lunes, 8 de febrero de 2010

esperando al avión

Dos horas de retraso de nuestro vuelo a la capital chilena nos perdonan el conectarnos al wireless de la sala VIP, este aeropuerto de segunda y en renovación no ofrece muchas más opciones de entretenimiento que la red y un dominó artesano de papel, cuyas piezas ilustró A. a la vez que yo las recortaba.

Los días se acaban al igual que la ropa limpia. Las distancias son enormes y los paisajes y las gentes cambian con cada vuelo, más si se cruza la frontera. Parece existir en Chile menos diversidad social, leo el periódico del lugar, las páginas de deporte hablan del campeonato chileno de triatlón y exposiciones de arte itinerantes con cada sede y las centrales relatan el hundimiento de una barca de pescadores que apenas ganan 17$ al día para mantener a sus familias. Mientras me tomo un capuccino y una generosa ración de tarta que lamentablemente apenas podrían costearse los cuatro miembros de la familia que ahora queda huérfana de padre.

Dejamos Puerto Natales, a orillas de un lago y desde donde se puede llegar a Bariloche (Argentina) a través del precioso cruce de lagos, si las postales no mienten. Mi imaginación las reproduce y los volcanes nevados se alzaban majestuosos sobre nuestros barco, en la realidad bien podríamos estar navegando por cualquier lugar de la memoria, pues la niebla apenas dejaba divisar las villas del lago. En todo el día tampoco nos ha abandonado la lluvia, pero eso ha hecho más divertido aún el canopy, tirolina entre árboles, al salpicarnos continuamente la cara y lubricar el cable de acero que nos mantenía a buen recaudo del suelo.

Comer sigue resultàndole barato a nuestras tarjetas europeas, aunque Chile es más caro que su vecina Argentina. Nos sentimos atraídos por lugares con encanto, que aunque tienen raíz autóctona se miran en sus homólogos del Norte, y son ocupados por extranjeros o por las clases más pudientes. Esta tarde alguien detrás de mi ha pedido matrimonio en inglés mientras dos mesas más allá los dueños despedían a la que había sido nuestra camera por "falta de actitud".

Dejamos definitivamente la Patagonia Chilena, en este caso la provincia de Última Esperanza, donde la naturaleza salvaje domina el paisaje. Aquí el fundador de North Face ha comprado una extensión de terreno del tamaño de Cantabria y lo ha convertido en un parque natural modelo. Esta y otras marcas del sector parecen marcar la moda del lugar, en calzado y en ropa, pues tanto los viajeros como los locales sienten predilección por este estilo. Y eso que entrar en la tienda North Face de aquí debe suponer el mismo efecto que hacerlo en la de Louis Vuitton en Madrid, y hasta los presentadores de los programas de sobremesa de cotilleos portan esta ropa. Y los más jóvenes, igual que en cualquier otro lugar, se sienten atraídos por las marcas de deportes de deslizamiento.

El ritmo aquí transcurre más despacio, tomarse un café o cenar suponen olvidarse del reloj y los servicios turísticos nunca llegan a la hora en esta parte del mundo. Los libros son más caros que en España, y muchísimo más que en Argentina donde he devorado autores locales con peligro del sobrepeso en la maleta, pero tendré que claudicar en Santiago, porque aparte de tres novelas gráficas y tres libros, me he leido las dos guías de viaje de arriba a abajo, y cuanto más viajamos y conocemos más ganas tenemos aún de viajar y conocer.

7 comentarios:

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Lo vuestro parece "La historia interminable". Jo, qué tíos. Me alegro de que todo os esté saliendo tan bién.

Por cierto, que yo soy algo "fan" de The North Face, desde que conocí la historia del fundador y su proyecto de parques naturales en Chile y Argentina rodeados de una tremenda polémica en su origen. Pero ya no es el mismo dueño, creo. SI no recuerdo mal, cuando vendió la marca, fué cuando comenzó a invertir en tierra.

Un abrazo!!

Emilio dijo...

Pedazo de viaje krak, sin prisas eh? jeje. pasalo bien¡¡

Popi dijo...

Eres un engulle palabras!!! y luego nos las regurgitas aquí remezclas...

Deja buenas propinas que siempre se agradecen! :)

Rachel dijo...

Ya no escribo en tu blog pq te tengo manía, me muero de la envidia.ala!adios!!

Xocas dijo...

Qué bonito viajar sin prisas (o al menos sentir que es así como viajas). En Chile, ¿no has tenido la impresión, al hablar con ellos, de que se sienten solos en el continente?

dupont dijo...

Vamos ,que viajais mas que Willy Fog...

davidiego dijo...

manu,
se acabó, este capítulo. Mañana comenzamos otro. Cierto con lo del de NF, lo conoce bastante gente allí, el parque corta a Chile en dos.

emilio,
sin prisas, pero todo llega.

popi,
dedicaré una entrada a las propinas.

rachel,
;(

xocas,
entre los Andes y el mar, y todos acurrucaditos en la capital.

dupont,
el viernes vuelvo a entrenar, si se puede...