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miércoles, 7 de mayo de 2008

cansado


Tengo derecho a estar de mal humor. Hoy me he levantado como si me hubieran dado una paliza, haciendo tiempo mientras terminaba la lavadora me he acordado del fiasco de ayer y de la natación, tras tener programados 1000 y 20x100 me fui para casa arrastrado con 800 y 8x100 a unos ritmos penosos. Estoy reventado tras trabajar este largo fin de semana, tras haber perdido la forma desde el último mes, cansado de no parar yendo de una lado para otro. Me siento un poco culpable por haberme gastado ese dineral en la cabra, por invertir mi tiempo en el deporte mientras debería estar estudiando para mejorar en mi trabajo, por dedicarle poco tiempo a mi pareja y a otras cosas que me gustan, leer, pasear, ver exposiciones, tumbarme en el sofá..

Cuando alguien nos pregunta qué tal estamos pocas veces se detiene para escuchar la verdad, pues mal, estoy cansado, vuelve el mal tiempo, he engordado, o los matices, pues estoy muy bien, tengo una nueva bici, mi pareja me quiere, seguimos decorando nuestra casita y ayer le hice su vigésimo mil kilómetro al nuevo coche con seis meses y uno en la incubadora tras aquel accidente en el que tal vez volví a nacer.

Al diseño más perfecto de la naturaleza, el cuerpo humano, le falta algo, una entrada USB. Así podría haber descargado texto e imágenes pensadas durante esos cien kilómetros y pico que hice esta mañana por la media sierra en poco más de tres horas. Ahora me acuerdo de poco, me queda una ampolla en la mano derecha y la sonrisa de continuar por el buen camino. He llegado a casa antes que ella y he cocinado para los dos, cocinar, transformar con amor los alimentos en comida. Ahora duerme ella en el sofá, cuando despierte nos iremos a ver las exposiciones olvidadas, y cuando salga de nadar nos abrazaremos en la oscuridad de la sala.

Hasta mañana.