jueves, 13 de noviembre de 2008

B/SS 9/11/2008

Basta con cargar con todo tipo de protección textil contra el clima adverso para que salga un tiempo espléndido, en este caso en una ciudad del Norte.

Así que hemos paseado, por el paseo y por la playa. Y hemos comido en una terracita mirando al mar mientras el Sol nos miraba a nosotros. Y hemos callejeado por ese barrio lleno de pintxos y gente. Y hemos ido de tiendas, para vestir el cuerpo y la mente. Saqueamos la FNAC, incluso cargamos con un ordenador que espero elimine las taquicardias que me provoca la lentitud del actual. Y hemos descubierto un hotelito, reservado un mes antes de la inscripción, muy bien situado, bien de precio y bien de instalaciones. Permitid que me guarde el secreto.

¿a qué huelen los libros sin abrir?

Ainhoa ha sacado preciosas fotos que podéis ver en su blog. Incluso se ha comprado otra minicámara para llevar siempre encima y que ningún instante se le escape.

Llevo cuatro años corriendo esta mítica prueba. Cuatro años con la tradición de comer en La Pasta Gansa y pintarrajear en sus manteles. Espero iniciar una nueva costumbre este año cenando la noche anterior en un japonés, porque el maki es de las cosas que hacen feliz a A. y en este caso las vistas al Kursaal y la situación en el paseo de Salamanca señalaban estupendas coincidencias.


el mar se rinde a los pies de A.

Este año la Behobia-San Sebastian cumplía 44 años. La feria del corredor inaguraba localización en el Kursaal y, entre otros, había stands de ropa Ironman. Cada vez se ven, o por lo menos reconozco, más triatletas en la línea de salida.

Desayuno en una pastelería-cafetería donde ofrecen 4 napolitanas de crema al precio de tres. Hay acentos de toda españa apurando sus cafés. Ojeo el periódico, las páginas centrales contienen decenas de anécdotas de la carrera.

Un tren azul, con salidas cada 15', traslada en sus vagones repletos a cientos de corredores que en el trayecto cuentan sus experiencias, aspiraciones y miran con recelo a los que llevan pegatinas para el guardarropa de colores que denotan salida en los puestos delanteros.


billete a la fama...


Al llegar a Behobia un autobús te recoge en la estación de tren y te lleva hasta la misma salida. Por el camino se ve una serpiente de atletas con sus mochilas y distintos hábitos con los que combatir el fresco de la mañana la media hora larga que toca esperar desde que cierra el camión que recoge la ropa hasta que dan la salida, escalonada por dorsales. Café caliente, música alta, gente muy animada, visto de lejos podría parecer una rave en los Monegros.

let's party


El primer año salì con dorsal blanco, igual que otros diez mil corredores. Parecida a una salida de natación donde todo el mundo sale a muerte y te tienes que abrir paso con los brazos. Los siguientes tres años he salido con dorsal verde, lo cual me aseguraba la salida a la vez y justo detrás que los amarillos, los pros y pro-pulares.

cola en los komunak

Cinq minutes, cinco minutos, bost minutu y decenas de camisetas viejas y gigantescas bolsas de basura vuelan por encima de nuestras cabezas. Quince minutos antes han salido los que corren sobre ruedas, que tardarán 15' que el mejor Chema Martínez, pero éste va sin casco aero ni ropa de lycra.

El recorrido es un continuo sube y baja flanqueado continuamente por público. No pasan 10mts sin que haya nadie animando (excepto en el puerto de Pasajes) y en ocasiones hay hasta triple fila. Reconozco algunos fieles de la carrera, como la heavy familia con la furgoneta con música rock a todo trapo y su largo mástil con Ikurriña y bandera pirata gritando aupas y ánimos mientras el padre ofrece gajos de naranja. Los simpatizantes de los presos siempre ocupan la misma curva antes de entrar en Pasaia. Seguro que hay muchos más, sobre todo niños que no paran de chocar tu mano soñando con correr algún día. Yo choqué todas las que pude y este año, por primera vez, me animaban por mi nombre.

La banda de música señala el inicio de la última subida, la peor, donde más gente anima, donde más se sufre, donde el premio es la ovación y la larga bajada a meta, en esa recta larguísima donde ya no ves la gente que te aplaude, sólo deseas atravesar el último arco, el que lleva el cronómetro.


Debía hacer 5km a ritmo medio, otros doce un poco más fuertes y los últimos a voluntad, por sensaciones. Difícil contenerse cuando tienes más de diecisesis mil personas detrás y a punto de salir te saludan triatletas canarios que conociste en tierras charras y volviste a encontrar en Holanda. Pero yo a mi ritmo, incluso cuando podía subir una marcha y me adelantan tres compañeros de mi club de atletismo. A mi ritmo a pesar de que por los lados te pase todo tipo de gente. Casi toda la carrera la hice con Nerea, a la postre novena clasificada. A veces ella iba por delante, otras por detrás, al final por detrás, siempre escoltada por su liebre. Esta vez yo iba sin afeitar, por lo que las palabras Aupa neska iban dirigidas a ella (a pesar de mi tamaño y peculiar forma de correr hay gente que me confunde...).




recuperar la mochila me llevó más de 30'...


Al final 1h23'07" (segundo mejor tiempo personal por kilómetro, rebajando mis tiempos más de 7'). Casi a un cuarto de hora del octavo clasificado, Miguel Angel Pinto, también salmantino. Entre ambos, entre esos 900 segundos, se han colado 865 corredores. Correr la Behobia ya es una alegría, pero haber mejorado mis marcas produce un subidón que aún me dura.



Ha sido un fin de semana de esos, que cuando se acaban, se van derechitos al cielo.

8 comentarios:

ATALANTA dijo...

Esto,esto es lo que yo esperaba. Un placer disfrutar del tándem perfecto. Grandes fotos, Gran texto.
El lunes estuve hablando con Pinto y me estuvo contando los problemas de flato que tuvo a partir del km. 5. Si no se nos mete entre los cinco primeros, el animal.
Enhorabuena por la marca, David.Estás en el buen camino.

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Eso es vivir bién y lo demás son tonterías. A este paso voy a hacer como la viejecita de las noticias, y haciendo gala del mítico carácter envidioso del castellano, te voy a rayar todo el coche, o mejor, la P3. Ala!!!

akela dijo...

¡¡que bonito el relato!! me he trasladado por cada rinco de esa carrera, de la pre y de la post, un placer poder disfrutar de lo que tu y A. tanto disfrutáis.

Ah!! y FELICIDADES por la marca

Besicos.

irotante dijo...

Enhorabuena por todo y sobre todo no solo es correr..... tambien vives todo lo que te rodea.
Saludos

sislen dijo...

mira este finde no te habría sobrado la ropa de abrigo, vaya semanita de lluvias llevamos! después de leerte dan ganas de ponerse en marcha y empezar a correr... si no fuera porque soy tan vaga... Besos.

Furacán dijo...

Genial la crónica!

Mildolores dijo...

... Y allí descansa con otros fines de semana, muchos fines de semana, que se nos resbalaron como un pez.
(Gabinete Caligari dixit)

Noragüena, Doc.

robert mayoral dijo...

enhorabuena por las fotos y por la carrera, algún día la tendré que hacer....es de las míticas y al menos una vez, hay que hacerla!