domingo, 26 de septiembre de 2010

piano, piano...

Llevamos dos días viendo Berlín desde debajo del paraguas. Y lo que queda. Molesta nuestros planes, pero no los altera. Caminamos de un lado a otro evitando los charcos y reposarmosen algún café o museo. En el último mes, tras la lesión del gemelo/aquíleo, apenas he trotado tres días con malas sensaciones. En la soleada y seca Malta no me atreví a calzarme las zapatillas por miedo a recaer.


La mañana del maratón es distinta, porque toca desayunar antes y hacer planes. No he trotado ni me he recogido antes, como muchos de los cuarenta y ocho mil atletas que colorean Berlín. ¿Cuánto vas a hacer? ¿Dónde quedamos? No sé, me han dado permiso para hacer hasta la mitad. Los primeros diez kilómetros quedan cerca del hotel, así que quedamos en el kilómetro veintiuno y me llevas las cosas.


Es impresionante el ambiente que se respira. La puerta de Brandeburgo nos deja pasar por sus arcos laterales, pero los centrales están reservados para los atletas que hayan sido capaces de completar los 42.195 metros que dan a conocer el paisaje de la ciudad.


Cómo resistirse a tomar la salida. No sé dónde colocarme. Cuando hice la inscripción hace nueve meses puse como tiempo esperado 3h15', al final me pongo en la cola de este grupo. Empieza la cuenta atrás y empiezan a volar cientos de camisetas y chubasqueros de plástico. Dan la salida y se sueltan cientos de globos verdes, empezamos a correr entre nuestros aplausos. 


Entre toda la tribu de los maratonianos hay muchas familias. Se me nota que pertenezco a otra, la tribu, pero no soy el único. Estreno camiseta y pantalón. Voy sin chip, había cola para recogerlo y pasaba de pagar 6€ por el alquiler y luego tener que darme un paseo hasta meta para devolverlo no teniendo intención de acabar la carrera.


Este es Ampelmann. El hombre con sombrero que está en todos los semáforos del Este alemán y en las calles del centro berlinés. Voy tranquilo, aunque emocionado y algo desilusionado por no poder cruzar esa gran Puerta. Apenas miro el reloj, sólo cuando me avisa de que he cumplido un kilómetro. Ritmos tranquilos y pulso bajo. Los primeros doce kilómetros ni me entero, aunque más pendiente de pillar un wc, lo tuve que hacer dos veces. El Garmin va bloqueado desde el inicio, al protegerlo en la salida he tocado algún botón y ahora no me acuerdo de desbloquearlo...


Voy a por la media maratón. Es la carrera más limpia que he corrido. Llueve y hay que evitar los charcos, pero apenas hay contacto. Las calles plenas a ambos lados de gente animando, y cada poco hay grupos de música, sobre todo batukadas, que aún más dan a la fiesta el caracter que tiene. Me gusta. Sin querer acelero el ritmo. Cuando me encuentro con A. me paro a darle un beso y a decirle que sigo, hasta donde pueda. Que mire el móvil por si la llamo cuando llegue al hotel. Llevo una hora y treinta y ocho minutos de carrera.



Lo que yo quiero es cruzar la Puerta, pero no sé si va a ser posible. Traigo dos bolsas de gominolas de powerbar por si me hacía falta comer algo al parar. Ahora voy a tener que pensar en alimentarme.. Cuatro geles y tres plátanos serán mi combustible.



Estoy en Berlín. Tengo una de las casi cincuenta mil inscripciones que se agotaron hace medio año. Quiero llegar. Es el momento. Así que toca regular fuerzas y ser más conservador que en la salida, aunque sigo en el mismo plan de ir por sensaciones y mirar los datos de vez en cuando. Hasta el kilómetro 27 voy fenomenal.


Pero a partir de ahí mis gemelos y mis cuádriceps se endurecen. Se hacen notar. Duelen. Pero si estoy aquí sigo, piano pero sigo. De tripas y corazón fenomenal, pero las agujetas van a ser importantes.. Cuando quedan cuatro kilómetros aún hay más gente animando, decido esprintar, las piernas duelen un poco menos, porque la sonrisa tira de ellas. Parece que vuelo, aunque el ordenador diga que sólo voy 10" más rápido que los últimos 11km. Ahí está la puerta, y he pasado por debajo. Voy a ser maratoniano.


Me encuentro con A., un abrazo. Le cuento feliz la historia. Me riñe. La miro con cara de niño bueno. Tiene razón. También yo, mientras corría, sentía que tenía que pedir perdón a toda esa gente que está detrás de mi y que ha preparado esta prueba a conciencia. La misma prueba que abandoné hace un mes. Tiene miedo de que por una lesión, aquí buscada, eche al traste mi futuro deportivo durante más de medio año. Soy un inconsciente, pero la puerta estaba ahí, y en un instante la vi abierta para mi. No lo volveré a hacer.



Por la tarde siguen las visitas a esta ciudad que nos está conquistando. Los demás finishers nos reconocemos por un andar menos natural, si las miradas coinciden nos sonreímos. Llueve y es una preciosa tarde de otoño para visitar cementerios y cazar graffittis. Pero eso ya es otra entrada.

¿Que cuánto hice?

Aún no me lo creo, tres diecisiete. Aunque hasta que llegué al hotel no fui capaz de desbloquear el reloj, y eso que pregunté.

19 comentarios:

Furacán dijo...

