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domingo, 14 de septiembre de 2008

declaración de IMtenciones

No hago esto por dinero.

Tampoco recibo a cambio ninguna compensación material.

Me gusta entrenar. Me gusta nadar (en el mar), me gusta montar en bici (lo que más) y me gusta correr (de vez en cuando). Reconozco que a veces me impongo algo de obligación, tanto en la calidad como en la cantidad (en frecuencia y volumen) pero sé que después, cuando lo haga enteramente por gusto, lo disfrutaré más, porque me sentiré mejor: iré más lejos, más rápido, más fuerte.

Y compensa.

Y además queda sitio para más cosas, que también me hacen feliz.

Como culminación del entrenamiento me encanta competir, tanto en esos cien metros de subida en la salida con la grupeta como cuando llevo el dorsal en la espalda y no se espera a que nadie se reagrupe. O cuando solo realizo el mismo recorrido por enésima vez.

Y competiré tanto como la familia, el trabajo, la salud y los ahorros me permitan. Cada vez compito menos y selecciono más. Aunque habrá quien diga que sean demasiadas. Fijo dos picos de forma al año y el resto de pruebas las hago o como preparación o con las rentas de lo acumulado.

Pero no puedo fijarme un único objetivo en un año. Una meta muy a largo plazo, sin pruebas intermedias donde haga eso, probarme, no me vale. Todos sabemos todas las variables que pueden hacer que no salga la carrera perfecta, siquiera una buena carrera.

Y entonces ¿qué?

No pienso plantearme una fecha para dejarlo, antes he apuntado posibles causas. Pero la deshabituación, si la hay, será paulatina. Poco a poco otras aficiones irán ganando terreno sin que me dé cuenta, querré jugar más con mis niños, leer con más frecuencia esos libros que se amontonan, ir de viaje en pareja y abandonar los tríos, pasear teniendo siempre un pie en el suelo, dormitar en el sofá vaciando el disco duro del reproductor y gastarme el dinero en caprichos que en nada recuerden a una bicicleta... yo creo que esta es la manera de dejarlo, sin imposiciones. Ahora mismo estoy seguro que si algo o alguien nos dijera "o el tri o yo" nos rearfimaríamos en lo primero, so pena de recordarlo el resto de nuestra vida y no ser felices.

Así que seguiré haciendo lo que me gusta, cuando quiera y me dejen.