sábado, 13 de noviembre de 2010

el domingo llueve

Cuando llevo más de una semana sin salir de casa,  con entrenos cortos que me saben a poco, sin mi dosis de letras de ficción acostumbrada y nada en el cine que merezca  la pena, que el domingo llueva me da igual. Porque este fin de semana servirá de catarsis. En cuatro días dormiré en cuatro lugares diferentes y visitaré cinco ciudades. En Valladolid intentaré hacer el examen de la oposición lo mejor posible, en estos tiempos que corren es aún más importante, y al día siguiente lo daré todo desde Behobia a Donosti.

Pero una vez abandone la capital de mi comunidad, cada vez más de vecinos por su despoblación, ya estaré más relajado. El sábado lo dan seco y aprovecharemos para pasear cerca del mar, acercarnos a una de esas grandes superficies que a veces detesto pero que nos ofrecen un 4x3 (y ya llevo la lista preparada) y cenar tranquilitos que nos lo hemos ganado.

Ojalá me supiera la OPE tan bien como conozco el recorrido de la Behobia, las prisas en la estación de tren, las conversaciones sobre todo y nada entre atletas dentro del tren, el traslado en autobús y el calentamiento hasta la zona de salida, los nervios ya dentro del cajón e intentar salir controlando, que es lo que nos da buenos resultados, las cuestas arriba, las cuestas abajo, las curvas, ese público que no falla y no se cansa de animar, la familia heavy con su furgoneta y sus niños cada vez más grandes, los familiares de presos aen el puente a la entrada de Pasaia, la banda de música justo antes de la curva, a izquierda, previa a la subida donde suelo adelantar a esa pareja que lleva los dorsales en los pezones (2 veces en 5años), el corazón en la garganta y la  llegada al alto de Miracruz donde Arzak marca la bajada, la sonrisa en la cara, Zurriola a la derecha, al fondo el arco de meta que parece cada vez más lejos porque las piernas van desbocadas y no lo alcanzo. La llegada. La alegría. El abrazo con A. La recogida de bolsa en la plaza...

Necesito más la ley 14/1986, el RD 1030/2006 o el D212/1998 que saberme los 20.000 mts del recorrido..


...que si unos están en mis piernas los otros se queden  en la cabeza

jueves, 11 de noviembre de 2010

cuando me concentro...


martes, 9 de noviembre de 2010

little family

Hace frío. No sé si agradecer haberme quedado en casa estudiando. Llaman a la puerta. Un nuevo amigo, y un tercio, se suman a la pequeña familia.



Es suave. Luke Chueh sólo ha hecho mil como él. O eso dicen.


 Los más pequeños pierden la cabeza. Son los más alegres de la casa, se metieron en nuestra maleta en Berlín y se vinieron a casa con nosotros.


 Aquí están todos, incluído el Munny DvdG edición única. No es tan fácil pintarlos como parece.


lunes, 8 de noviembre de 2010

una vez aunque sea

Lo que se puede de veras es tan poco,
que hay que hacerlo una vez aunque sea.
Subir una vez una montaña
aunque subir cueste, aunque la cuesta sea pesada
aunque respirar cueste
porque respirar se acaba

leído en el blog de Laura Lazzarino

domingo, 7 de noviembre de 2010

Tri Party

Nada que ver con los populistas americanos. Populistas sí, en el sentido de intentar abarcar a cuantos sea posible. Es éste un movimiento atlético en el que confluyen todos los deportistas, tanto los que provienen de alguno de los deportes unitarios que lo conforman hasta los que se han animado desde actividades que nada tenían que ver con el agua, viento, tierra o incluso desde el sedentarismo más recalcitrante.


No niegan la evolución, muchos de sus integrantes militan en la búsqueda de lo último en métodos de entrenamiento, material y nutrición, pero promulga una vuelta a los orígenes, donde las novedades o el aparentar no era lo importante, sino la participación animada y en sana competición.


El Tri Party Movement intenta luchar contra la intervención de los poderes públicos en la competición, cobrando aranceles por otorgar su bendición a pruebas que no cuestan lo que ofrece al participante. Defiende las pruebas donde el atleta y sus circunstancias son lo más importante, quedando la usura y los márgenes arancelarios en plano secundario, pues en una economía de libre mercado las pruebas que persisten y producen beneficio a su creador son las que de sobra han producido dividendos a sus inversores iniciales, los competidores. Apelan a la bondad del hombre como algo natural y llaman a la sana competencia en cumplimiento de  las normas del esfuerzo individual y el respeto a los demás, tanto en integridad física como en la de su material, y defienden la igualdad entre todos los seres humanos, pidiendo sanciones que no distingan entre élites y grupos de edad cuando se incumplan las normas. Sanciones con sentido y consentidas por todos, no absurdas e impuestas.



Todos iguales, la fiesta del triatlón empieza en cualquier lugar donde alguien entrene pensando en su deporte favorito, da igual su aspecto o su condiciòn física, su voluntad es lo que cuenta. Y este partido no exige afiliados, no creo en las organizaciones, la militancia es libre.

modelo: Sarah Palin

sábado, 6 de noviembre de 2010

¡Chulos!


