domingo 22 de noviembre de 2009

stat longa distantiae triatlon pristini nomine, nomini nuda tenemos?


En ustedes, nosotros, está.

viernes 20 de noviembre de 2009

apocalipsis

Hoy no he dado la vuelta a la encina, pero he pasado por Encinas de Abajo, dejaré para otro día Encinas de Arriba. Sigue el viento soplando y mi cabeza como unas bielas girando.


He ido a ver una película convencido por los efectos especiales más que por el argumento o los actores. La verdad es que al final los tres han estado compensados, e incluso han dado para pensar. Me la esperaba más americana, con más banderas, discursos y salvadores del ombligo del universo (si Copérnico levantase la cabeza) pero se queda en lo mínimo esperable, o es que ya he visto tanto que no lo capto, o peor aún, el mensaje u-ese-a ha penetrado subliminalmente en mi mente.


Y al llegar a casa y poner la tele sale un refugio antinuclear que un paisano construyó en tierras talaveranas, y contra el viento sólo pienso en dar otra pedalada más, pero a veces se me escapa que no me gustaría sobrevivir a un ataque nuclear. Que no le encuentro sentido a ser uno, o el único, de los humanos que salga a pasear después del desastre y encontrarlo todo calcinado, quemando mis pulmones vírgenes de tabaco con las cenizas que nublan la luz del Sol y sin nada nuevo que ver en la tele porque todos son reposiciones. Miren, que cuando suene la sirena no voy a correr, que quiero que los protones y neutrones me atraviesen como Jesucristo a Santa Teresa en sus éxtasis, y que se me vea el esqueleto justo antes de desintegrarme como sucede en las películas. Que digo yo que será instantaneo y luego paz y después gloria.

venga ya la dulce muerte, el morir venga ligero, que muero porque no muero

Y en 2012 se acaba el mundo. Los ricos lo saben y han comprado su pasaje al futuro posible, y resulta que no dejan entrar a los proletarios en el arca. Y me pregunto quién va a trabajar entonces, si la Reina Isabel no lo ha hecho en la vida y Steven Jobs ya tiene bastante con sobrevivir a su enfermedad y seguir creando achiperres de la manzana mordida para que los atornillen los que en toda su vida no podrán comprar ninguno. Si los que tienen dinero son viejos para hacer algo, y sus vástagos no valen ni la cuarta parte de sus progenitores, ¿quién sacará a la humanidad adelante?

como el mundo se acaba no le importa pagar por internet y que le roben como a un servidor


Así que la peli entretiene, pero prefiero ser como Charlie Frost, que muere contemplando la belleza sin esperar nada y retransmitiéndolo por la radio, que quizás nadie escucha.

El problema reside cuando A piensa que ella intentaría sobrevivir, aunque los paisajes que queden después sean de cuento, sí, pero de Lovecraft. Recordando la entrada sobre el miedo llego a la conclusión de que a lo que realmente tengo miedo es al dolor. Así que si viene una invasión de amenazantes, pongamos alienígenas para no ofender a ningún país limítrofe, guerreros que nos quieren pasar a todos a cuchillo pues no haré otra cosa que correr y cavar un refugio hasta llegar a NZ, donde no me importaría acabar mis días, que allí no hay vecinos con intenciones hostiles, y las películas me han enseñado que los aliens sienten predilección por quemar barras y estrellas. Pero si no duele, hasta otra señores.


Pueblos del mundo extinguíos, dejad que continúe la evolución...

¿Por qué vamos a ser más que un trylobite?

