viernes, 9 de mayo de 2014

Marathon des Sables. Etapa 4. La Reina.

un alma que no se fija una meta se pierde.
ningún viento ayuda al hombre que no va a puerto alguno.
Michel de Montaigne

"Me viste hoy? patas OK. energía OK, pero los hombros OUT. La clasificación me da igual. Quiero la muesca y a otra cosa. Esto es feo y a mediodía me hundo, salimos muy tarde. (...) anochece a las 19:40, frontal [NAO] OUT!! tengo pilas. El plan es hacer etapa larga 80km en 2días, en el libro "parece fácil", hay CP cada 11km +-, reposaré en cada uno, comeré caliente y potente y seguiré hasta donde me coja la noche, calcularé para hacer como mucho 60-90' con frontal y dormiré en CP que me pille hasta las 5am, desayuno y salgo con la fresca. El mediodía me mata. Hoy gominolas derretidas y los iphone con aviso de "petado por calor" (...) no te asustes si de repente desaparezco, con el sol vuelvo. (...) esto te lo hacías tú con aguador y sin mochila.. ;* habiendo llegado hoy, salvo desgracia, esto está hecho. tty+!"
mail de dvdg a A. del 8 abril, previo a la etapa reina.


El cuarto día aprendí. Esperé a la sombra y sin mochila que den la salida. En el último momento me cargo y salgo a final de pelotón. Piano. Los 50 mejor clasificados saldrán tres horas después. Los europeos nos animan. Piano piano si va lontano y poco a poco voy adelantando gente y sin darme cuenta estoy en el grupo de cabeza. Tanto es así que ficho el cuarto en el CP1. Cada vez que paso por una alfombra y mi tobillo pita me acuerdo de A. que me está siguiendo desde casa. Hoy no sólo ve que estoy vivo, sino que en este momento estoy bien, muy bien. Es importante llegar bien colocado a este punto, no lo he buscado pero afronto solo la subida del 12% medio de dos kilómetros de longitud con unos 500mts finales al 30%. No estorbo a nadie y nadie me estorba. Es una montaña y vamos por el límite duna/roca. Para el tramo final hay una cuerda. Avanzo despacio pero sin pausa. Y como Orfeo, sin mirar atrás. No quiero ver la marabunta desesperando por mi torpeza y sobre todo no quiero mirar abajo, sólo al frente. Arriba las vistas deben ser espectaculares, pero me lanzo por un lecho de piedra con tranquilidad para no tener daños colaterales, me pasa bastante gente pero no me importa, el día es largo.

 


Estoy corriendo por un llano infinito y de repente caigo que llevo bastante rato corriendo del tirón, que no me duele la espalda. Hace rato que no me adelanta nadie y llevo viendo a los mismos delante bastante rato. Llega el CP2. Bebo, recargo y me refresco. Apenas paro más tiempo que el que tardo en completar la operación descrita.

Sigo corriendo. Esto es novedad.

km 32. Llega el CP3 que parecía la tortuga perseguida por Aquiles. Misma operación que en CP2. Y continuo mi marcha corriendo-andando. Subiendo dunas gigantescas y bajándolas desbocado, aún así hay gente que lo hace más rápido que yo. Pero estoy contento de como está transcurriendo el día. Son las 13h y ya llevo casi la mitad de la etapa.


Pasamos por un hotel con un pequeño jardín verde donde luego me enteraría que se quedarían atletas a comer. En otras etapas, algún sablero ha comprado una Coca-Cola por 5€ a un marroquí que las ofrecía, a ellos les parecerá una burrada, seguro que más de un extraterrestre de los que le pasan por delante de ellos pagan más por una lata en su gimnasio. Más de una vez me he quedado con la imagen chocante de cómo en mitad de la nada alguien espera pacientemente a que un occidental le compre una baratija. De vez en cuando nos encontramos con lugareños, sobre todo son  los niños  los que se esperan para vernos más de cerca. Ellos nos animan. Ellas apenas nos miran directamente. Sorprende ver camisetas del FCB salidas de ninguna parte.  La carrera transcurre por lugares deshabitados, apenas pasamos por casas aisladas rodeadas de tierra seca y yerma. Pocas cabras, algún camello. No se ve mucha vida aparte de los locos de las mochilas y sus pastores en todoterreno y helicóptero. En algún bivouac, de lejos se veía lo que podía ser una ciudad. Y por las mañanas, y sobre todo el primer día, se veía gente del lugar vendiendo collares o simplemente pidiendo o a la caza de todo lo que tiramos en buen uso sólo porque añade peso a nuestras desacostumbradas espaldas, pero respetan un perímetro invisible a nuestro alrededor. Y además hay seguridad invisible.


