lunes, 21 de noviembre de 2011

an alien in New York

“No siento tanto esa necesidad de contar mi experiencia cuando estoy en el extranjero, sino más bien cuando vuelvo. La idea es quedarme con un rastro de lo que he vivido. No olvidarlo todo. También pienso en mi familia (también en vosotros, amigos), el álbum se convierte entonces en una especie de gran postal que enviaría a mi gente para contarles esa experiencia”.
Guy Deslisle

¿Qué contar de la capital del Mundo que no hayáis visto ya en la televisión, en películas, en vídeos musicales, o que hayáis imaginado leyendo u oyendo música?


Quizás yo la imaginaba más grande, allí todo lo es, pero quería más.

Times Square, barullo y publicidad. Peatonalizada 
parcialmente y con carril bici que lleva al parque

¿Quién no ha paseado por 5th Ave, por Madison, por Central Park, aunque nunca haya salido de casa? Todo existe, todo está allí. Pero no me gusta la proliferación de gente, básicamente turistas, por las avenidas del lujo. Al final es lo mismo en todas partes. En vez de Zara o H&M, que hay varios, aquí las siglas cambian a LV o CD, quizás sea más elitista Bloomingales que el Corte Inglés, pero las franquicias significan lo mismo, la misma ropa que iguala los que compran en cada tienda. Si todas pudieran, también llevarían los zapatos de suela roja y tendrían menos interés.


Central Park, un bosque en mitad de la ciudad donde cada árbol, prado y piedra está pensado. Románticos en el mosaico que recuerda a Lennon enfrente del edificio donde su viuda alquila siete apartamentos donde probablemente pueden vivir más de siete familias con gran desahogo de metros.


Imaginemos que vamos a salir de ésta..

La gente abarrota el MOMA, no sé si por ver la retrospectiva de De Kooning o los preciosos nenúfares de Monet. En el pequeño cuadro de Dalí los relojes se dilatan mientras la masa hace tiempo en lo que se despeja la tienda del museo. A la puerta, los hot-dogs más caros de la isla. Guardar la entrada, en Brooklyn os permitirá visitar el MOMA satélite, a unos pasos de unos edificios repletos de grafitis.

no es el MOMA, es una glalería de arte erótico


En la Quinta siempre hay gente, sobre todo los recién llegados. Se nota porque no guardan la derecha, en unas horas en Manhattan te das cuenta de la amabilidad de la gente, siempre se avanza por la derecha, se cede el paso y se piden disculpas por cualquier roce, incluso presunto.

pocos mapas de papel, se lleva más
 seguir las indicaciones del teléfono...

Gimnasios que abren 24x7 y en los que siempre hay gente, se ve mucho entrenador personal dentro y fuera, y es fácil darse cuenta de que se acerca la hora en punto porque se empieza a ver gente con abrigo sobre ropa deportiva y a veces una esterilla de yoga.

el edificio Flatiron, en el cruce de la Quinta con Broadway


Calles trazadas con tiralíneas, un semáforo en cada esquina del cruce. Broadway serpentea de Norte a Sur, las avenidas son longitudinales, la 5th divide a la ciudad en Este u Oeste, y las calles son transversales, empezando a numerarse por el sur las calles y por el este las avenidas.


no tiene a King Kong, pero no necesita presentación

3 comentarios:

A. dijo...

Vas a tener que volver...no te enteras tío, el MOMA satélite y la fábrica de graffitis están en Queens!!
¿Cuándo volvemos, eh, eh, eh?

midala dijo...

Preciosas fotos!!!es una forma de conocerlo,aunque sea por foto!!!!!A mi la gente..me da igual, la separo y punto y los comercios..como mujer...me encantannnnnnnnnnnn!!!!jajjajajaj besitos

davidiego dijo...

A.
qué razón tienes. En un par de añitos?

midala,
hay veces que la gente te pasa por encima..