viernes, 17 de agosto de 2012

quiero ser Norseman. I


La noche antes de una competición nadie duerme. No duerme el organizador, no duermen ni los atletas ni sus acompañantes, no duermen quieres preparan el desayuno a las 2am.

Sólo Å duerme.

A las tres estamos preparando la bici y el material que necesitaré en T1. Hace buena noche. Además de las farolas y el aura del mágico ambiente precarrera nos iluminan antorchas.

Un cuarto de hora antes de las cuatro todo son abrazos y palabras que no hacen falta pronunciarse y que todos entendemos.

A las cuatro todos estamos en el ferry que se mueve perezoso hacia la entrada del fiordo.


A falta de cinco minutos para las cinco me asomo al filo de la cubierta del ferry. Apenas cinco segundos después un nudo en el estómago mientras floto en el vacío anticipa mi entrada en el agua.

Doscientos metros a nuestra izquierda, la sirena del ferry nos da la salida, las piraguas se apartan y doscientos cincuenta soñadores empezamos a nadar hacia nuestro sueño.

El día empieza a clarear, es fácil orientarse. Línea recta hacia la hoguera y las luces del pueblo y luego giro de noventa grados paralelo a la costa hacia la izquierda.

Sinceramente, al principio no noto que el agua esté a trece grados y medio. Llevo patucos y gorro de neopreno. La cara y la mano no se quejan. Deslizo cómodo. La natación es limpia. El gps me dice que puedo bajar de una hora si mantengo este ritmo durante apenas mil metros más.

Contractura en el gemelo izquierdo, paro a tratar a estirar y el gemelo derecho se queja. Mal. Más o menos continúo hasta tierra. Empiezo a sentir un poco de frío.


Un hora y ocho minutos, unos pasos saliendo del agua y caigo. Contracturas en las piernas. Llego donde mi bici y mis As me esperan. Me tumbo en el suelo y A. me estira como puede. Parece que un loco me ha conectado un electroestimulador al tope de potencia. Isquios, cuádriceps, gemelos… todos y cada uno de los músculos se van marcando sobre el antes uniforme relieve de mis piernas. No te preocupes txiki, hay más como tú. Duele.

Con calma me pongo unos piratas, una camiseta interior, manguitos, guantes, el maillot corto Demonfit, un chaleco reflectante y conecto las luces de la bici. Con calma salgo de T1 hasta que vuelva a encontrarme con mi equipo.

Cuarenta kilómetros de continua subida, pasando por túneles, algunos iluminados con velas, otros goteando agua del techo, algunos abiertos y otros cerrados durante más de dos kilómetros. Siempre ascendiendo.


No voy. Doscientos días preparando éste y me tiene que salir uno en el que las sensaciones no acompañan. Con calma, con cabeza. Piano se va lontano.

Cuarenta kilómetros. Empieza la meseta de Hardangervidda. Control de chip y encuentro con las As. Con la ropa que les dejé. Maillot manga larga, guantes de invierno, chaleco windstopper y braga. El recorrido es precioso. Lagos a los lados de la carretera, casitas en lugares imposibles, montañas a lo lejos, nieve, niebla en la carretera. Dicen que es el lugar más meridional donde se ve el zorro ártico y que por aquí está la manada de renos más grande de Noruega. Los únicos animales que veo van acoplados sobre dos ruedas.

En esta parte llana recupero un poco pero sin poder dar lo que pensaba que tenía. El circuito me encanta. No hay drafting ni amagos. Somos pocos y en un país civilizado. Los mismos coches me adelantan y paran un poco más adelante una y otra vez. Ya tengo animadores fijos.


Kilómetro 95. Primera bajada importante. Empieza a llover. Sesenta y pico kilómetros por hora. Reventón trasero. Tardo decenas de metros en frenar y parece que me pasa media carrera. Desmonto la cámara. El equipo de apoyo consigue aparcar 200mts más abajo. Recambio la cámara por otra nueva, me cuesta colocar la cubierta y le doy aire con bastante dificultad, habitual lo primero, extraño lo segundo. Con calma. No voy bien pero voy a llegar.