Pidiendo la comida en un pack de oferta ahorraba bastante dinero aunque no podía escoger los sabores. Lo mejor de todo es que no tenía que pensar. Karim Mosta me decía qué y cuándo comer cada día. En esta etapa hablaba de hacer una comida caliente a mitad de camino. En este caso el CP4, sito en el km45'3. Son las 15:31, así que es buena hora para comer. Monto en hornillo. Enciendo la pastilla burlando la suave brisa que se empeña en apagar la incipiente llama. Espero pacientemente a que se caliente el agua en la taza. Vierto el agua en el sobre de liofilizado y me tumbo mientras transcurren 5' en que la comida toma aspecto comestible. Bebo tranquilo. Me felicito por haber llegado aquí en seis horas y media, quedan cuatro de luz y puedo avanzar bastante antes de pararme a dormir.

Ayer Vasco no llegó perjudicado a la jaima. Simplemente no llegó. A pocos después de la salida se sentó a la sombra de un árbol y tiró la bengala. A los 5' estaba montado en un helicóptero con 39 de fiebre. Cuando le vi a las 22h ya podía hablar. Llevaba 7horas recibiendo sueros y aún le quedaban otro par. Para él se había acabado la carrera, pero no la vida. Puede seguir intentando cosas, como ese cruce del Estrecho a pelo que ya consiguió. Yo no he visto ningún caso, pero en las tertulias de cuando nos reunimos todos los de la 86 se cuenta de gente que se cae en redondo delante de alguno, o de gente tirada que por favor pide que alguien lance su bengala. Y que hubo un momento en que el cielo parecía un festival de bengalas. La organización no te abandona en ningún momento. Casi todo el tiempo de carrera hay un todoterreno a la vista (patrocina Jeep pero sólo vi dos, en cambio había decenas de Landcruisers) y, como se ha visto, si se precisa, el helicóptero raudo y veloz rescata al accidentado. Con su permiso, le rapiñé el frontal. Vasco no lo iba a necesitar y el mío no funcionaba.

Os he dejado a la sombra. Mientras se prepara mi comida. Veo a la gente pasar. Apenas he tomado un par de cucharadas de tabulé cuando pasa Karim Mosta, el que me recomendó parar a comer. Cada vez pasa más gente,  incluso los tres primeros pros que son un visto y no visto y pasa un popular que me pica. He comido más de la mitad del sobre, la verdad es que no entra más. Recojo las cosas, me cuelgo la mochila y empiezo a moverme. La verdad es que se ve más gente que cuando me tumbé a comer, pero tampoco demasiada.

CP5, km 58'1, diez minutos para las seis. Queda hora y tres cuartos largos de luz . El siguiente control es en 11km. Estoy bien. No me duele nada. Y como veía que podía, pues seguí.


CP6, km 69'7. ¿Os he dicho alguna vez que nunca había pasado de desplazarme a pie más de 44km seguidos (y eso fue porque me perdí)? Pues casi llevo 70 y no es de noche. 

Si es posible, ¿por qué no va a ser verdadero?
A. Pereira

Estoy bien. Tengo ganas de correr y de hecho lo hago cuando la arena me deja. Incluso cuando sale el orgullo corro sobre la arena. Jamás pensé que llegaría hasta aquí en perfecto estado y menos a estas horas. Así que si es un sueño, vamos a lo grande. Hoy toca apretar, pero porque quiero. Porque estoy contento y el fin es estar más contento.

El atardecer nos coge en unas diminutas dunas. Sin saber por qué aparece un pro a mi lado y con gestos me marca el camino. Por un lado me halaga que me haya escogido, ¿pensaría llegar a meta con luz y no lleva frontal para ahorrar peso? ¿me ha visto bien y busca mi frontal? por otro me agobia, y me suma responsabilidad. Cuando es noche cerrada le enciendo el stick luminoso y en una duna en la que no me da por correr se me va. Mejor. Al poco enciendo mi frontal prestado. Apenas ilumina 3mts por delante. No todo iba a ser perfecto hoy. Me sucede en varias ocasiones llegar a un obstáculo y tener que rodearlo al pie y no haberlo evitado en la distancia. Me canso de esa pobre luz  y busco mi Nao en el fondo de la mochila, hago un último intento de que ocurra el milagro y funcione, sin éxito, quito la batería y coloco dos pilas. La luz es muy pobre, pero me siento más cómodo con él que con el anterior. En esta operación me ha adelantado un pelotón y me enciende, así que me pongo a correr por la arena, buscando trocitos de piedra o tierra dura como un loco para poder correr más a gusto. Balizas fluorescentes nos trazan la ruta, y los haces de luz, pocos como el mío, me marcan el camino. Trece kilómetros corriendo a oscuras por el lecho seco y polvoriento de lo que fue un río se hacen largos. Me coge un español, me saluda e intento ir con él sobre la arena. Pero la sensación de gastar demasiado corriendo sobre la arena me lanza a andar de nuevo.

