jueves, 13 de mayo de 2010

para los amantes de las bicicletas de papel

Meyrueis, Lozére, 26 de junio de 1977. Tiempo caluroso y nublado. Saco las herramientas del coche y monto la bicicleta. desde las terrazas de los cafés, turistas y lugareños observan. No son corredores. El vacío de esas vidas me turba.

Por todos los lados hay coches aparcados o circulando con cornamentas de ruedas y cuadros. Algunos corredores ya están rodando por los alrededores. Sonríen, saludan. No los conozco a todos. ¿Corredores de nivel? ¿Mediocres? A los buenos ciclistas se los distingue por la cara, y a los malos también, aunque eso sólo funciona con los que ya conoces.

Así empieza el Tour del Mont Aigoual, de 137 kilómetros que Tim Krabbé, exciclista aficionado holandés, recorre en su primera novela, en género de autoficción, a lo largo de 152 páginas desgranando sus pensamientos como si éstos fueran los eslabones de la cadena que le hace avanzar, intercalando anécdotas de los campeones de la época y de sus inicios como ciclista tardío a los 29 años con el desarrollo de la competición kilómetro a kilómetro.



Tim Krabbé. EL CICLISTA. los libros del lince.


Una persona consta de dos partes: una mente y un cuerpo. De las dos, el ciclista es, sin duda la mente. Que esa mente disponga de dos instrumentos -un cuerpo y una bicicleta- que deben ser lo más ligero posibles no viene al caso. Lo que Anquetil necesitaba era fe. Y para tener una fe sólida e inquebrantable no hay como estar equivocado.


(...)Si le hubieran prohibido a Anquetil ponerse el bidón en el bolsillo trasero en las subidas, jamás habría ganado el Tour de Francia.


Por el precio de las barritas de un fin de semana de salida larga podéis alimentar la mente con un libro de prosa tan ágil como el protagonista sobre su bicicleta. Acompañaremos al ciclista desde la salida hasta meta, superando puertos y adversarios, pensando en esas pequeñas cosas de las dos ruedas que todos hemos vivido. Muy recomendable, lo leeréis de un tirón, como en esas salidas en que el aire da a favor.

7 comentarios:

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Graciassss. Me has dado justo donde más duele... Cómo me gustan los libros de ciclismo. Soy un "bicioso", y encima ahora que acaba de empezar el Giro, que es mi carrera por etapas preferida, y por primera vez en años la pienso seguir todos los días (aunque en diferido,claro). Te debo una!

Santa dijo...

En cuanto pueda paso por la casa del Libro para hacer compra.

Nacho Cembellín dijo...

Estoy embarcado en el viaje que hizo Javier Reverte en "El río de la luz". Un viaje que hizo por Candá y alaska recorriendo la perenigración de los buscadores de horo. Siguiendo los pasos de Jack London. Y ascendiendo el río Yukon. Quiero ir allí tb y ascender el Yukon.

Despue, cuando termine de soñar leyendo puede que inicie este libro, me ha gustado lo q has mostrado.

Mildolores dijo...

Apunto este y el de Murakami.

Popi dijo...

Me voy a leer el Quijote... luego me leo este :)

Furacán dijo...

Yo también me lo apunto, para después de la opos. La lista va siendo larga.

davidiego dijo...

manu,
ya me contarás.

santa,
a activar la economía.

nacho,
lee con más calma que escribes.. ;)
yo también quiero ir Alaska, y a Canadá, y a..

mildolores,
comentario de texto cuando vuelva de LZ.

popi,
ese va de un rocín y un asno, te gusta el turf?

furi,
éste te lo lees y no te enteras.