Cuando todo está listo doy un último repaso. El flanco de la cubierta tiene una herida por donde escapa parte de la cámara. Mi Asistencia tiene de todo. Cambio la cubierta. Si compitiera por un puesto, la carrera se me ha ido aquí. No deja de pasar gente.

Acaba la bajada, comienza otra subida, acaba la lluvia. Mi Apoyo me ofrece cambiarme por ropa seca como hacen otros triatletas. Le digo que cuando llegue abajo, que tras varios kilómetros con el chubasquero es fácil enfriarse. Acierto. No dejará de llover hasta el kilómetro ciento setenta.

En una subida la rueda trasera se descentra. No la había apretado demasiado para que mis Ayudantes pudieran desmontar fácilmente la bici en T2. Nueva parada. Me encuentro a mis Animadoras comiendo y aprovecho para hacer lo mismo y cambiar de sabores.

Subida larga, bajada larga. La historia se repite. Cuando queda ya la última bajada y es hora de apretar para ganar algo de tiempo la carretera se bachea. No son baches con falta de asfalto, son bañeras. Algún coche desalmado pasa por alguno y salpica, pero suelen ser respetuoso. Me acoplaría e iría fuerte, pero un bache anterior casi me tira de la bici al pillarlo despistado, la rueda no lleva demasiada presión y tengo miedo de macharla. De todas formas, sin pausa pero con calma.


T2 está un par de kilómetros más allá del km180. Un pradera verde, seca y soleada. Me quito la ropa despacio, juego con la pequeñA, A. va y viene del coche con cada uno de mis caprichos. Viene una chica verloz, entre 3 asistentes se desviste, come, se viste y se va. Ni se ha sentado.

Empiezo a correr. Una niña me enseña un cuaderno donde ha escrito 165. Supongo que es el puesto que hago en este punto. A estas alturas de la carrera ya no me planteaba luchar por la camiseta negra, pero está ahí. Seis personas delante. Decido apretar un poco y sobre todo no parar. Tengo 25km para recoger a los caídos. Espero que me de tiempo, espero no caer yo.


me quedo descansando, ¡hasta el domingo!

9 comentarios:

Nacho Cembellín dijo...

Q blandito te estás volviendo no??? 4.000 metrillos de na y te acalambras ;-).

Xocas dijo...

¡Qué aventura! La foto sentado en el Ferri es impresionante. Ahora sí que tarda la segunda parte.

ser13gio dijo...

Malnacido, postea la segunda parte o la vamos a tener muy gorda. Me mola está carrera, no sólo es ir a pijo, es gestionar más variables, especialmente si no eres local y vas un poco a la aventura, es más impredecible.
s

Atalanta dijo...

Es tan diferente

Chasis In The Middle dijo...

Pero cómo nos dejas a medias!! Con la miel en los labios!! Qué grande!

A. dijo...

Aún me queda mucho por aprender...pero eres una excelente motivación.

davidiego dijo...

Nacho,
Fueron 4.090mts, yo entreno para un 5% menos. Apuro como un F1 su gasolina...

Xocas,
El de la foto no soy yo, llegué al borde, me asomé, miré atrás y salté. The Brave Start la llaman, hay una puerta lateral que es la Chicken Start, pero no sé por qué se llama así, está a la misma altura..

S,
No lo volveré a hacer, pero fuimos un poco chapuzas, tuve problemas y los sorteamos. El clima es caprichoso y los mismos noruegos dicen que están teniendo un mal verano.

Chasis,
Si lo publico todo junto lo abandonáis a la mitad...

A.
Nada me gusta más que sorprenderte, que enseñarte algo, qué quieres saber?
Tty+!

davidiego dijo...

Atalanta,
Es lo que lo hace tan atractivo..

Diego Santamaria dijo...

Yo como también ando con otros quehaceres, ya tengo publicadas las 2 crónicas y tras la primera, voy a la segunda =)

Reconozco que la prueba me llama muchísimo. Y lo de saltar del ferry... tiene que molar