lunes, 20 de febrero de 2012

teoría de los juegos

No es que me falte motivación para coger la bici un domingo por la mañana, pero quedar con los amigos es una de las mejores razones para salir de casa.

Al principio todos disfrutamos de los beneficios de rodar en compañía, dejar de rumiar los pensamientos propios  e intercambiar opiniones con los compañeros de la grupeta. Además, se va más rápido, que a todos nos gusta. Aunque nos acoracemos contra el frío, no nos escondemos del viento y nos vamos turnando en la posición de escudo.

Los números de la pantalla van engordando, y si no nos fijamos en esas cosas pasajeras, las piernas hablarán para recordarnos que vamos fuerte, sin palabras, porque poco a poco empiezan a faltar. Todo el aire se utiliza para mover la maquinaria.

Lo divertido viene a la hora de volver a casa. El viento suele ser honrado en su testarudez y soplar constante en la dirección que decide cada amanecer. Es entonces cuando empieza el juego, distribuir los talentos que se nos concedieron, apostar con ellos, ahorrarlos, hacerlos crecer, mantenerlos.

se me escapa el alma, se me escapa...

Si nos detuviéramos a observar, veríamos salir humo de nuestra ropa, poco a poco se evaporarán todas las fuerzas, excepto esos veintiún gramos que nos impulsan a seguir dando más. Somos tres hoy en la carretera, y no somos igual de fuertes. La cuestión es saber quién es el más débil y cuánto más fuerte es el ciclista alfa.

Y como en la teoría de los juegos, si los débiles optasen por colaborar ganarían más, en este caso reventar menos. Pero prisioneros del orgullo no cedemos, agachamos la cabeza, apretamos los dientes y seguimos tensando esa cadena de la que pende nuestra vanidad. Tensamos cada fibra de nuestras piernas esperando que el otro ceda, acaso un instante, no más, antes que nosotros. Porque uno no quiere ser el primero en ceder, pero ya todo en su cuerpo le dice que necesita un respiro y que no puede seguir así.

en el equilibrio de Nash, si los dos menos fuertes hubiéramos decidido
 colaborar en vez de seguir con todas nuestras fuerzas al más fuerte,
 las piernas hubiesen escocido menos, pero no habría sido tan divertido
 al llegar a casa y recordarlo.

Y se cede, en un descuido, sin querer, las piernas necesitan un respiro. Y uno se queda atrás. Rodeado de la nada, y de un viento helador que lo llena todo. Levanta la vista y ve que unos cientos de metros por delante levantan el ritmo. Recuperado, con unas pedaladas sabe que volvería a enganchar. Pero prefiere aprovechar para recargar los niveles de vigor, sabe que ha quemado todas las vidas y que le quedan unas pocas barritas  de energía, sabe que por delante están haciendo lo mismo.

ver setas con ojos, o monedas en la carretera no significa
 vida extra, sino que las has agotado todas...


Y vuelta a empezar. Liberado de ocultar su debilidad se siente más fuerte, ahora quizás sea el otro el que lo reconozca. Y el líder ya no parece tan entero. Pero ya no habrá ocasión de comprobarlo. Enfrente nos espera la ciudad, suspiro aliviado porque al llegar a casa la partida ha terminado. Hasta la próxima.

no hay fotos propias, 
para sacar la cámara estaba yo...

10 comentarios:

sislen dijo...

Me ha gustado por lo bien contado.
Los 21 gramos los pondréis, pero no los dejéis escapar!!

marKitu$ dijo...

Estos entrenos son los que no aconsejan los entrenadores, no hay que dar mas que lo que toca en cada entreno, pero y lo bien que sientan...?

Que te quiten lo bailao! EL próximo día tú seras el fuerte, seguro!

Diego Santamaria dijo...

Antes muerto que ceder el liderato !! jeje

edecast dijo...

Me suena mucho esta historia, pero que mucho

Si te lo tengo que explicar... dijo...

Estás "sembrado" últimamente. Gran entrada sobre esas sensaciones que todos hemos vivido, y que son las que nos hacen mejorar. ¡Vivan los piques!

Anónimo dijo...