De todos modos, si creeis que valéis más que mil millones de terabytes, aquí unos consejos para sobrevivir:

+ no viene mal ser un ultraatleta, acostumbrado al esfuerzo y a la autosuficiencia, mejor triatleta, que además sabes nadar,
+ aprende a conducir todo tipo de vehículos, desde ala-deltas a antonovs,
+ compra un coche grande y duro, con caballos y que consuma poco.
+ usa el banco rumanogitano, es decir, lleva todas tus pertenencias encima (relojes caros, oro..),
+ apréndete el diario de McGyver como tu propia biografía y nunca dejes tu navaja multiusos en casa,
+ vete siempre vestido como si fueras al monte, que el fin del mundo no te pille arreglado.
+ leer es muy importante, cualquier cosa, las noches van a ser muy largas, y los contadores de historias y los que se acuerden de cualquier pizca de conocimiento serán bienvenidos.
+ y sobre todo no te arrepientas de nada, ni de lo hecho bien ni mal ni de lo que no se ha podido intentar, que no hay nada como pasar la eternidad arrepintiéndose. Aprovecha el momento.

Al final me ha salido una entrada densa, mejor sería que hubieras dejado su lectura para cuando no hubiera otra cosa mejor que hacer.

No lo dejes para mañana.

San Andrés de Teixido, vai de morto o que non foi de vivo
como Kona, pero más cerca.


lunes 16 de noviembre de 2009

la vuelta a la encina son dos horas.

ahí al frente se ve el arco de meta

La vuelta a la encina son dos horas. Reúne las fuerzas y échate a la carretera.

Aunque sople de cara y en una hora apenas lleves la mitad, recuerda que la vuelta a la encina son dos horas.

El arco iris, mi bici, el viento y Mr Black, el único ser que tal día como hoy siguió mi estela

Te quedan cuarenta minutos, aprieta los dientes en esa cuesta, aunque vayas a trece nunca olvides que la vuelta a la encina son dos horas.

Aunque al frente todo esté negro y las gotas pizpiretas se adelanten a las que caen en rebaño, ni el fin del mundo cambia que la vuelta a la encina son dos horas.


Si tuviste fe verás la encina y podrás dar la vuelta, ahora serás más rápido que el viento y verás cómo la vuelta a la encina son dos horas.

Si aguantaste y no diste la espalda al viento antes de tiempo habrás hecho la vuelta a la encina en dos horas.

la mira de la cámara está torcida, hay que apuntar siempre más arriba de lo que se quiere sacar,
o cómo el principio de incertidumbre de Heisenberg también existe al fotografiar kilómetros por hora.

La vuelta a la encina son dos horas siempre que, claro, no vayas pasado de vueltas con el 50/12 a más de sesenta y seis. Entonces el aire te habrá ganado por no haber escogido las armas adecuadas.

viernes 13 de noviembre de 2009

viernes 13

¿A qué tienes miedo?


Como dice la canción, a reir y llorar luego.

Doy gracias por mi actual estado, por lo que soy y lo que tengo, cada día mejor, y quizás más miedo de perderlo.

Aún no me preocupa, pero tengo miedo de convertirme en un vegetal, abandonado en una institución, que no reconoce a nadie y al que nadie reconoce. Tengo miedo de que sientan algo y sufran porque no les hagamos caso.

No lo reconozco, no lo pienso, pero algo hay antes de un examen, de una prueba. A no dar la talla, a que las cosas no salgan como se han preparado.

A mi pesar tengo cada vez más miedo de que la rueda trasera se vaya en una curva, sólo me ha pasado tres o cuatro veces, pero eso condiciona mi negligencia descendedora.

Tengo miedo a la gente, a la masa. Porque el sumatorio de personas no tiene personalidad ni humanidad, es fácilmente manipulable y dejan de ser personas para ser malas bestias.

si haces caso a la tele, no duermes


Y tú, ¿a qué tienes miedo?


¿quién se esconde tras la máscara?

miércoles 11 de noviembre de 2009

celda 226

Es la que está en el piso de arriba de la doscientos once, que quedó libre el día antes porque se le escapó la vida por las venas a su último ocupante. Allí irá a parar, por casualidad, por accidente, por estar en el momento equivocado en el sitio incorrecto, un joven y feliz funcionario de prisiones que mañana empezaría a trabajar en ese mismo centro penitenciario. Se desata un motín y si quiere sobrevivir tendrá que comportarse como un recluso más.

