viernes, 5 de noviembre de 2010

hablando de libros

Me gusta leer, por vicio, por necesidad. Cualquier cosa. A veces libros deseados, a veces sorpresas que caen en las manos. Hay libros que no puedo dejar de leer y deseo que no acaben nunca, otros que en ocasiones se dejan atravesar en diagonal. Entre ambos muchos escalones.

En ocasiones me concentro en un largo y sesudo ejemplar y nada me aparta de su lectura, lo dejo todo y con precisión relojera recorro sus líneas con un plan preestablecido de descansos y disfrute.

No creo que sea un crimen saber de los Buendía sin haber asistido antes a la muerte de Santiago Nasar, otros dirán que hay que pasar por lecturas más ligeras antes de llegar a las más densas. Que hay que leer a los clásicos antes de entender a los contemporáneos. Pasar por Grecia antes de iniciarte en la cosmogonía del noveno arte. Que si no lo haces no disfrutarás de las etapas que has dejado en el camino. Puede que para leer un tratado más técnico o en otro idioma antes me tenga que haber aproximado con determinación a obras introductorias o más leves, pero si son cosas que conozco o que puedo entender con un poco más de reflexión me salto los pasos previos.


Los caminos son infinitos y hay quien se pierde en ellos. Si el libro te llama y te sientes preparado lánzate a él, si te equivocas siempre podrás volver a empezar cuando te encuentres preparado.

Hay temporadas que el sofá sienta como un guante y si sale el sol aprovecho cualquier lugar. Una espera, de pie o sentado, también sirve a la función. Y puede pasar tiempo que no escriba nada porque esté ocupado en escribir a dos manos mi vida. Si leyendo disfruto no voy a dejar de disfrutar por leer.

Soy fiel e infiel sin cargo de conciencia y no tiene nada que ver con la pareja del momento. A veces varias lecturas me distraen a la vez según el ánimo o soy como marinero con una compañía en cada puerto, en otras soy el más devoto de los esposos.


Hay temporada plena de lectura en la que el ejercicio de posar los ojos sobre las letras se va haciendo gradual aunque nuestra hambre de palabras nos impulse a hacer más y haya que contenerse. Los que tienen consejeros de lectura así hacen. Otros devoran líneas todo el año. En los periodos de reposo recomiendan lecturas más ligeras, que si revistas, que si un tebeo, que si salir, que si ver una película no basada en una obra literaria, que si cenar sin repetirse frases de amor leídas en soledad. Así, dicen, descansan los ojos y el cerebro, y se afronta con más fuerza la siguiente temporada de lectura. Gente hay que agradece estos momentos porque concentrado en el estudio había abandonado otros divertimentos.

A mi me da igual. Alterno novela gráfica con el estudio de algún capítulo de ciencia o revistas con el último blog actualizado. No me duelen prendas en dejar el tomo encima de la mesa con la única compañía del marcapáginas mientras salgo a leer las calles ni en subir la vista de vez en cuando desde la novela que tengo en las manos hacia la pantalla del televisor.

Cuanto más lees menos te crees lo que lees. Puedes aconsejar pero no hay una verdad. En un sitio puedes encontrar una verdad y al volver la página su contrario. Leer nos ayuda a pensar y a encontrar lo que buscamos. A los que no soporto son los que marcan su verdad como inamovible e intentan marcar pautas absolutas a los que los escuchan.


Cualquiera puede escribir lo primero que se le pase con la cabeza, que a veces se confunde con lo que piensa y viceversa y por ese motivo todos podemos leer cualquier cosa aunque cuanto más leamos más sabremos que debemos leer.

Intento inspirarme en los que admiro, y no me sale ni una mala copia de sus peores opúsculos para rebatir  con estilo, a vuelapluma  a los que se creen con la verdad absoluta. Yo quería hablar de otra cosa, pero me lío, cambio unas palabras por otras y acabo hablando de libros, que por qué negarlo, me encantan.

Todo por quien niega a otro su derecho a hacer lo que quiera si se siente preparado, queriendo obligar a pasar por etapas cuando el arte es largo, la  vida breve y en cualquier instante podemos encontrar el gozo.

10 comentarios:

Popi dijo...

Lo que está claro en que tu casa ningún armario, mesa, cómoda, silla, bici estática o lo que sea que fuere que tenga patas cojea.

Leer el Jueves o el Penthouse Comic también enriquece, lo digo por experiencia: las palabras escritas nunca se las lleva el viento.

el chulo dijo...

lo que querias era decir que por fin has limpiado el polvo de la libreria ...?

Xocas dijo...

Demasiadas obligaciones como para, además, atar las lecturas. Suscribe tu texto uno que lee casi todo lo que cae en sus manos, casi sin importar su densidad (actualmente La Montaña Mágica y un libro de estilo al que le tengo particular cariño).

Angel dijo...

Es una pasada sacar tiempo para leer. A mi me gustaria leer mas de que leo, la verdad.

Un saludo

davidiego dijo...

popi,
ver los santos también es leer..

chulo,
tú sabes leer entre líneas. ;)

xocas,
te olvidas de los envoltorios de cualquier cosa.

ángel,
si algo te gusta, sacas tiempo. No lo podrás hacer todo lo que quieras, pero algo podrás disfrutarlo.

palabra a verificar: pachi

Bel_ga_rion dijo...

Me ha encantado esta entrada. Y me pasan cosas parecidas tan pronto estoy leyendo el mas sesudo de los libros como a Calvin&Hobbes (que tambien tienen su enjundia).
Y siempre con mas de dos libros empezados. Y depende del estado de animo se avanza mas en unos o en otros.

sislen dijo...

también enriquecen los libros de texto..., pero no tengo muy claro a quién enriquecen más... ;)

davidiego dijo...

bel_ga_rion,
a mi me encanta Liniers, hasta 4 libros a la vez he llegado a tener.

sislen,
enriquecen a quienes deciden qué debemos aprender y qué desconocer.

Jesús dijo...

Buena entrada.
Comparto tu gusto por la lectura, no se si con la misma intensidad, y seguro que con menos dedicación.

No me organizo.

No se si hay etapas ni rumbos en lo de leer, pero y desde luego soy un lector errante. Me gusta pensar que una especie de Providencia que me va llevando de unos libros a otros.
A veces, es leer la delarada admiracion de un buen escritor por un clásico, o un encuentro casual mirando la biblioteca de un amigo. Pero me encanta pasar d uno a otro sin reglas, saltando de uno a otro solo porque me pareció un lugar apetecible.

¡Gracias por dejarnos echar un vstazo a los tuyos!. Lo mismo veo uno para mí.

davidiego dijo...

jesús,
en la columna de la derecha aparecen los leídos este año, y a final de año los recojo todos en una entrada.