Más que el equilibrio de Nash, el paralelismo se lo veo con el modelo Richardson.
De eso controlo un poco, recuerda mi nick.
Un saludo
Tucker.

davidiego dijo...

Sislen,
La dejamos atrás, pero siempre acaba con alcanzarnos de nuevo.

Markitu$,
Que va, es integrar las series...

Diego,
Los hay que mueren liderando...

Edecast,
La de todos los días cuando se junta más de uno.

Ironmanu,
Sin piquetes!

Tucker,
(creí que era un coche)
Sería tan amable de explicárnoslo?
Saludos

Anónimo dijo...

Bueno David, espero no ser pedante porque es lo último que me apetecería, intentaré ser lo más ameno posible, tratándose de modelos matemáticos...:
El modelo Richardson explica la carrera de armamentos de la siguiente manera:
La nación X se siente amenazada por las armas de su adversario, la nación Y. Por lo tanto, sigue de cerca la evolución armamentística de éste.
Cuanto mayor sea el número de armas que posee Y, mayor será el número de armas que X querrá conseguir.
Ahora bien, la nación X también tiene que dedicar su presupuesto a las necesidades sociales básicas.
Cuanto mayor sea el gasto en armas de X, menos armas suplementarias podrá adquirir, ya que no puede extender indefinidamente los gastos en esta partida.
La misma lógica que se aplica a la nación X es aplicable a la nación Y.
La conclusión, tras aplicarlo repetidamente en diversas carreras de armamento que estudió el matemático que da nombre al modelo, es que tales carreras tienden a acabar en guerra, todo ello con sus correspondientes fórmulas matemáticas, of course.
La similitud la veo clara con tus reflexiones: te vas calentando, el otro se calienta, y así hasta que se lía parda. :)
El equilibrio de Nash se podría definir como que si hay un conjunto de estrategias con la propiedad de que ningún jugador puede beneficiarse por el cambio de estrategia, mientras que los otros las mantienen firmes, el conjunto de estrategias parece como el más conveniente. Sólo perdería el que se mueve. Supongo que sería más fácil entenderlo con algún ejemplo que podría proporcionar, pero me paso de pedante y me repatea esa sensación.
Espero haberte servido para algo. Un saludo.
Tucker

davidiego dijo...

muchas gracias por la explicación Tucker,
muy ilustrativo, de puestos, podrías haber ilustrado con otro ejemplo.
rizando el rizo, si cada uno sabe su lugar en el equilibrio de Nash, uno tira y los demás le siguen sumisos (el líder adapta su ritmo una pizca por debajo del que llevaría solo, o quizás no pueda más, con ganancias tales como salir acompañado, demostrar su fuerza...) el problema surge cuando uno de los dos sumisos quiere demostrar que anda casi tanto, o más, que los otros dos o quiere romper la baraja bajando el ritmo, en ese caso, está perdido.

Anónimo dijo...

Opino que en el preciso instante en el que uno abandona unilateralmente la posición en el equilibrio de Nash, pierde. Si alguien rompe el pacto se arriesga a ganar menos (entiéndase también como perder) de lo que hubiese ganado dentro del pacto. El equilibrio de Nash es un concepto (un conjunto de estrategias comunes) que se da en cualquier juego. No es un juego en sí mismo, con lo cual en el momento en el que se abandona la posición desaparece el equilibrio y se empieza a jugar algún juego; ¿Cuál? Me inclino a pensar que el supuesto que planteas se podría enmarcar dentro de un juego no cooperativo, eso está claro. Veo alguna similitud con el juego del gallina (ese que establece que sólo gana aquel que decide mantener el rumbo y consigue que el otro se aparte, lo que exige convencer al otro de antemano de que no se apartará pase lo que pase utilizando diversas estrategias) u otro que como ya te comenté se pueda explicar su comportamiento con el modelo de Richardson, dependiendo de supuestos.
Aunque la mejor solución que plantearía yo a los actores sería optar por un juego cooperativo, que lleve a soluciones en las que todos ganasen, aun cuando unos ganasen más que otros. La pregunta es obvia, y extrapolable a un ámbito más general, al estilo de lo que sueles hacer hábilmente en tus post
¿por qué en la mayor parte de las situaciones no optamos por la solución cooperativa?
Un saludo
Tucker