Soberbio Luis Tosar y los secundarios que lo arropan

Un buen principio de película, como los de los protagonistas. No hay buenos ni malos. Sólo gente con principios, los compartamos o no, y sin ellos. Se tratan temas como la corruptibilidad de la gente, la actitud de los funcionarios de prisiones y el distinto a trato a presos con un mismo delito (quitar la vida), que al final se convertirá en el eje de la película que nos emociona desde el principio al final. Tomaremos partido.

suerte que la cárcel de Zamora, donde se rodó, ya no está operativa

Y no cuento más, porque mucho podría decir y generar debate, pero simplemente me parece la mejor película (y no digamos española) que he visto, con mucho, en los últimos meses. Totalmente recomendable.

lunes 9 de noviembre de 2009

chupacabras

Ocurre que la vida es como una prueba de larga, y no me pidas que te lo explique, que no lo vas a entender. No importa tanto el llegar a pisar la alfombra de colores sino el haber gozado mientras allí se llegaba. A lo largo del camino, no siempre siguiendo el camino marcado, nos encontraremos con diversos retos, a modo de metas volantes, y distintos compañeros de aventura. Pero el resultado depende únicamente de nosotros, aunque nos puedan ayudar.

que viva!


Así, en la carretera habrá gente que se pegue a nuestra estela para medrar o estar más cómodo pero yo ya estoy mayorcito para decidir que no tengo por qué aguantar a la gente que nada me aporta. Y aunque en esta sociedad no esté bien visto que se me note, la verdad es que no puedo evitar rehuir su contacto. Yo a lo mío, tú a lo tuyo. Somos seres sociales, pero contigo intercambio el mínimo necesario para la convivencia.

Otras ocasiones el contacto con otros es buscado. Te aporta serenidad, confianza, ser escuchado, aconsejado, empujado, alimentado, protegido del viento, los otros te ayudan a sacar lo mejor de ti. Un puntillo por encima. Una persona o varias. Dicen que los verdaderos son los que acuden en la adversidad sin ser llamados, y en los triunfos al insistirles. Esos son los que busco.

glorioso el viento del otro domingo

Pero de verdad, hay gente que no aguanto. Ahora que muchos celebran la caída de un muro me gustaría crear otro alrededor de mi zona de siete por tres, es mía, mi tesoro, no entres porque no tienes permiso. Pero la realidad es que hay que compartir espacio. Supongo que todos tenemos alguien así cerca.



no soporto a los chupacabras...



sábado 7 de noviembre de 2009

piratas

Resulta que esta mañana he compartido kilómetros con un viejo compañero de travesías, conquistador de la isla donde nació todo. El salía como Long John, con cazadora, guantes y culotte largo, a navegar por esta especie de isla que es la meseta castellana, lejana de convergencias europeas y azotada por vientos similares a los que sopla el demonio de Timanfaya.


Yo iba de maillot largo, sin guantes, con chaleco y pirata, como si vestido de esta guisa prolongara el entretiempo, esa especie de limbo climático entre el frío y el menos frío. El viento ha intentado doblegar nuestras naves, y escoradas a un lado han circulado gran parte de la vuelta, lo peor ha sido lo que nos ha pasado al divisar tierra conocida. Cabeza pensante ordenó dos horas de bici, no contábamos con Eolo y sobrepasábamos por dos los ciento veinte minutos de rigor, entonces, igual que a Cenicienta al sobrepasar la hora, el cielo gris nublado tornóse negro, y las ropas, que apenas impedían que el frío ayudado por el viento nos hiriera se calaron del todo. Ocho minutos hasta llegar a puerto seguro que bastaron para calarnos.

sólo hacía una pizquita de frío

Amarrada la bici los cantos de una sirena, dormitando tras una noche de desvelos, me atrajeron al lecho calentito, igualamos las temperaturas, aunque creo que ella salió perdiendo.

Mañana partiré con armadura, y probablemente y a mi pesar, que me gusta ir descubierto, no me la quite hasta Lanzarote, con lo que el Sol tendrá más fácil herirme, pero eso ya es otra historia.