Ya lo sabía yo, aunque el tiempo es una pasada, no me imaginaba que fueras capaz, es mejor que no entrenes.
No sé si alguien se ha aproximado más pero ya predije que acabarías bajando de 4 horas, no tengo regalo? quería un ampelmann de esos :-)

Dani dijo...

¿Qué llevan las gominolas esas? FELICIDADES

davidiego dijo...

furacán,
ha sido una jaramugada en toda regla. Si bien hice los deberes en verano, con peores sensaciones a cuando preparaba el IM, llevaba un mes sin entrenar por lesión y estos días no me he cuidado. La próxima vez saldrá mejor o peor, pero iré entrenado.

dani,
empecé a comerlas en la segunda mitad! (de paleo nada: café con leche y azúcar hoy, muffin de chocolate y gominolas...)
gracias.

jaimev dijo...

Enhorabuena !!
Debe ser un lugar bonito para correr.

Sunio dijo...

Felicidades!
Deben ser gominolas berlinesas!
Disfrutad el resto de días....

Popi dijo...

Máxima jaramuguil: El entreno esta sobrevalorado.

Portate bien con A. y disfrutad de ese lugar tan gozante los días que os queden!!!



PD: En Roma bajé de 4 horas sin haber corrido una hora seguida los seis meses antes de la carrera... al día siguiente subía las escaleras a cuatro patas y las bajaba de espaldas, seguro que tu estás mejor...

misstake dijo...

Ya te reñí en persona ahora no voy a cebarme...
Enhorabuena descerebrado!!
Por cómo caminas será que te ha cundido el entreno previo...
Ahora a seguir disfrutando de Berlin, con lluvia o sin ella.

Xocas dijo...

¡Qué bárbaro, enhorabuena!
Aunque eso de jugar con fuego tiene tela...

Sonia Bejarano dijo...

Que no lo volverás a hacer??? ;) en cuanto tengas la próxima oportunidad. Me ha gustado mucho esta entrada quizá porque se nota que has disfrutado de todo, de Berlín, de la prueba, por supuesto de la compañia, de la ilusión por cruzar esa puerta..
Que bueno eso de las miradas cómplices entre maratonianos que se descubren por ese andar tan peculiar..
Enhorabuena!! No por el tiempo sino por la experiencia.

CiegoSabino dijo...

Bien hecho Doc., aunque los que te tienen que reñir te riñan, seguramente con razón, ya de estar ahí si no vas teniendo molestias se tira lo que se pueda y si se puede hasta el final....

Angel dijo...

Enhorabuena entonces por acabar y sobre todo, porque no tengas molestias, ademas de correr por esa ciudad, que tiene que ser una pasada. A ver si voy algun fin de semana, y ver lo mas importante.

un saludo

ser13gio dijo...

A veces la vida (deportiva) te da oportunidades que no te esperabas, y hay que aprovechar. Ha sido un riesgo, pero te ha salido bien, ya tocaba.

Tiempazo, para no estar entrenado y salir suave. Yo creo que nos engañas para dramatizar, pero bueno...
s

Atalanta dijo...

Ya lo dice Popi, el entrenamiento está sobrevalorado. El que vale, vale. Tirando de clase y experiencia en el fondo. Enhorabuena, campeón.

davidiego dijo...

jaime,
si no pillaba charcos ni me enteraba que llovía, y el recorrido era bastante turístico...

sunio,
venían de Salamanca, pero eran gominola oficiales y las daban en la expo.

popi,
entrenar es necesario, lo demás circunstancial. Si no hubiera entrenado antes no hubiera cruzado esa puerta. Tengo agujetas, pero viendo lo que hay por la calle creo que todos andamos igual.

misstake,
pero hoy me permites coger el ascensor.

xocas,
la próxima vez iré entrenado en serio, la próxima vez iré entrenado en serio, la próxima vez iré entrenado en serio..

sonia,
te remito a Xocas, y sí, también estoy orgulloso de mi tiempo.

ciego,
así es.

ángel,
la manera más rápida de ver lo importante es haciendo la maratón... ;)

s,
si hubiera salido a acabar:
+ habría cogido el chip, y tendría tiempo oficial.
+ habría dejado ropa en meta y no me habría helado al acabar,
+ A. se habría comprado un abono de metro y la hubiera visto 3ó4 veces,
+ habría comido, trotado y descansado los días antes,
+ habría planificado la alimentación y los ritmos..
y no habría salido tan bien.

atalanta,
de acuerdo en parte, pero hay que entrenar y preparar las cosas en serio. Entrenos llevaba, aunque nulos el último mes y malos los previos.

lover dijo...

enhorabuena por la cronica y por tu hazaña

Bel_ga_rion dijo...

Felicidades. Que dificil es abandonar cuando nos ponemos un dorsal.
Y para tener pensado dejarlo menudo tiempo.

davidiego dijo...

lover,
muchas gracias, la verdad es que costó.

bel_ga_rion,
era algo más que justificar un dorsal, me jugaba agrandar una lesión y cargarme la futura temporada, petar escandalosamente.. pero afortunadamente salió bien.

Pablo Cabeza dijo...

De todo se aprende. Y esta marathon debe servir para que te des cuenta de que tu potencial es mucho mayor del que crees.

Yo pienso que rendirás cuando madures :-) Eso es, dentro de unos largos años.

Larga vida al DDiego triatleta!

davidiego dijo...

pablo,
que sea como dices, por mi parte haré todo lo que esté en mi mano.

pd: madurar de cabeza o de cuerpo?