
Y me acordé, que igual que al zorro, otras cosas me han domesticado a mi. Decía el zorro que sólo se conocen bien las cosas que se domestican, aquéllas que no compramos hechas, sino que pasamos tiempo pacientemente haciéndolas únicas en el mundo. Aquellas cosas que hacen que un día sea diferente de otros días, unas horas de las otras horas. Aquellas cosas, que si quedamos con ellas, empezamos a ser felices una hora antes.
Entonces me puse contento, me había sonreido el zorro. Aquel día había sido diferente, y me recordaba las cosas importantes.
Entonces me puse contento, me había sonreido el zorro. Aquel día había sido diferente, y me recordaba las cosas importantes.
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