martes, 6 de julio de 2010

toblerones

Todos buscamos algo en la vida. Lo importante es tener claro qué. Y no desviarse del objetivo inicial.




Por el camino surgirán espejismos que nos harán creer que son lo que perseguimos. No todos son iguales y no deben de desviarnos de la idea que tenemos en mente.




Si de verdad lo quieres, no se debe renunciar. Nunca hay que dejar de buscar. Las tentaciones harán que nos conformemos con cualquier cosa. Pero hay que hallar aquello que encontramos en sueños.




Un detalle marcará la diferencia. Una nimiedad, desapercibida quizás a los ojos del resto, será el rasgo que nos enamore.




A mi todos me parecen iguales. Pero no lo son. El artista busca el original cuyo peso coincide con el que le prometieron. A mi los gramos me dan igual, el recuerdo de aeropuertos que me traen estos chocolates pesa más.


Y el creador hizo su instalación. Encontró la chocolatina perfecta y mejor aún, un banco que le diera una beca que financiara su trabajo. Persiguiendo su sueño encontró su vocación.



Y en la vitrina está el objeto de deseo, separada de sus semejantes, sólo para mis ojos, nadie más visita exposiciones de toblerone-art un día en que juega la roja. Lástima que no había ni rastro de lo que había dentro de las cajas.



Aprovecho para añadir que yo también quiero una beca. O que Juanjo Saez se tome un café conmigo. Por cierto, los cuadros negros, doscientos ochenta y pico, son la obra de una persona que los dibujó primero, se los pasó a un escritor que hizo un guión a partir de la visión de éstos (absurdo por cierto) y luego pasó este guión a nosécuántos dibujantes para que inspirándose en él dibujaran una serie de cuadros, pero al final decidió cubrirlos todos con una gruesa capa de pintura negra...

9 comentarios:

Santa dijo...

Y ese hombre se ha comido todos los toblerones después?? que gordo no???

Muchas gracias por los ánimos!!

misstake dijo...

Nadie dijo que fuera fácil alcanzar los sueños.
Pero el viaje en compañía es mucho más divertido.

Viento a Favor dijo...

Opino que ir en un autovía recta hacía tu objetivo es muy aburrido. Me gustan más las carreteras comarcales..
Poco práctico quizás, se pierde en el camino.. seguro.

ser13gio dijo...

Lo de pintar de negro lo que otros han pintado... ejem, me ahorro comentarios.

Y lo de los Toblerone (¿recuerdas las Mongoose que se llamaban así?) hago dos apreciaciones:

1. si en 26 días has pesado 491 Toblerones, se te han ido los puntos del culo, machote;

2. los pesos son siempre en vacío, así que hay que quitarle el envoltorio, es decir, que tiene que abrir todos y volver a pesar... te doy lo que queda de año para hacerlo.

En fin...
s

Atalanta dijo...

Ay madre, estos moderniquis. Me quedo con lo de no desviarse del objetivo inicial.

el chulo dijo...

a que no sabes en que se inspiro el que invento el toblerone ?
una pistita ... moulin rouge.
por cierto chulo, a lo mejor yo tambien pido una ayudita para hacer algo parecido pero con tabletas de la campana de elgorriaga.

Furacán dijo...

y yo haciendo oposiciones... con lo que me gustaban a mí los toblerone...

Angel dijo...

Que bueno, si es que no hay nada como tener una buena idea y la suerte de encontrar quien te financie.

Un saludo.

davidiego dijo...

santa,
muy gordo, caradura y sin visión comercial, si hubiera puesto los toblerones para picar la exposición estaría llena.

misstake,
tú me ayudas no?

viento a favor,
no hablo del tipo de carretera, sino del destino último, podemos rodear, o subir pendientes pronunciadas, pero sabiendo a dónde vamos y sin renunciar a ello.

s,
a) no ahorres, dilo, dilo!
b) un mes de curro remunerado?
c) acompañando la expo había editado un libro donde explicaba todo el proceso con fotos de cada pesaje, sólo la chocolatina, sin envoltorio. Eso está bien hecho.

atalanta,
qué dirá Popi de los modernuquis.

chulo,
no caigo.
y con cápsulas de nespresso?

furacán,
hay que inventar algo nuevo.

ángel,
esa es la envidia de los que no lo conseguimos.