martes, 3 de mayo de 2011

mil millas

Dejamos Moab, el pueblo de los locos de las ruedas gordas. Un estudio de tatuaje, una tienda de cómics, los Red Devils de la High School, la Main street plena de restaurantes donde cenar al lado de polvorientos riders sin depilar y la más alta concentración de tiendas de bicicletas por habitante de este lado del Colorado, o río del Tizón, como lo llamaron los españoles. Hay incluso una tienda en una antigua gasolinera, Uranium Bycicles, que recuerda el pasado minero de la ciudad.


Nos dirigimos al Gran Cañón, pero antes daremos un rodeo para pasar por Page. Conviene llenar el depósito porque hay decenas de millas entre poblaciones, apenas la calle principal por las que nunca vemos a nadie pasear. Sólo se observa algo de movimiento en las gasolineras. El paisaje es el mismo allá donde se mire. Matojos volando cruzan la carretera sin mirar. Casas prefabricadas de peor o mejor calidad, un par de pick-ups en la entrada y los coches viejos, destartalados y oxidados, en la parte de atrás. Nada se nos ha perdido por aquí. No creo que un español haya parado nunca en cualquiera de estas poblaciones. Tampoco me extraña que ante el futuro que espera a los jóvenes, se inscriban en esa gran empresa que promete viajes por el mundo, exportando la libertad bajo el mandato del premio Nobel de la Paz.


 Entramos en territorios de la Nación Navajo. Venimos a ver el Antilope Canyon. Tenemos guía de excepción para nosotros dos solos. Somos los últimos. Hemos vuelto a cambiar de hora sin darnos cuenta. Sherry conduce el 4wd por el lecho polvoriento de un río, dice que se parece a conducir sobre hielo, a pesar del frío que hace, me cuesta creer que lo haya hecho alguna vez. Entramos por una grieta donde no deja de caer arena del cielo, como la vida dentro de un reloj de arena.


No sóla cae arena. También la luz busca resquicios para iluminarlo todo de forma teatral. Lástima que la cámara no refleje lo que el ojo capta. Aunque no sea la mejor hora para sacar fotos (a las 10am la luz entra cenital) sacamos alguna muy parecida a la que ocupa la portada de varias guías de Arizona.


Cuando se acumula mucha arena o plantas secas, no hay problema. El dios de la lluvia lanza un río a su través y todo queda limpio como el primer día, además así se pulen las paredes.


Estamos al lado del lago Powell, la segunda reserva artificial de agua más grande de Estados Unidos y sólo hya polvo por aquí. Cuando ya no se ve el tatuaje es hora de ducharse, y de hidratarse bien, porque este aire reseca y agrieta la piel igual que a la tierra. A. incluso sangra por la nariz.


Nos despedimos de este pequeño cañón sacando las últimas fotos. Ha sido un lujo disponer de él para nosotros solos, más cuando en la guía dicen que es uno de los más fotografiados. Lo bueno de ser triviajeros es que nunca visitamos lugares en temporada alta, tenemos suerte de ver lugares mágicos sin que la multitud les robe el encanto.


Dejamos atrás Page tras visitar el Walmart, pudieron más la necesidad y la curiosidad que los principios. Curioso hipermercado, hay de todo aquí. Un oasis entre tanta soledad. Probablemente idéntico a cualquier otro que esté en un estado totalmente opuesto.


Y un último regalo de Page, por la que tal vez nunca volvamos a pasar. Un meandro del Pequeño Colorado, llamado Horse Shoe. Un bello lugar desde el que saltar al vacío, o resbalarse sin querer. Resulta curioso que un país que obliga a indicar que los neoprenos no se planchan, que la velocidad de crucero de los coches no evita el tener que conducir o que hace figurar en las instrucciones de los electrodomésticos que los gatos no se secan en el microondas, confíe en la prudencia de sus habitantes cuando estos visitan sus espacios naturales. Hasta la civilizada Groenlandia tiene lugares más protegidos...


Hoy y mañana visitaremos el Gran Cañón, pero eso ya es otra historia. Recordad que la autora de las fotografías cuenta su propia historia en triviajeros

5 comentarios:

IRONECU dijo...

Que bonitas fotos. Que bueno que un IM no sea solo 226km. Sigue disfrutando, saludos.

Dani dijo...

Joder macho, decir envidia (sana) es decir poco.

A los que me critican mi afición a viajar a los USA siempre que puedo les digo que es un país que tiene un montón de cosas que no me gustan, pero que hay cientos de otros aspectos que me dejan felizmente flipado.

Las fotos que cuelgas son la leche, pero muchas veces no se acercan ni de lejos a cómo son las cosas in situ.

Disfruta del viaje en su conjunto y no te desgastes mucho antes del IM.

Besos

Santa dijo...

Yo voy tomando nota para cuando consiga ahorrillos y visitar todos esos sitios.

El gran cañón... ay omá... a ese le sacaba yo buenas fotos un día que se deje ==)

Mildolores dijo...

Con la de blogs que tengo por visitar y vas tu y me secuestras un ratazo con entradas como esta!!

¡Que fotos! ¡Que sitios! ¡Que envidia! Y encima eso: ¡Triviajeros en temporada inusual!

Tri-a-tlón dijo...

aaaaaaaaaaaayyyyyyyyyy!!!! que recuerdos me están trayendo todas estas fotos, hace dos veranos, yo con un poco más de gente pero tampoco mucha sobre todo en los navajos.

La última foto es exacta a la mía jajajaja, que puesta de sol más bonita vimos allí.

En fin que seguire visitándote que aún te quedan unos dias y porfa no dejéis de hacer fotos, ni de contarnos el triviaje

Besazoooooo ¡¡¡DISFRUTAR!!!! MAE