera boya diviso la segunda y la playa más allá. Empiezo a nadar y al rato estoy solo. Como si fuera un apestado todo el mundo está cincuenta metros a mi izquierda, mar abierto. Pero la segunda boya está intercalada entre yo y la playa. Así que yo voy bien. Y sigo.


Y sigo nadando.

Y nado.

Y doy patada.


Y brazeo.

Y nado. Y me paro. Y me oriento. Y voy bien.

y sólo pienso en salir del agua

Y nado.

Y nada.

Y no avanzo. La mar está revuelta para un triatleta de interior. Empiezo a desesperarme. Sigo solo. Los kayaks pastores están con el rebaño de triatletas a mi izquierda. Y yo hago como que nado pero no avanzo, y me paro y a ratos ni veo la boya ni veo la playa, y luego la ola me levanta y lo veo claro. Y enfilo.

Y me acuerdo de Clemente que me dijo que hiciera de las olas mis amigas. Que intentara cogerlas. Que si no las veía, compensaba pararse, mirar hacia atrás y cogerlas. Y eso hago, y va la ola y rompe en mi cara. Y me encomiendo a Poseidón, a Neptuno y a la Virgen del Carmen. Que alguien me saque de ahí, que me agobio. Que la boya siempre está a la misma distancia y llevo un rato en el mismo sitio.

Por fin llego a la boya y me junto con más gente. El mal de muchos se comparte y parece menos. Soy tonto pero es lo que me consuela. De la última boya a la playa se hace más corto. El gemelo izquierdo se rebela. Lo estiro y en cuanto veo que se hace pie me pongo a andar como otros tantos que parecen no tener prisa por salir del agua.


Cincuenta y dos minutos, casi tengo ese mismo tiempo en el IM de Niza para un 50% más de agua. Subo las escaleras. Busco mi bici, y mientras me pongo el caso y me quito el traje el mismo gemelo vuelve a protestar. Sí que vamos bien.



La bici consta de dos vueltas largas subiendo y bajando Meagas para volver por la costa desde Zumaia hasta Zarautz. Aunque sigue habiendo drafting este año he visto menos y se ha mejorado quitando la mayor parte del tráfico de vehículos en el sentido de la carrera. No me he visto bien en toda la bici. Si en LZ tenía que controlar para no pasarme de watios aquí directamente ni los alcanzaba. Soy torpe bajando, la carretera estaba mojada y justo delante de mi un francés se fue contra una pared, así que no voy a matarme bajando. Mal.



Segundo paso por Zarautz y enfilamos hacia Aia. La famosa cuesta. Empiezo a sentir un poco más de fuerza en las piernas y aprovecho. Enfilo Aia con energía. Adelanto gente (llevo compact). Y de un arreón la potencia se cruza 45º sobre el eje de la horquilla. Al llegar arriba paro y lo coloco. Aia son tres rampas y luego se baja y se vuelve a subir un pueblo. Cuatro cuestas, cuatro arreones, cuatro veces que tengo que parar a colocar el manillar. Me fie del mecánico cuando me cambió la potencia el martes, cagüen...

Y luego es todo bajada hasta Zarautz. Lo justo para mi. Así que más tiempo perdido y ya sin confianza en el material.

Transición rápida y me pongo a correr. Miro el crono y mal de tiempo. No gano la apuesta de bajar de 5h. El mismo sabio de antes me dijo que en un deporte de tres disciplinas el que no se consuela es porque no quiere, así que tras penosa natación y mala bici no tengo nada que perder si me pongo a correr, la petada ya la tengo. De modo que empiezo a correr y a pasar gente, incluso comparto un par de kilómetros con gente de correr más elegante que el mío. La carrera es a tres vueltas. La llegada a la plaza de la Música y el paso por meta es lo que justifica todo lo que has hecho hasta llegar aquí. Este año el nombre de cada uno figuraba en el dorsal. Así que es un plus que el público me anime por mi nombre. Los dos kilómetros de callejear no cuentan, no suponen esfuerzo, los ánimos dan más alas que la bebida del toro rojo.

y voy yo más feliz que el niño a 3'50"/km

Primera vuelta a casi tope. Echo cuentas. Si mantengo bajo de 90'. Hace años hacia eso en una media maratón pelada y descansado. Sigo. Habitualmente, exceptuando un par de carreras, suelo petar siempre corriendo, así que no estoy acostumbrado a revivir a pie y empezar a pasar gente. Vuelo incluso por las maderas del campo de golf. En la última vuelta ya quedamos pocos con el mismo color de pulsera e intento alcanzar a los que veo delante. Ultimo arreón y caen. A doscientos metros de meta veo otro par, pero ya es demasiado, por detrás no viene nadie, así que disfruto de todos los ánimos y la foto para mi solo.
con la gorra bien colocada

Meta. Hora treinta a pie. Cinco diecisiete total. Reto conseguido. Camiseta. Pastelitos. Bebida. Yogures. Masaje en menos de 25' postmeta. Mantita térmica con capucha y toalla para todos los finishers. Abrazo y besos para mi solo. Ha ganado el de siempre aunque este año ha estado más reñido que nunca, sobre todo en chicas con las cinco primeras podium en Kona, y el sabio ha quedado segundo. No me he caído, no he roto nada y mis piernas funcionan después de 15 días de semiinactividad. Genial.

enfilando la mágica Kale Nagusia

Tendré que buscarme algo para volver a darlo todo antes de retirarme por vacaciones...