lunes, 11 de abril de 2011

decíamos ayer

Decíamos ayer que tras la guardia tocaba entreno. Tras la guardia las fuerzas son como un reloj de arena, según va pasando el tiempo va quedando menos arena para utilizar. Y ya llegué a casa con pocas ganas de hacer castillos. Mala semana la que termina. Había aspirado mi energía como un vampiro la sangre de sus víctimas. Más de 400 diapositivas y tres tardes de cursillista en otras ciudades me habían mermado. Sumando a eso un turno y la guardia de ayer. Y aún ando traduciendo del inglés 16 páginas. Apenas llegaba al domingo con 90’ de entreno. Pero mi mitad me animaba a salir, así que lo hice, dispuesto a recuperar el tiempo perdido.

 no la dejes tirada, ella nunca lo haría

Y parece que lo recuperaba, y que iba cómodo como hacía tiempo que no era así. Y por alargar, hago un bucle en el que me encuentro a tranquilas vacas atravesadas que me miran rumiando y a tres brujas que iban tapando la carretera y que tras pasarles cerca debieron echarme una maldición. Porque un kilómetro después la carretera se acelera pendiente abajo, se estrecha, se vira y se llena de arena suelta. A estas alturas, un miedoso por naturaleza todavía arriesga menos, y además de ir frenando de más con unos frenos tan bonitos como ligeros, tan exclusivos como ineficaces, no tumbo lo demasiado, me salgo a la cuneta y pincho la rueda delantera.

 a 7 metros de donde pinché encontré esto en una pared,
el yin yang del M-Dot

Y se pone de manifiesto la insufrible inutilidad de mi ser ciclista. Además de ser un negado para las bajadas lo soy para el mantenimiento básico de mis compañeras. La cabra no frena de delante por toda la mierda pegada que tiene desde el Cto de Europa de Triatlón el verano pasado, la flaca está llena de mierda, así, en general. Entreno, trabajo, descanso, vivo. No hay sitio para bricobici. Y la bomba que ha soportado estoica el temporal de este invierno, sin uso en los últimos 18 meses, no funciona. Necesita demasiada presión para funcionar. Y no soy capaz de hinchar una rueda. Digo esto no solo para arrastrar mis bajezas ante vosotros como otros hacen en la pantalla amiga del amigo Cembellín, sino para que alguien se sienta reconocido e intente poner fin a su manera de ser. Lo intento. Doy aire, cuesta y no coge presión.

 ¿a qué huelen las nubes? ¿a qué sabe un tatuaje?

Así que tiro de teléfono. Y explico mis coordenadas. Mal. Porque este pueblo rivalizaría con los de Hegoalde en un concurso de trabar mi lengua. Membribe. Combinación imposible de sonidos bilaterales bilabiales con velares y uvulares. Así que escribo el sms como pronuncio, mal. Y mi mitad tiene más difícil encontrarme en el sistema de posicionamiento global. Yo sí sé dónde estoy, debajo de una nube que cambia caprichosa de forma.

cierro los ojos y tomo el sol

No pasa nadie. Tardo más en pronunciar el nombre del pueblo que en pasar lista a sus habitantes. El Sol está espléndido. Me quedo en camiseta. Me quedo dormido. Sueño que al día siguiente me vengaré. Que descansaré. Que me echaré una siesta por la tarde. Que subiré la Peña de Francia y volveré. Y que antes de acostarme completaré con 10 km a ritmo medio y no me enteraré.

mi mitA.d, mi salvadorA.

Y casi se cumple todo. Ciento setenta y un kilómetros que se me han ido un poco de las manos. No soñé que volvía a pinchar bajando. Suerte que llevaba otra bomba que sí daba aire y que sonreía de estrenarse. Y tampoco en sueños me dejé llevar por el aire hasta arriba para luego encontrármelo más fuerte a la bajada. Y se me ha hecho un poco largo al final, aunque quedaban fuerzas para apretar. Contento, aunque a estas alturas me gustaría una marcha más.

me crucé cinco coches desde que salí de casa
hasta que coroné la Peña de Francia, el rey del mundo

otro escalón de mi camino a Utah,
podéis apostar en la porra 
en la columna de la derecha

7 comentarios:

Santa dijo...

YO hace tiempo me decanté por las bombonas de Co2... y siempre llevo 3... y 2 cámaras.

Y sino la típica parada en un pueblo y a preguntar por una bomba...

Yo ya tengo resultado, tengo los meniscos de las 2 rodillas rotos... Así que me tocará seguir muriéndome de envidia y dándole a la cámarita...

davidiego dijo...

santa,
en Castilla, parar en un pueblo?
en 70km he pasado por uno.
paciencia amigo.

Furacán dijo...

Aquí eso de hacer 70 km sin encontrar un pueblo como que no, yo creo que ni 5 km, hay casas por todos lados. Lo de las bombas de co es un buen invento aunque s ete pasa ocmo a mi llevaban años en la bolsa debajo del sillín y el día que la necesité no me enroscaba, suerte que llevaba 2 y la 2ª funcionó.

Popi dijo...

Esa bomba fue una hija de Utah: no se dejaba jincar como es debido por la presta, cual célibe mormona.
ceodos??? Desmontarla, limpiarla y lubricar un poco las gomicas (preferentemente con grasa de vacío de las centrifugas del lab). Y a darle a la zambomba, vagos!!! Parece mentira que seáis aironmanes...

Para finalizar, a los pies de su señora. Un oleeee!!! por ella. :))

Emilio dijo...

Veo que al menos tenemos algo en comun encima de la bici, que para nada es la forma ni la eficacia en el pedaleo, veo que somos mas o menos igual de "dejaos" con ellas. Pero tenemos que cambiar amigo, no se lo merecen, nos aguantan mucho sobre ellas contandoles nuestras penas, asi que hay que cambiar eh?
Cuando te pongas a limpiarlas me avisas y me explicas el manual vale??
Fuerza krak

Xocas dijo...

Me encanta la foto de la siesta: ahora que de verdad que lo he intentado y no me queda más remedio, voy a descansar un ratillo (pero por obligación, ¡eh!). Otro escalón más, un entreno menos.

davidiego dijo...

furacán,
bueno, 70km no, pero de 30km hay varias rutas sin ver población.
prefiero bomba, antes las bombonas en competición, pero una buena bomba es buena cosa.

popi,
tendré que lubricarla, pero ya he encargado otra, los de John Smith permiten tener varias.

xocas,
de color es una chulada, sí lo sé me afeito.