miércoles, 27 de enero de 2010

Iguazú

Imaginé una novela de García Marquéz, pido perdón a Borges y a Cortázar que nada suyo me viene a la mente, donde un hotel se encuentra al final de una calle que poquito a poco va desprendiéndose de actividad humana igual que la acera de losas y, a ambos lados de la carretera, la selva espera para volver a hacerla suya. Imaginé una esquinita del mundo donde confluyen tres países. En la desembocadura del verdoso Iguazú en el terroso Paraná cada orilla pertenece a una bandera, Argentina, Paraguay y Brasil. Imaginé no mucho calor, pero sí húmedo, y no dejar de transpirar desde que uno se levanta hasta que se acuesta. ¿Vos lo consiguió?

Sigamos.

Imaginé una pequeña ciudad donde restaurantes que podríamos encontrar en la guía de lo más on de cualquier ciudad europea comparten tabique con maxikioscos armados de un gran ventilador donde la Quilmes es omnipresente, aunque la multinacional propietaria del agua que más se ve por aquí es la misma que la del agua que más se ve por ahí... (Villavicencio-Fontvella)

El ritmo aquí es otro, más pausado, quizás por el calor que nos aplatana. Quizás por eso el guardia fronterizo brasileiro no nos sella el pasaporte al cruzar la frontera para visitar ese lado de las cataratas después de aguardar una cola de vehículos bastante larga. Matrículas de varios países aguardan a pasar a ambos lados. Apenas mil cien metros de paseo, pero que dan una imagen más general de la gigantesca caída de agua.

En el lado Argentino la catarata nos dejará llegar hasta su misma caída. Primero el trenecito nos llevará a la pasarela que nos deja en la misma Garganta del Diablo, la catarata más famosa, la más grande, la más fotografiada y la que nunca se seca, aunque este año ninguna de sus compañeras lo hará, el río lleva el triple de su caudal habitual. Adán, Eva, Dos mosqueteros, Tres mosqueteros... son los nombres del resto de saltos de agua. Por pasarelas y escalones entre la selva subtropical de este parque natural nos movemos de una a otra. Buscamos la sombra y a veces salpicarnos de Iguazú, a pesar de que las pequeñas gotitas multipliquen después el poder abrasador del Sol, y es que nos hemos quemado.

Nos desprendemos de nuestra ropa, y la metemos en una bolsa estanca, antes de montarnos en la barca que nos llevará a escasos metros de donde el agua cae con fuerza. A medida que nos acercamos vamos cerrando los ojos, incluso los no lentilleros nada podrán ver, pero se agudizan el resto de sentidos, el dulce vapor ensordecedor nos baña de arriba abajo ,primero con una caricia, luego más intenso. Después de ser bautizados por la gran catarata ascendemos un largo paseo de estrechos escalones excavados en la roca y salpicados de miles de mariposas amarillas. Todo el parque está lleno de fauna si sabes mirar, los grandes mamíferos duermen de día pero hay enormes arañas sobre nuestras cabezas, lagartos que se cruzan en nuestro camino y simpáticos coatís (coa boca, ti nariz) que mendigan comida a pesar de que está prohibido.

Ahora esperamos un nuevo vuelo, dentro de un poco pegaremos nuestra nariz a la ventanilla buscando de nuevo el humo que truena (como dirían al otro lado del mundo los nativos frente a las Victoria falls), para darles un vistazo por última vez, prometiéndole no olvidarla a pesar de que otras maravillas de este país nos vuelvan a enamorar.

8 comentarios:

Ramón Doval dijo...

Ya voy prefiriendo a Pinto, ante García Márquez, Borges...

sislen dijo...

Jo, qué bonito lo cuentas!

Popi dijo...

Bueno, aquí hemos tenido algo parecido: -1 ºC (unos 13 más que ayer)y hemos visto un mosquito muerto en la basura... casi igual. Disfrutad zagales!!!


...uuummm buena está la Quilmes.....

Furacán dijo...

Pues mira que no hayáis podido poner fotos tiene su lado positivo, así al leer la entrada nos podemos imaginarlo como si estuviéramos allí.

akela-mae dijo...

Precios Iguazú y con tanta auga ha debido ser impresionantes, las fotos pueden esperar, me hago una idea cojn el relato y además así las veremos con más "ansias" jejeje

Disfrutar a tope!!! os queda mucho aún y seguro que todo os irá sorprendiendo para bien, requetebien.

BEsicos.

German Carbajal - Tritim Rosario dijo...

cuando fui a las cataratas era pequeño
debo haber tenido 9 o 10 años.
recuerdo que no quería mirar más la garganta del diablo porque me mareaba!!!
es un lugar precioso
si vienes por rosario no dudes en avisarme
u abrazo

davidiego dijo...

ramón,
cuando te pases por Salamanca te firmo el notebook.

sislen,
gracias.

popi,
parecido. 1L=6pesos=1'2€.

furacán,
ten cuidado no te electrocutes con el portátil en el baño lleno de vapor.

mae,
vemos postales y realmente ahora hay mucha más agua.

germán,
gracias por el ofrecimiento, pero ahora en Pto Madryn, luego Ushuaia, Calafate...

Quique dijo...

Impresionante manera de contar un viaje, tienes estilo David...

Disfrutar y poner alguna foto....aunque como lo describes casi lo puedo ver.

Un saludo
Quique