jueves, 26 de julio de 2012

saciado

Tenía ganas de correr por el monte, lo que no tenía eran días libres. Así que cuando se dio la conjunción laboral-dorsal, me lancé de cabeza a por el k30 Peñalara en La Granja de San Ildefonso.

Y de cabeza fui desde antes de comenzar los veintiún kilómetros.



Recordemos que el día antes había nadado una travesía en aguas abiertas tras pasar tres tristes, por escasos, días en la playa viguesa. Había nadado, había corrido por el precioso monte cercano, ascendiendo viendo el mar a la vez que respirando el aroma del eucalipto y había descansado, un poquito.

Pero el viaje Vigo-Segovia se demoró. Llegamos a medianoche al hotel y a la cama sin cenar, además quien no puede quedarse sin cenar nos mantuvo entretenidos un par de horas más.



Al día siguiente madrugar para preparar el material y aguardar cola para recoger el dorsal, momento que aprovecho para terminar de vestirme. Unos minutos antes termino de desayunar. Soy defensor de entrenar en ayunas, pero esta vez el ayuno duraba demasiado, así que salí cargado de barritas y geles suficientes como para alimentar a un necesitado durante un par de días. Esperando en la salida ya cayó una barrita.

Y no salí mal. Tranquilo y sin querer cerca de la cabeza.


Pero el terreno ya me coloca en mi sitio. No hay problema en subir, al principio, pero sí en mantener la ventaja bajando pocos metros pero empinados, así que me aparto y dejo disfrutar al que quiera. Cuando se puede correr soy el primero que levanta los dos pies del suelo, pero poco a poco empiezo a intuir que será un día largo, que no es mi sitio ni el momento. Que las fuerzas van y vienen pero que la cabeza ya se ha ido. Si veo un coche, le pediré un favor al dueño.



Y la carrera es muy bonita. Ascenso progresivo por el bosque hasta la base del canchal de Peñalara, una hilera de esforzados atletas suben siguiendo al anterior. No hay camino. Dice mi oftalmólogo que en el ojo izquierdo tengo vista de más y ni guiñando el ojo veo a los primeros ahí arriba.

Así que a escalar. Primero un pie y luego el otro. Y a veces la mano ayuda. En este momento ya paso de la carrera, y no sé si paro a recuperar el aliento o a observar el paisaje, que es precioso.


Echo de menos el móvil, para decirle a mis chicas que tardaré en llegar, si llego con dorsal, y para hacer alguna foto. El día es precioso, ni frío ni calor y una visibilidad total.

Me tomo el descenso tranquilo, sólo quiero llegar, sano y salvo, sin romperme nada ni muchas agujetas para poder seguir preparando el Norseman. En la falda de la montaña recupero fuerzas y vuelvo a correr. Me duele el tobillo izquierdo. Como he dejado pasar a media carrera casi me conozco a todos los que me encuentro.


De vuelta al bosque, entre claros y sombras y lanzado, me salto alguna baliza. No soy el único. Pronto nos juntamos unos cuantos y empezamos a buscar el camino, y cuando decidimos que nos volvemos a La Granja por donde se pueda aparece una cinta de plástico colgada de la rama de un árbol.

Poco más que contar, en terreno un poco más favorable y un poquito más de energía tras unos geles me doy el gusto de correr un poco e intentar cazar a los pocos que veo por delante.


Al final 174 de 3h22’ y 15’ y 6 puestos de penalización por saltarme el último control de chip, por el mismo motivo el que fue ganador pasaría después a la tercera plaza. Es justo. La gran mayoría siguió el recorrido oficial. Y yo contento de llegar vivo y entero.

pero los niños todavía tienen la ilusión de que soy el mejor


Y tras hidratarme sin medida, hartarme de gominolas y sumergir las piernas en agua fría, paseo con mis chicas observando que cierta aristocracia sigue rondando por La Granja como en tiempos pretéritos.  Tras el sangriento sablazo a la hora de comer, descanso a orillas del estanque y vuelta a casa.


 
prometo que en el menú ponía otra cosa distinta a 
huevos fritos grasientos con patatas grasientas
hasta tuve que abrirme cuenta en tripadvisor del cabreo que tenía

buen entreno de la trifamilia, rumbo al Gaustatoppen!

4 comentarios:

Diego Santamaria dijo...

Da gusto ver lo bien que lo pasais la familia Triviajera =) Sigue así y seguro que en el NM se te dan bien las cosas.

Veo que "quien no puede quedarse sin cenar" está cada vez más atenta.

Mira en la última foto como mira ya con curiosidad, como pensando, ¿Qué haces mamá?

Xocas dijo...

Y seguirá admirándote sin reservas por muchos años. Después lo seguirá haciendo, pero vacilando (o no). ¡Buen viaje!

Si te lo tengo que explicar... dijo...

No me extraña que estés saciado: Si es que no paras!!!!
Te echaremos de menos en "Tos lus frentis"!!!!

davidiego dijo...

Diego,
Espero que a todos se nos de bien la aventura.

Xocas,
Qué bonito si te hace caso.

Ironmanu,
Nos vemos en la travesía.