Rachel y Nacho paseaban por la tierra de los charros con las chaquetas desabrochadas. Un día de primavera se había quedado acechado bajo un chapiñón, esperando el momento apropiado, y en un descuido de la escarcha aprovechó y se regaló. ¡Chispas! Yo, que prefiero estos días más que los bizcochos de chocolate, había salido a correr y después a bicicletear de corto, en mi primera transición de la nueva temporada. Volví borracho de felicidad de tanto disfrute y buenas sensaciones. Como postre de mis verduras y proteínas de cochino  ellos me prometían sobremesa de cháchara y chismes, y a mi choza, y de A., les invité. Saqué los cacharros de fiesta para llenarlos de café, la chica con leche, al café del chico hielo eché. Vivaracha pareja. Agradable charla, promesa de más. Tenían al cachorro solo y lo echaban de menos. Aunque el hacha de las fotos tuviera una cámara bien chula, la foto la sacó la chiquitina sobre la estantería.Ocho y ocho dieciséis, líneas.Chao.

viernes, 5 de noviembre de 2010

hablando de libros

Me gusta leer, por vicio, por necesidad. Cualquier cosa. A veces libros deseados, a veces sorpresas que caen en las manos. Hay libros que no puedo dejar de leer y deseo que no acaben nunca, otros que en ocasiones se dejan atravesar en diagonal. Entre ambos muchos escalones.

En ocasiones me concentro en un largo y sesudo ejemplar y nada me aparta de su lectura, lo dejo todo y con precisión relojera recorro sus líneas con un plan preestablecido de descansos y disfrute.

No creo que sea un crimen saber de los Buendía sin haber asistido antes a la muerte de Santiago Nasar, otros dirán que hay que pasar por lecturas más ligeras antes de llegar a las más densas. Que hay que leer a los clásicos antes de entender a los contemporáneos. Pasar por Grecia antes de iniciarte en la cosmogonía del noveno arte. Que si no lo haces no disfrutarás de las etapas que has dejado en el camino. Puede que para leer un tratado más técnico o en otro idioma antes me tenga que haber aproximado con determinación a obras introductorias o más leves, pero si son cosas que conozco o que puedo entender con un poco más de reflexión me salto los pasos previos.


Los caminos son infinitos y hay quien se pierde en ellos. Si el libro te llama y te sientes preparado lánzate a él, si te equivocas siempre podrás volver a empezar cuando te encuentres preparado.

Hay temporadas que el sofá sienta como un guante y si sale el sol aprovecho cualquier lugar. Una espera, de pie o sentado, también sirve a la función. Y puede pasar tiempo que no escriba nada porque esté ocupado en escribir a dos manos mi vida. Si leyendo disfruto no voy a dejar de disfrutar por leer.

Soy fiel e infiel sin cargo de conciencia y no tiene nada que ver con la pareja del momento. A veces varias lecturas me distraen a la vez según el ánimo o soy como marinero con una compañía en cada puerto, en otras soy el más devoto de los esposos.


Hay temporada plena de lectura en la que el ejercicio de posar los ojos sobre las letras se va haciendo gradual aunque nuestra hambre de palabras nos impulse a hacer más y haya que contenerse. Los que tienen consejeros de lectura así hacen. Otros devoran líneas todo el año. En los periodos de reposo recomiendan lecturas más ligeras, que si revistas, que si un tebeo, que si salir, que si ver una película no basada en una obra literaria, que si cenar sin repetirse frases de amor leídas en soledad. Así, dicen, descansan los ojos y el cerebro, y se afronta con más fuerza la siguiente temporada de lectura. Gente hay que agradece estos momentos porque concentrado en el estudio había abandonado otros divertimentos.

A mi me da igual. Alterno novela gráfica con el estudio de algún capítulo de ciencia o revistas con el último blog actualizado. No me duelen prendas en dejar el tomo encima de la mesa con la única compañía del marcapáginas mientras salgo a leer las calles ni en subir la vista de vez en cuando desde la novela que tengo en las manos hacia la pantalla del televisor.

Cuanto más lees menos te crees lo que lees. Puedes aconsejar pero no hay una verdad. En un sitio puedes encontrar una verdad y al volver la página su contrario. Leer nos ayuda a pensar y a encontrar lo que buscamos. A los que no soporto son los que marcan su verdad como inamovible e intentan marcar pautas absolutas a los que los escuchan.


Cualquiera puede escribir lo primero que se le pase con la cabeza, que a veces se confunde con lo que piensa y viceversa y por ese motivo todos podemos leer cualquier cosa aunque cuanto más leamos más sabremos que debemos leer.

Intento inspirarme en los que admiro, y no me sale ni una mala copia de sus peores opúsculos para rebatir  con estilo, a vuelapluma  a los que se creen con la verdad absoluta. Yo quería hablar de otra cosa, pero me lío, cambio unas palabras por otras y acabo hablando de libros, que por qué negarlo, me encantan.

Todo por quien niega a otro su derecho a hacer lo que quiera si se siente preparado, queriendo obligar a pasar por etapas cuando el arte es largo, la  vida breve y en cualquier instante podemos encontrar el gozo.