viernes, 29 de julio de 2011

doce más uno

La memoria del hombre de hierro es mala, y siempre la última maratón parece la peor, también su soberbia es alta, y se cree invencible.

Afrontaba este triatlón de modo un poco distinto a los anteriores, llegaba más descansado, con mejor alimentación y los días previos no me dedicaba a otras actividades lúdicodeportivas extenuantes.

Sabía que iba a llover, y a refrescar. Y llevé material oportuno, más para calle que para competir, y si algo faltaba ahí está la feria para estrenar lo que haga falta. Los días previos eran más frescos que en la península, pero se podía ir por el día con chancletas y pantalón corto. Llovizna, souvenir romántico alemán.

La meta está en la zona más monumental de la ciudad, arrasada durante la Gran Guerra. Enormes gradas a los dos lados y pantalla gigante de vídeo, emociona imaginarlas llenas mientras se recorre la alfombra roja.


La natación está a 25' de autobús. El subanestrujenbajen es gratuito, un autobús urbano lleno de triatletas con sus cabras y familias, nómadas de lux... La vuelta es más relajada, sentados en bancos los triatletas se reúnen en corrillos que puntúan monturas y traseros.


Se da la posibilidad de dejar la bolsa de la T1 colgada o en un barreño al lado de la bici. Opto por lo segundo, porque únicamente tengo que desprenderme del neopreno sin ningún otro cambio de ropa.

 Quince minutos después de los pros salimos los propulares. Circuito en L de fácil orientación que exige un paso por la playa. Nado con buenas sensaciones, sin embargo el tiempo que marco es lento. Hace buena temperatura, no llueve. Salimos de la laguna por una empinada rampa de arena que exige un esfuerzo extra.


A los 20' de rodar en la bici, acoplado por una llana autovía, comienza a llover y voy protegido por el casco y la postura aero. Con el paso de los kilómetros voy percatándome de que hoy es uno de esos días en que no se va, no pasa nada en especial pero no voy. Comienza a llover más y el joule recoge 14 grados.


Los manguitos los dejé en la bolsa de la T1 porque cuando cogí la bici no sentía frío. La predicción daba lluvia tres horas después, casi al final de la bici. Así que decidí no cargar con un chaleco cortavientos al quedarme sin bolsillos, pues cuando me estaba vistiendo en el hotel se rompió sin arreglo la cremallera del top que me ha acompañado en los últimos dos años, así que tuve que utilizar otro que me llevé para entrenar la carrera... es lo que tiene correr el IM número 13.


Sobre todo pasé frío en la segunda hora, tanta pena debí dar que almas caritativas, gracias Xavier, se ofrecen a dejarme prendas de abrigo, pero no tiene sentido desvestir un santo para vestir a otro. La fortuna favorece a los audaces, pero la desgracia se ceba en los pobres. Los mejores, los que salieron antes y los más rápidos, se encontraron la lluvia mucho más tarde, además de que se levantó el viento en la segunda vuelta.


Esta lluvia constante cala lentamente hasta los huesos y mis riñones trabajan a tope para eliminar la lluvia de mi interior. Sólo en la bici varias paradas, cinco para las aguas menores, una para las mayores. Así no se va a ningún lado. El circuito puede ser rápido, pero mi torpeza en la bici y lo deslizante del circuito hace que no arriesgue nada. Subida de cincuenta metros por empedrado donde resbala la rueda trasera. Además hay abundantes giros, pasos por pueblos y rotondas minúsculas con el carril central empedrado. Podía ser un circuito precioso, con varias cuestas donde se acumularan espectadores, pero la lluvia hace que se muestre un poco desangelado, algunos valientes bajo sombrillas degustan cerveza a nuestro paso.


Al llegar a la carpa de la T2 me lo tomo con calma. Ojalá me sacaran un capuccino y unas pastas. Me seco los pies con uno de los dos pares de calcetines que dejé en la bolsa y me pongo los otros, dedo a dedo, con tranquilidad, no tengo prisa por salir a correr, sin embargo mis piernas están mejor que mis ánimos y se lanzan hacia la primera vuelta.

continuará...

6 comentarios:

Mildolores dijo...

Continua, continua amigo D.D. Retomo de nuevo tu blog con esta amena lectura.
Me tienes en ascuas.
Voy a curiosear el resto, que desde el dia 3 me lo he perdido todo.

Carlos dijo...

Llegará ese IM perfecto....¡¡¡llegará, confía....!!!

Xocas dijo...

No puede ser, un continuará...estas cosas me dejan en ascuas. En fin, supongo que es el efecto deseado.

Chasis In The Middle dijo...

Me has dejado con la miel en los labios!! Esperare impaciente esa continuación con la maratón final. En el IronMan 14 habrá más suerte ;)

David dijo...

Son las competencias que quedan en nuestra mente, las mas duras arriba!!

davidiego dijo...

mildo,
no tenías internet en Benarés...
gracias por la fidelidad.

carlos,
sigo persiguiéndolo, aunque el casiperfecto ya llegó, el primero y sobre todo el segundo!

xocas,
no los he publicado más seguidos por problemas para subir las fotos.

chasis,
eso espero, más BUENA suerte.

david,
la verdad es que cualquier ironman queda en nuestra mente.