Se acaba la arena, giro a la derecha y ahí, al fondo, hay luces. Os diría que con el único sonido de mis pasos sobre la arena y mi vida moviéndose en la mochila y preciosas estrellas en el cielo sin nada que las distraiga el marco es incomparable. Pero es mentira. Miro al suelo, y aunque levantase la vista, el frontal me impediría ver los astros. Y estoy dispuesto a ser rápido. No voy a pararme a ver el paisaje. Ya lo haré en el campamento, está ahí al lado. Me acelero. El piso es pista dura. Veo que el gps marca 5-6´30"/km, paso gente y nadie puede seguirme. La verdad es que este ritmo cansa, pero por la derecha va un frontal paralelo a mi y parece que va a alcanzarme. Si he empezado a correr no voy a parar, apenas deben quedar 2km, 10' a ritmo alto, olvidado en estas latitudes, debo aguantarlos. El frontal que se ha retado conmigo me va a coger, de repente se desdobla y compruebo que es un coche de la organización. Giro la cabeza y hay una hilera sin fin de polifemos luminosos que vienen a atraparme. No lo van a conseguir. Las balizas se desvían pero yo voy hacía el arco de meta, apenas estoy a un metro cuando comprendo que no voy a poder evitar un arroyuelo de barro. A cualquiera que le cuente que pisé el único charco del desierto...

Llego a meta supercontento. Sé el tiempo. No sé si es bueno o malo. Pero estoy contento. He corrido a gusto, es la primera vez que hago tanto de un tirón y aún he llegado con fuerzas de hacer un sprint. Llevo el agua a la haima y voy corriendo a llamar por teléfono, los he pillado abiertos. A. está supercontenta, dice que mi parcial es el 63! (tened en cuenta que 50 pros salieron 3horas después y aún no han llegado, así que finalmente sería el 94 en la etapa, con 12h10'01", a 6'66km/hora). Así que me emociono, segunda vez en una semana. No es que me crea nada, pero es que no dejo de crecer, de sacar cada vez un yo mejor, y eso mola.

Ceno con calma, me ducho y me quedo helado, me meto en el saco. Por  primera vez me pongo tapones en los oídos, para que los que vayan viniendo no me despierten. Y me tomo la licencia de esparramarme un poco más por la alfombra, supongo que alguno no llegará esta noche y podré ocupar su lugar.

Tardo en dormirme lo mismo que ayer, poco, pero más contento.

5 comentarios:

robertin dijo...

Permítete disfrutar de aquello...creo que poco a poco valoras lo realizado...enhorabuena por el etapón !

A. dijo...

"No es que me crea nada, pero es que no dejo de crecer, de sacar cada vez un yo mejor, y eso mola."
Me encantas!!

Atalanta dijo...

Cuando ayer leí la etapa 2 y 3, te iba a comentar: "Bienvenido al ultrafondo, compañero". Si algo lo resume es toda esa mierda de malos ratos y preguntas sin respuesta que al fin, siempre olvidas.
Leyendo el etapón que te marcaste al día siguiente, ya no necesitas olvidar lo malo, te basta recordar lo bueno. Mucha fuerza, mucho mérito. Enhorabuena.

Manuel Carrillo dijo...

Gracias por compartirlo. Me ha encantado. Por un momento me has recordado al protagonista de Tuareg

davidiego dijo...

Manuel Carrillo,
gracias por comentar. Encantado de que te haya gustado.

Atalanta,
muchas gracias, que tú me digas eso es muy importante para mi, y cuando leas la siguiente etapa recuerda, que tus palabras han sido la cuarta.

A.
tú a mi más.
y eres la quinta, la sexta, la séptima y la infinito y más allá.

robertin,
muchas gracias.
Semanas después, tengo que pensar, hacer el esfuerzo de recordar, para darme cuenta de lo conseguido. Lo tengo bien doblado en el armario de la memoria, en un lugar qué sé encontrar fácilmente pero que creo no llama la atención.